Cómo la ciencia sudafricana está dejando huella

Cómo la ciencia sudafricana está dejando huella
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Sudáfrica tiene la fortuna de contar con excelencia en un gran número de ámbitos punteros de la ciencia y la tecnología. Ya sea en nanotecnología o astronomía, tecnología láser o computación de alto rendimiento, Sudáfrica ha tenido repercusión en el ámbito científico mundial. – Naledi Pandor, ministra de Ciencia y Tecnología, febrero de 2015.

El discurso de Pandor ante la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) resulta útil y sincero, aunque quizá algo parcial. La ciencia no trata solo de nanotecnología, medicina, astronomía y tecnologías de la información. Trata de todas esas áreas de investigación y descubrimiento, y también del cambio climático en la Antártida, las enfermedades que matan bosques y cultivos, y el estudio de los microorganismos esenciales para la vida.

Pero la ciencia, entendida como conocimiento y, por tanto, como saber, también abarca las ciencias humanas y sociales: psicología, economía, historia e idiomas, entre otras. En estos campos, científicos y académicos sudafricanos realizan contribuciones sustanciales al conocimiento local, regional e internacional, importante tanto para la ciencia como para la sociedad.

Hasta dónde ha llegado Sudáfrica

Los científicos sudafricanos plantean y ayudan a responder preguntas fundamentales. Estas incluyen:

  • ¿Cómo han influido el uso del espacio y la arquitectura en las ciudades sudafricanas y contribuido al grave problema de la xenofobia?

  • ¿Qué papel desempeñan las capitales en la influencia sobre los gobiernos locales y las condiciones socioeconómicas?

  • ¿Por qué seguimos midiendo el bienestar económico mediante las estadísticas del PIB, cuando claramente no lo miden de forma adecuada?

Sudáfrica también lleva a cabo un trabajo pionero en relación con la historia de Mapungubwe, y proporciona al mundo datos del Gran Telescopio Sudafricano mientras desarrolla, junto con otros países africanos, el enorme telescopio del Conjunto del Kilómetro Cuadrado —que empezará a producir información en 2020.

Los científicos sudafricanos también contribuyen a los medios para hacer frente al mayor asesino de África: la malaria.

Los científicos y académicos sudafricanos producen la mayor parte de las publicaciones de investigación reconocidas de África y, cada vez más, de sus estudiantes de doctorado. Se produjeron más de 50.000 publicaciones entre 2000 y 2010. Esto representa menos del 1 % de la producción mundial de artículos de investigación —producidos en el caso de Sudáfrica por algo menos de 20.000 investigadores—, pero constituye el 30 % de la producción investigadora de África.

Ha comenzado a desarrollarse una nueva tendencia importante: el aumento de estudiantes de posgrado procedentes del resto del continente. En 2012, 4698 estudiantes de doctorado (34 %) de las universidades sudafricanas procedían de fuera de Sudáfrica; una cifra que creció un 14 % en un periodo de 12 años. Esto ha llevado a algunos investigadores a sugerir que Sudáfrica podría convertirse en un centro «doctoral» para el continente.

El dividendo posapartheid

Sudáfrica tiene una larga trayectoria de investigación de primer nivel mundial, sobre todo en campos como la paleontología y la agricultura. Durante el boicot académico impuesto bajo el apartheid, disminuyó el contacto de la investigación con el resto del mundo. Pero las medidas adoptadas desde entonces han revertido la situación.

La reincorporación al mundo científico global ha provocado cambios bastante drásticos en el panorama de la investigación. Y lo que es más importante, la producción investigadora, medida en función de los artículos publicados y de los graduados de máster y doctorado, aumentó casi tres veces entre mediados de la década de 1990 y 2013.

Los datos publicados en abril destacan los ámbitos de investigación científica en los que Sudáfrica sobresale ahora al compararse con las mejores instituciones del mundo.

En todo el espectro de las ciencias naturales, sociales y humanas, las instituciones sudafricanas están bien representadas entre las más prestigiosas del mundo. En lo más alto del panorama figuran diez académicos sudafricanos considerados entre el 1 % de los mejores investigadores del mundo en sus campos. Entre ellos hay académicos de las ciencias ambientales, sociales, biológicas y paleoantropológicas.

Las piezas que faltan del rompecabezas

Pese al papel fundamental que desempeña la ciencia para situar a Sudáfrica en el mundo de la investigación, el apoyo del Departamento de Educación Superior y Formación (DHET) a las universidades ha ido disminuyendo. El valor en rands de la financiación del DHET para las universidades ha aumentado, pero a un ritmo inferior al de la inflación y al de las necesidades de los estudiantes.

Como resultado, la proporción de financiación pública destinada a las universidades se ha reducido. Según los últimos datos comparables disponibles (de 2009), se observa el siguiente patrón:

Ian Bunting, seminario del Centre for Higher Education Trust (CHET), febrero de 2012

En un periodo de ocho años, la financiación pública de las universidades cayó del 48 % al 41 %, y ha seguido descendiendo. Mientras tanto, las tasas estudiantiles pasaron de representar el 26 % al 31 % de los ingresos universitarios, lo que arroja algo de luz sobre las protestas estudiantiles por las tasas.

La Fundación Nacional de Investigación (NRF) ha tomado medidas para apoyar a investigadores y estudiantes de posgrado en su labor de ampliar el conocimiento científico y académico de Sudáfrica. Las principales contribuciones de la NRF se han canalizado a través de la Iniciativa de Cátedras de Investigación de Sudáfrica, la creación de Centros de Excelencia y el apoyo a la Academia de Ciencias de Sudáfrica y al South African Journal of Science.

Cabe recordar que, a finales de la década de 1980, la financiación pública de las universidades (y de los «technikons», como se llamaban entonces) constituía entre algo más del 50 % y el 70 % de los ingresos institucionales. Esto dejó a algunas instituciones en circunstancias considerablemente difíciles.

También sigue siendo cierto que la producción investigadora continúa dominada por hombres blancos (de edad avanzada). Este no es solo un problema de equidad, sino también de planificación a futuro. Las mujeres y las personas negras siguen siendo minoría entre los científicos y académicos, especialmente en los niveles de catedrático y de investigación sénior.

Sin embargo, los cambios empiezan a surtir efecto y la mayoría de las universidades son plenamente conscientes de la necesidad de un panorama de investigación socialmente equitativo. Esto es sin duda así entre las principales fuentes de financiación de la investigación, que han puesto de relieve la necesidad de cambios que aseguren la creciente productividad y el prestigio de Sudáfrica en el mundo científico en general.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.

La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: John Butler-Adam es consultor y vicerrector de Investigación y Formación de Posgrado de la Universidad de Pretoria.

Imagen: Alumnos de la Minerva High School, en el municipio de Alexandra, Johannesburgo, aprenden informática. REUTERS

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