Cómo puede la tecnología impulsar el crecimiento sostenible

Cómo puede la tecnología impulsar el crecimiento sostenible
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A comienzos del siglo XXI, la población de América Latina superaba ligeramente los 500 millones de personas. Para 2050, esa cifra habrá aumentado otro 50 %, mientras que se prevé que la población mundial alcance los 9.000 millones durante el mismo período. ¿Cómo podemos satisfacer las necesidades de una población creciente de manera sostenible y, al mismo tiempo, mantener el desarrollo económico que ha permitido mejorar el nivel de vida en toda la región?

La respuesta a esa pregunta no es sencilla.

No hace falta decir que el poder de la tecnología estará a la vanguardia de los esfuerzos para afrontar este desafío. Y las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) no son una excepción. Las soluciones habilitadas por las TIC podrían eliminar 9,1 Gt de CO2 de la producción industrial. Desde las videoconferencias, que reducen la necesidad de desplazamientos en automóvil y la contaminación asociada, hasta las innovaciones en tecnología móvil y Wi-Fi, que utilizan la energía de forma más eficiente, la industria de las TIC está llamada a desempeñar un papel fundamental para alcanzar un mundo con impacto neto positivo.

Siempre es posible ir más lejos y más rápido. Si nuestro objetivo es reducir la huella ambiental de nuestras empresas y de las que forman parte de nuestra cadena de suministro, sin dejar de apoyar el desarrollo económico, la respuesta tiene que ser la virtualización del almacenamiento y los servicios. O, en términos sencillos, la nube.

En pocas palabras, utilizar menos hardware informático reduce la necesidad de energía y, por tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero. Un estudio de Harvard Business School calcula que, en 11 economías representativas, la virtualización de servicios podría ahorrar anualmente 4,5 Mt de CO2e. A escala mundial, la cifra es aún mayor. La mejora de la eficiencia operativa, unas tasas de utilización más elevadas y una infraestructura avanzada de centros de datos que reduce las pérdidas de energía mediante una mejor refrigeración son solo algunas de las maneras en que la nube hace realidad su potencial.

Si hay algo que he aprendido trabajando con empresas de América Latina, es que reducir el impacto ambiental mediante la nube no es solo algo deseable, sino una necesidad empresarial. Los centros de datos habilitados para la nube en Colombia ofrecen acceso a banda ancha de fibra ultrarrápida a miles de empresas, grandes y pequeñas. Brindan mayor flexibilidad y permiten a las empresas ampliar gradualmente y de forma segura la infraestructura de TI de sus operaciones. Y, algo fundamental, reducen la necesidad de inversiones de capital iniciales y los costos operativos derivados de las elevadas necesidades energéticas. En resumen, reducir los recursos que necesita la tecnología de la información y las comunicaciones ahorra dinero y ayuda a las empresas a crecer. Si seguimos esta lógica, queda claro que reducir el uso de recursos en regiones con escasez de energía y agua —de las que hay muchas en la región— mitiga la necesidad de destinar terrenos a estos fines y protege los hábitats naturales y las comunidades.

Dado que se prevé que la demanda de servicios de centros de datos crezca más del 80 % en América Latina, la infraestructura basada en la nube será crucial para hacer realidad el desarrollo económico de manera sostenible. Y con una nueva generación de integración de servicios en la nube mediante innovaciones como la nube de nubes, las empresas latinoamericanas en auge podrán conectarse fácilmente y de manera sostenible con sus oficinas y proveedores de todo el mundo.

Pero volvamos a los datos. La proliferación de servicios basados en la nube en países como Colombia no solo beneficia a las empresas. La iniciativa Vive Digital del Gobierno colombiano ayuda a facilitar el almacenamiento seguro y la digitalización de los historiales médicos mediante tecnología basada en la nube, mejorando la prestación de servicios de salud a todos los grupos sociales. La virtualización de la infraestructura de TI mediante servicios basados en la nube tiene el potencial de acelerar la puesta en marcha de tecnologías renovables.

Pero el camino hacia la virtualización no estará exento de dificultades. La principal será garantizar la fiabilidad y la seguridad a medida que los sistemas de control fuera de línea se integren en línea. Sin seguridad, no hay oportunidades de crecimiento. Y aunque la huella ambiental de los servicios en la nube es mucho menor que la de su equivalente cableado, debemos asegurarnos de que la infraestructura basada en la nube funcione, en la medida de lo posible, con energía renovable y de bajas emisiones de carbono.

Pero el objetivo final está claro y al alcance. Hablamos de gigatoneladas de CO2, de billones de dólares en ahorros para empresas y clientes y, algo fundamental, de una oportunidad para que una nueva generación de empresas acceda a nuevos clientes, mercados y alianzas de manera rentable y sostenible.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina 2015 se celebra en Riviera Maya, México, del 6 al 8 de mayo.

Autor: Bas Burger, presidente de BT en las Américas

Imagen: Un trabajador supervisa el Observatorio de la Torre Alta del Amazonas (ATTO) en Sao Sebastiao do Uatuma, en medio de la selva amazónica, en el estado de Amazonas, el 9 de enero de 2015. REUTERS/Bruno Kell

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