El Banco Mundial clasifica a la India como uno de los principales países emisores de emigrantes del mundo, con un stock de 13,88 millones de indios residentes en todo el mundo en 2013. La India también figura en tres de los cinco principales corredores migratorios de la región de Asia Meridional, a saber, India–Estados Unidos, India–Arabia Saudí e India–Emiratos Árabes Unidos, donde se estima que el stock de migrantes supera los 2 millones. Gracias a un dividendo demográfico favorable, con una juventud numerosa y emergente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) pronosticó que la India se convertirá en uno de los mayores países emisores de migrantes del mundo.
La India ocupó el primer puesto entre los principales países receptores de remesas en 2014, con 70,38 mil millones de dólares, seguida de China (64,4 mil millones de dólares) y Filipinas (28,4 mil millones de dólares). Así, los indios residentes en el extranjero han contribuido a la economía india mediante las remesas, lo que repercute en tres niveles: en nuestra economía, en nuestra sociedad y en nuestras familias. En una nación en la que la emigración es una realidad para una gran parte de su población, ¿se rige la migración por alguna política adecuada que favorezca una emigración ordenada, segura y legal?
Hay tres etapas en el ciclo de vida de un migrante: antes de la partida, el periodo que pasa en el destino y la reinserción a su regreso. Examinemos la estructura de gobernanza en los tres niveles. Probablemente la India sea el único país del mundo en el que la migración está gestionada por tres ministerios diferentes. El pasaporte lo expide el Ministerio de Asuntos Exteriores; la autorización de emigración para los pasaportes que requieren dicha autorización (ECR, por sus siglas en inglés, Emigration Clearance Required) corre a cargo del Ministerio de Asuntos de los Indios en el Extranjero, y las salidas en el aeropuerto las gestiona la Oficina de Migración del Ministerio del Interior. ¿Cómo coordinan la gestión migratoria? S. Krishna Kumar y yo, en uno de nuestros libros más recientes, Emigration in 21st Century India: Governance, Legislation and Institutions, hemos sostenido que la emigración en el siglo XXI se gestiona «con una ley del siglo XX inspirada en una mentalidad del siglo XIX».
La autorización de emigración se gestiona únicamente desde nueve localidades de la India, con 1.439 agencias de contratación aprobadas en 2012. De ellas, alrededor del 58 % existe solo sobre el papel. «El propio aparato administrativo ha agudizado la corrupción como resultado del nexo formado entre funcionarios gubernamentales infractores y agencias de contratación», afirmó el ministro de Asuntos de los Indios en el Extranjero en el Parlamento en septiembre de 2007.
En el destino, nuestros trabajadores dependen de las embajadas de la India. Por ejemplo, tanto Arabia Saudí como los Emiratos Árabes Unidos acogen a unos 2 millones de indios cada uno. La mayoría de los contactos directos de los trabajadores en cualquier cuestión son los agregados laborales adscritos a la embajada india. En ambos países solo hay dos agregados laborales disponibles en las embajadas y consulados. Suponiendo que cada agregado tenga 20 trabajadores a su cargo para atender cuestiones laborales, una proporción de 40 por cada 20.000.000 no solo es escasa, sino también inaceptable para atender los problemas de los trabajadores, visitar las cárceles, ayudar a repatriar los cadáveres de migrantes indocumentados y visitar campamentos con regularidad.
Al regreso, no contamos con una política de reinserción. Deberíamos diseñar una política de reinserción que ayude a los emigrantes que regresan a utilizar sus habilidades mejoradas en el lugar de destino. Por ejemplo, los emigrantes que regresan y que trabajaron durante unos 10 años en el sector de la construcción en Dubái habrán adquirido competencias que tendrán mayor demanda en ciudades en crecimiento como Kochi. ¿Fomentamos y ofrecemos nuevo empleo a nuestros emigrantes que regresan?
Nuestra gobernanza migratoria es débil en las tres etapas del ciclo de vida del migrante. El actual gobierno habla de «gobierno mínimo, gobernanza máxima». Por supuesto, nuestros trabajadores requieren la máxima gobernanza tanto en la India como en el extranjero. No es porque envíen 70,38 mil millones de dólares a la India. El dinero que envían no es dinero negro, sino «dinero de sangre» ganado con esfuerzo. Además, ostentan la bandera india como ciudadanos indios en 182 países, a veces sacrificando su vida y su bienestar. Son nuestros embajadores y merecen su parte de los derechos de los migrantes tanto en la India como en el extranjero, que no deberían limitarse solo al derecho de voto.
Esta entrada apareció por primera vez en el blog People Move del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Irudaya Rajan es profesor del Centro de Estudios para el Desarrollo de Trivandrum, India.
Imagen: Un porteador sentado en una carretilla sobre la mediana de una concurrida carretera a las afueras de un mercado mayorista de frutas y verduras en Bengaluru, India. REUTERS/Abhishek N. Chinnappa

