Para 2035, según la Organización Mundial de la Salud, veremos 24 millones de nuevos casos de cáncer cada año: un 70 % más que en 2012. ¿Qué pueden hacer los teléfonos para ayudar?
Una forma evidente es la prevención y la detección temprana. Ya existen aplicaciones de salud electrónica que ofrecen información sobre los riesgos de cáncer y ayudan a los usuarios a detectar el cáncer de mama o de cuello uterino. Otra forma, menos conocida, es apoyar a los investigadores en su comprensión de la genética del cáncer, una tarea crítica que requiere muchos datos y una considerable capacidad de computación.
El procesador de un teléfono inteligente moderno es más de 32.000 veces más rápido que el que la NASA utilizó para llevar astronautas a la Luna. Multiplique esta cifra por 2.000 millones (el número de teléfonos inteligentes en funcionamiento para 2016), añada el hecho de que rara vez se aprovecha toda la capacidad de computación de un teléfono inteligente y la oportunidad resulta evidente.
El año pasado, Samsung, en colaboración con la Universidad de Viena, lanzó PowerSleep, una aplicación para Android que permite a los usuarios donar a los investigadores la capacidad de procesamiento que no utilizan. La aplicación funciona como un despertador. Una vez configurada, descarga 1 MB de datos de los servidores de la universidad, los procesa, los envía de vuelta y repite la operación hasta que suena la alarma. Solo funciona cuando está conectada a una red Wi-Fi y cuando el teléfono está enchufado y completamente cargado, lo que garantiza que los planes de datos y la usabilidad no se vean afectados.
La aplicación tuvo un éxito inmediato y se situó entre las diez aplicaciones de Android más descargadas de la semana en Austria, el Reino Unido, Canadá, Francia, China y Estados Unidos. En su quinta semana, ya había procesado más de un terabyte de datos.
Además de aprovechar la capacidad de procesamiento de los teléfonos inteligentes actuales, los investigadores también están explorando el uso de videojuegos. El principal desafío consiste en crear una interfaz de juego que permita al usuario jugar mientras procesa los datos en su formato original.
En 2013, Cancer Research UK, en colaboración con Google, Facebook y Amazon AWS, organizó un hackatón para resolver este dilema. El resultado fue el juego Play to Cure: Genes in Space, basado en datos genómicos de 2.000 pacientes con cáncer de mama.
Lanzado el año pasado, el juego permite a los jugadores tomar el mando de una nave espacial mientras viajan por el espacio. Antes de cada nivel, trazan su ruta a través de un cinturón de asteroides, que no es otra cosa que los datos genómicos presentados de una forma más atractiva. Mientras lo sobrevuelan, detectan y recogen la «sustancia alfa», que representa las mutaciones genéticas en el ADN. A continuación, la información se envía a los científicos para ayudarles a explorar los vínculos entre las mutaciones genéticas y el cáncer.
Con el aumento del cáncer, la prevención, el análisis rápido de datos y la concienciación pública son cada vez más importantes. Con un poco de suerte, parte de la ayuda estará en la palma de nuestras manos.
Esta publicación apareció por primera vez en GE LookAhead. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Andrew Trabulsi es consultor, autor y empresario, con experiencia en previsión tecnológica, geopolítica y políticas de desarrollo económico.
Imagen: Hombres aparecen silueteados frente a una pantalla de vídeo mientras posan con teléfonos inteligentes. REUTERS/Dado Ruvic.

