Imagine una fábrica o un almacén en el que los empleados puedan trabajar con libertad, sin estar limitados por los puestos de ordenador ni por los escáneres que pueden convertirse en cuellos de botella en la planta.
Con la ayuda de múltiples dispositivos de manos libres, los trabajadores simplemente seguirían las actualizaciones e instrucciones en tiempo real que aparecen en su campo de visión, lo que les permitiría trabajar de forma más inteligente y rápida.
Además de las gafas digitales, imagine dispositivos portátiles y sensores fijos que se comunican entre sí y con los sistemas de la empresa, ayudando a los empleados a saber exactamente dónde deben estar y qué deben hacer a continuación, en el momento preciso.
Los empleados y los dispositivos portátiles trabajan al unísono, lo que reduce las tasas de error y hace que todos sean más seguros y productivos.
Bienvenido al futuro del trabajo, que no está tan lejano como parece.
Esto es el Internet de las Cosas (IoT) en acción, sentando las bases de las prácticas empresariales del mañana.
Como consumidores, dependemos cada vez más de los dispositivos «inteligentes» para facilitarnos la vida cotidiana.
Mucho más allá de los teléfonos inteligentes y las tabletas, empezamos a adoptar dispositivos portátiles como las pulseras de actividad y los relojes inteligentes. Estos mini ordenadores se conectan a Internet para ofrecernos información las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Para el año 2020, un total estimado de 50 000 millones de dispositivos estarán conectados a Internet, lo que supone un aumento de diez veces respecto al número de estos aparatos en uso en la actualidad.
La demanda de los consumidores seguirá contribuyendo a este progreso, pero el verdadero impulsor del crecimiento es la necesidad competitiva de las empresas de incorporar los dispositivos portátiles y conectados a sus prácticas diarias.
Como productoras de bienes y servicios, las empresas se encuentran en el centro de la convergencia de métodos, datos relevantes e IoT para crear nuevos modelos y propuestas de valor.
Aunque las tecnologías de consumo tienden a recibir más atención mediática, también enfrentan sus propias limitaciones sociales que frenan su adopción.
La primera iteración de Google Glass demostró que la influencia social puede inclinar la aceptación de los consumidores.
Habrá que esperar a ver cómo la siguiente generación de su tecnología, Project Aura, y otros proveedores se orientan hacia el uso empresarial.
En el entorno empresarial, es probable que las gafas digitales se acepten como herramienta para mejorar el trabajo, al quedar libres de gran parte de la controversia que impidió que las aplicaciones de consumo llegaran a un público más amplio.
En un plano más amplio, la tecnología portátil forma parte de una transformación profunda de los entornos industriales, una reinterpretación de cómo los empleados y las máquinas pueden trabajar en conjunto para que las cadenas de suministro sean más ágiles.
En medio del debate sobre el trabajo humano en lugares cada vez más automatizados, los dispositivos portátiles podrían representar lo mejor de ambos mundos.
Dispositivos portátiles en la logística
La tecnología portátil responde a una necesidad fundamental en el sector logístico.
Como herramienta empresarial, los ordenadores vestibles pueden mejorar la eficiencia de los trabajadores, potenciar la conectividad y hacer que la comunicación en general sea más fluida.
Todo ello desempeña un papel importante en la aceleración del comercio mundial, objetivo que sigue siendo prioritario para minoristas y empresas de logística como UPS.
Ya se trate de clasificar y trasladar paquetes o de reparar maquinaria crítica, los trabajadores de almacenes y logística necesitan disponer de información en tiempo real.
Estos trabajadores «sin escritorio» no tienen el lujo de pasar el día frente a un ordenador. Siempre están en movimiento y a menudo necesitan ambas manos para hacer su trabajo, lo que hace engorroso sostener una tableta o un escáner de mano.
En UPS, por ejemplo, las gafas digitales podrían ayudar a los trabajadores a actualizar el estado de un paquete sin distraerse de otras tareas.
Con solo mirar un paquete, las gafas podrían captar y mostrar información relevante, al tiempo que proporcionan actualizaciones instantáneas a quienes participan en que los envíos lleguen a su puerta. Los mecánicos podrían consultar el historial de reparaciones y las instrucciones detalladas manteniendo ambas manos libres.
Los dispositivos portátiles no son una novedad en el almacén. Durante años, los escáneres de anillo han aumentado el rendimiento al evitar que los trabajadores tengan que coger y dejar un escáner a lo largo del día.
Pero las nuevas herramientas, como las gafas digitales y los guantes de datos, combinadas con balizas y sensores, representan el siguiente paso en la evolución de la forma en que se despliegan los dispositivos informáticos para mejorar las cadenas de suministro.
Del mismo modo que el IoT crea el «hogar conectado» para los consumidores, avanzamos hacia entornos de trabajo cada vez más conectados.
¿Una revolución portátil?
Antes de que el potencial de la tecnología se reconozca plenamente, sin embargo, debemos superar algunos obstáculos, como la durabilidad y la autonomía de la batería de los dispositivos portátiles.
Dado que la tecnología evoluciona tan rápidamente, también se necesitan estándares de compatibilidad que garanticen que la variedad de dispositivos pueda comunicarse entre sí sin problemas.
Pero cuanto más estudiamos los beneficios de la tecnología portátil, más claro se vuelve su potencial.
Aunque no sabemos exactamente adónde nos llevarán los dispositivos portátiles, anticipamos plenamente su mayor implementación, al menos en alguna forma, en la gestión de las cadenas de suministro y en los almacenes de todo el mundo.
Este artículo se publica en colaboración con Longitudes. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Rimas Kapeskas es director gerente del UPS Strategic Enterprise Fund.
Imagen: el consejero delegado de Apple, Tim Cook, de pie frente a una pantalla que muestra las aplicaciones disponibles para el Apple Watch. REUTERS/Robert Galbraith.


