En pleno invierno, llevan a un bebé de seis meses con dificultad respiratoria aguda a un puesto de enfermería de una comunidad remota del norte de Canadá.
La enfermera se da cuenta de que el niño está gravemente enfermo y se pone en contacto con una intensivista pediátrica que se encuentra en un centro de atención terciaria a 900 kilómetros. La intensivista usa su tableta para activar un robot de presencia remota instalado en el puesto de enfermería y le pide que vaya a la sala de evaluación.
El robot recorre de forma autónoma los pasillos del puesto de enfermería y llega a la sala de evaluación dos minutos después. Con ayuda de las potentes cámaras del robot, la médica «ve» al niño y habla con la enfermera y los padres para obtener sus antecedentes médicos. Usa el estetoscopio del robot para auscultarle el pecho, mide la saturación de oxígeno en sangre del niño con un pulsioxímetro y le hace un electrocardiograma.
Con el telestrador del robot (un dispositivo electrónico que permite escribir y dibujar a mano alzada sobre una imagen de vídeo), ayuda a la enfermera a colocar una vía intravenosa e inicia el tratamiento para la afección potencialmente mortal del niño.
Esto no es ciencia ficción. Esta tecnología de presencia remota ya se utiliza en Saskatchewan, Canadá, para atender a niños con enfermedades agudas que viven en comunidades remotas del norte.
Atención a niños con enfermedades agudas
Los avances en telecomunicaciones, robótica, tecnología de sensores médicos e inteligencia artificial (IA) han abierto la puerta a soluciones para el reto de prestar atención médica remota y en tiempo real a poblaciones rurales y remotas con servicios insuficientes.

En Saskatchewan, hemos creado un programa de medicina remota centrado en la atención a las poblaciones más vulnerables, como los niños con enfermedades agudas, las mujeres embarazadas y las personas mayores.
Hemos demostrado que, con esta tecnología, alrededor del 70 % de los niños con enfermedades agudas pueden recibir tratamiento eficaz en sus propias comunidades. En comunidades similares que no cuentan con esta tecnología, todos los niños con enfermedades agudas deben ser trasladados a un centro de atención terciaria.
También hemos demostrado que esta tecnología evita retrasos en el diagnóstico y el tratamiento y permite ahorrar considerablemente al sistema de salud.
Ecografías prenatales para mujeres indígenas
A menudo, las comunidades remotas carecen de acceso a servicios de ecografía diagnóstica. Esta brecha afecta de forma desproporcionada a las mujeres indígenas embarazadas del norte de Canadá y aumenta la morbilidad y la mortalidad maternas y neonatales.
Estamos a la vanguardia en el uso de un innovador sistema de ecografía tele-robótica que permite a un ecografista experto realizar, en tiempo real y desde una ubicación distante, un estudio ecográfico de diagnóstico.
Las investigaciones muestran que la ecografía robótica es comparable a la ecografía convencional y que la mayoría de los pacientes la acepta.
Los primeros sistemas de ecografía tele-robótica se han instalado en dos comunidades del norte de Saskatchewan y actualmente realizan ecografías prenatales.
Evaluación de traumatismos en urgencias
Dispositivos portátiles de presencia remota que utilizan las redes celulares disponibles también podrían emplearse en situaciones de emergencia, por ejemplo, para evaluar traumatismos en el lugar de un accidente o durante el traslado de una víctima al hospital.
Por ejemplo, los médicos de urgencias o cirujanos traumatólogos podrían realizar ecografías en tiempo real del abdomen, el tórax y el corazón de pacientes con lesiones críticas, identificar lesiones potencialmente mortales e iniciar tratamientos que salvan vidas.
Los dispositivos portátiles de presencia remota, como la tecnología Google Glass son el siguiente paso en la atención médica con presencia remota para las poblaciones con servicios insuficientes.
Por ejemplo, una enfermera local y un especialista de un centro de atención terciaria situado a miles de kilómetros podrían evaluar juntos, desde la perspectiva de la enfermera, a un paciente con una enfermedad aguda en la sala de urgencias de una comunidad remota.

Aunque la tecnología de presencia remota puede aplicarse inicialmente en situaciones de emergencia en lugares remotos, su mayor impacto podría darse en la prestación de atención primaria. Podemos imaginar que los profesionales de la salud utilicen dispositivos móviles de presencia remota en una amplia variedad de situaciones —desde visitas de atención domiciliaria hasta sesiones de seguimiento de salud mental—, en las que el acceso a conocimientos médicos en tiempo real estaría a un solo clic de distancia.
Un cambio de paradigma en la prestación de atención médica
El modelo actual de atención médica centralizada, en el que el paciente debe acudir a un hospital o una clínica para recibir atención urgente o programada, es ineficiente y costoso. Los pacientes deben esperar muchas horas en urgencias. Los hospitales funcionan por encima de su capacidad. Los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento provocan malos resultados e incluso la muerte.
Las comunidades rurales y remotas con servicios insuficientes y las poblaciones más vulnerables, como los niños y las personas mayores, son las más afectadas por este modelo centralizado.
Las tecnologías de presencia remota pueden transformar este modelo y permitirnos prestar atención médica a los pacientes dondequiera que estén. En este modelo descentralizado, los pacientes que necesiten atención médica urgente o programada serán atendidos, diagnosticados y tratados en sus propias comunidades o en sus hogares, y los que requieran hospitalización serán clasificados sin demora.
Esta tecnología podría tener importantes aplicaciones en entornos con recursos limitados. La cobertura de las redes celulares en todo el mundo y el rápido aumento del ancho de banda proporcionarán la plataforma de telecomunicaciones para una amplia variedad de aplicaciones móviles.
Los dispositivos de presencia remota especializados y de bajo costo ampliarán el acceso a conocimientos médicos para cualquier persona que viva en una zona geográfica con señal de telefonía móvil. Este acceso beneficiará especialmente a las personas de países en desarrollo donde los conocimientos médicos son insuficientes o no están disponibles.
El futuro de la atención médica no consiste en construir más hospitales o más grandes, sino en aprovechar el poder de la tecnología para vigilar y atender a los pacientes dondequiera que estén, preservar la vida, garantizar el bienestar y agilizar el diagnóstico y el tratamiento.


