Incorporar la tecnología al aula puede significar muchas cosas distintas: ampliar el acceso de los docentes a estudiantes de zonas remotas mediante videoconferencias, capacitarlos para usar recursos en línea y mejorar sus planes de clase, o proporcionar a los alumnos sus propias computadoras de bajo costo. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) también pueden abrir nuevos horizontes para las pequeñas escuelas rurales multigrado, ayudar a revertir el ausentismo docente y ofrecer una alternativa en la lucha contra el abandono escolar, una crisis de gran envergadura por derecho propio.
Entre 2014 y 2040, casi el 40 por ciento de la fuerza laboral de América Latina carecerá de un título de educación secundaria, lo que comprometerá la productividad, el crecimiento económico alcanzado durante la última década y la capacidad innovadora y emprendedora para dar el salto al siguiente nivel de desarrollo económico.
América Latina ha logrado avances notables en el acceso a la educación primaria y a los primeros años de la secundaria, pero, según datos del Banco Mundial, son demasiados pocos los que se gradúan de la secundaria, y aún menos los que prosiguen estudios superiores. Mientras que Chile, con el mejor sistema educativo de la región, registra una tasa de graduación cercana al 70 por ciento, la cifra apenas alcanza el 55 por ciento en México y el 35 por ciento en Argentina. Y para quienes sí terminan la escuela, la calidad de la educación es deficiente: se sitúa en los últimos puestos de clasificaciones internacionales como las evaluaciones PISA de la OCDE.
Es importante comprender que, aunque los millones de estudiantes que abandonan la escuela cada año se encaminan hacia una crisis individual, pues se limita su capacidad personal para progresar en sus carreras, sus experiencias, consideradas en conjunto, pueden repercutir en la economía en su totalidad.
Además, el abandono escolar tiene muchas causas distintas. La más evidente es la necesidad económica de los niños que deben trabajar para ayudar a sus familias. Hasta el 23 por ciento de quienes abandonan los estudios encaja en esta situación, según un informe de SITEAL (Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina), una organización vinculada a la OEI y la UNESCO.
Otro 40 por ciento de los estudiantes, según la misma fuente, deja la escuela porque considera aburrido o innecesario obtener un diploma de educación secundaria. Mientras que las presiones económicas suelen afectar a los estudiantes de menores ingresos, el desinterés general es un mal que afecta por igual a todos los niveles socioeconómicos. Además, más del 5 por ciento de los estudiantes encuestados por SITEAL afirma haber dejado la escuela por falta de información sobre opciones alternativas.
En este sentido, la tecnología puede ser una buena opción para hacer que la pedagogía sea más pertinente para la vida de los estudiantes y llegar a quienes abandonaron los estudios y desean volver para terminar la educación secundaria que dejaron atrás. Por eso, algunos países han comenzado a implementar programas de recuperación que ofrecen preparación acelerada para la secundaria, como el programa ICFES-Saber en Colombia, Ceneval en México o Adultos2000 en Buenos Aires.
Estos programas basados en las TIC ofrecen alternativas flexibles para adultos con empleos de jornada completa o con familias a su cargo, que por diversos motivos no pueden pasar el día en la escuela. La educación a distancia y semipresencial puede ofrecer diversas opciones: desde la educación superior tradicional para adultos latinoamericanos sin título de grado hasta áreas más específicas, como el aprendizaje de idiomas o la formación técnica.
La educación semipresencial también puede ofrecer muchas de las ventajas de las competencias docentes «tradicionales» a menor costo. Se basa en una combinación innovadora de tecnología en aulas físicas, donde los métodos de aprendizaje presencial se combinan con actividades mediadas por computadora y supervisadas por docentes, lo que permite adaptar el proceso de aprendizaje al ritmo y las necesidades pedagógicas de los niños. La experiencia en el aula se invierte: los estudiantes hacen la «tarea» en clase y los docentes pasan a ser orientadores que los guían mediante contenidos educativos personalizados y basados en la web. Además, ahora los docentes pueden convertirse en tutores en línea, ofrecer actividades extraescolares o preparar contenidos didácticos para cualquier escuela, en cualquier lugar del mundo y en cualquier idioma.
Kuepa se fundó hace unos años inspirada en este modelo, y pronto se convirtió en la primera iniciativa de educación semipresencial de la región, con expansión a México, Perú y Colombia. Las altas tasas de abandono escolar y la creciente conciencia de la necesidad de mejorar la calidad educativa, junto con un entorno emprendedor floreciente y una expansión sólida y rápida del uso de las TIC y de la inclusión digital en la región —entre las más altas del mundo—, crearon el contexto para el nacimiento de Kuepa. La iniciativa busca atender a una población adulta que carece de las competencias necesarias para trabajar en el competitivo mercado laboral del siglo XXI. Kuepa quiere contribuir, mediante la introducción de la educación semipresencial, a mejorar el desempeño, aprovechar las capacidades docentes e impulsar la productividad y la competitividad de los jóvenes trabajadores de América Latina.
Kuepa es solo un ejemplo de cómo podrían ser las escuelas del futuro. Es probable que las escuelas secundarias del futuro, especialmente en el ámbito de la educación de recuperación para adultos, ofrezcan cada vez más estudios formales con alguna combinación de formación profesional y técnica basada en las TIC. Dada la desconexión entre la escuela y la naturaleza de la fuerza laboral, esto podría ser clave para ampliar las opciones de empleo en toda la región.
«Mejorar la calidad educativa, que ya es baja en América Latina, no bastará si no trabajamos para incorporar a la educación formal a la mitad de la población joven», concluye Gador Manzano, del BID, directora del programa Graduate XXI. «Ese es nuestro mayor desafío».
Publicado en colaboración con WISE, una iniciativa de Qatar Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Gabriel Sanchez Zinny es el presidente y fundador de KUEPA.
Imagen: Estudiantes de la Lilla G. Frederick Pilot Middle School trabajan en sus computadoras portátiles durante una clase en Dorchester, Massachusetts, el 20 de junio de 2008. EDUCACIÓN/TECNOLOGÍA REUTERS/Adam Hunger.

