Cómo cambiará la tecnología la forma en que trabajamos

Cómo cambiará la tecnología la forma en que trabajamos
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Desde el principio de los tiempos, los seres humanos han desarrollado herramientas y tecnología para ayudar a alcanzar nuestros objetivos. Los grandes cambios tecnológicos han provocado grandes transformaciones en las estructuras sociales y en la manera en que las personas contribuyen a la sociedad y se ganan la vida. La Revolución Industrial, por ejemplo, trajo cambios profundos en nuestras estructuras socioeconómicas y en el tipo de trabajo que realizaban las personas.

Hoy en día, los avances tecnológicos están haciendo posible automatizar con rapidez gran parte del trabajo que actualmente realizan las personas. Esto afecta tanto a los empleos de cuello azul, mediante la robótica y el Internet de las cosas, como a los de cuello blanco, mediante la inteligencia artificial. La amplia aplicabilidad de estas tecnologías ha generado una gran preocupación por la destrucción de empleos. De hecho, según un estudio de Oxford de 2014, el 47 % de los empleos en Estados Unidos podría ser reemplazado por procesos automatizados en las próximas dos décadas.

Por supuesto, como muchos han señalado, aunque la tecnología siempre ha eliminado la necesidad de algunos tipos de empleo, también crea otros nuevos. La tecnología es un conjunto de herramientas que utilizamos de diferentes maneras para aumentar la eficiencia. La Revolución Industrial destruyó algunos empleos, pero creó muchos más. También aumentó la riqueza agregada de la sociedad y comenzó a crear una clase media que podía disfrutar de salud, educación y otros beneficios que antes solo estaban al alcance de los más ricos. Puede resultar difícil predecir qué tipo de empleos creará esta nueva revolución y en qué cantidad, lo que hace que la situación parezca peor de lo que realmente es. Pero nueve de los diez empleos más demandados de 2012 no existían en 2003, lo que sugiere que esta última revolución está creando nuevas oportunidades laborales.

Para muchos, este panorama es excesivamente optimista. Los nuevos empleos requieren un conjunto de competencias completamente distinto: no se puede convertir a un trabajador de una planta de montaje en científico de datos de la noche a la mañana, si es que llega a ser posible. La Revolución Industrial se desarrolló a lo largo de varias décadas y, aun así, provocó una enorme agitación social, malestar y privaciones generalizadas para muchos. La revolución digital puede producirse mucho más rápido, en amplias áreas de una economía compleja e interconectada que cuenta con bucles de retroalimentación internos muy estrechos.

Otros temen que esta vez sea diferente y que nos enfrentemos a una reducción permanente de la necesidad de mano de obra humana. Si bien muchos al principio lo consideraron económicamente ingenuo, algunos expertos – incluido el antiguo secretario del Tesoro de Estados Unidos Lawrence Summers – ahora no están tan seguros. La ciencia ficción lleva mucho tiempo imaginando un futuro en el que ya no tengamos que trabajar y podamos dedicar nuestro tiempo a empeños más nobles. ¿Podría ser que estemos alcanzando ese punto de inflexión en la historia de la humanidad?

Si lo estamos, ni nuestras normas sociales ni nuestros sistemas económicos están preparados para ello. Hoy en día, la autoestima está inherentemente ligada a los empleos, las profesiones, las carreras y los oficios. Y en una economía global basada en modelos neoclásicos del capitalismo, el desempleo masivo significa depresión, no utopía.

Sobre la cuestión del empleo, puede que se cumpla la célebre máxima de William Gibson: «El futuro ya está aquí, solo que no está distribuido de manera uniforme». Ciertamente, algunas de estas preocupaciones pueden parecer académicas o de miras estrechas desde el contexto de un país en desarrollo que busca desarrollar industrias clave y generar empleo para su población. En el otro extremo, ya podemos ver focos posindustriales en distintas economías avanzadas, desde Detroit hasta Japón. Un reciente artículo de The Atlantic explora los posibles futuros que podrían darse en un mundo sin trabajo. Dibuja un panorama contradictorio: por un lado, podríamos tener el tiempo y la libertad para explorar nuestra creatividad y pasiones; por otro, podríamos estar dirigiéndonos hacia una «economía gig» , en la que pequeñas fracciones de trabajo reemplazan la seguridad de los empleos a tiempo completo.

El grado en que reemplazamos o transformamos empleos, o en que se trata de un cambio transitorio o de un cambio permanente, no está predefinido. Tenemos la capacidad de elegir cómo queremos usar la tecnología, qué camino tomar y qué escenario surge. Quizá la cuestión no sea teórica ni empírica, sino de intención y principios: ¿qué tipo de sociedad queremos tener?

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Autor: Derek O’Halloran, jefe de Tecnologías de la Información e Industrias Electrónicas, Foro Económico Mundial

Imagen: Paraguas sostenidos por robots fabricados por KUKA Robot Group en la feria comercial CeBIT, en Hannover, el 14 de marzo de 2015. REUTERS/Morris Mac Matzen

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