Existe una diferencia de género en la forma en que nuestros amigos influyen en nuestro comportamiento

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En un nuevo estudio sobre las redes de amistad adolescentes, los investigadores descubrieron que, tanto en los chicos como en las chicas, la selección de amigos y la influencia de estos orientaban la adopción de conductas de riesgo, afirma la autora principal, Cassie McMillan, estudiante de doctorado en sociología y criminología en Penn State. Además, añade que el género también desempeña un papel en la forma en que la selección y la influencia moldean algunas de esas conductas, como el tabaquismo y la delincuencia.

«Hay muchas preguntas sobre si la influencia de los iguales puede explicar por qué los niños tienden a tener conductas negativas similares a las de sus amigos, o si es el resultado de la selección de amigos, que es cuando un adolescente sale a buscar amigos que hacen cosas similares», afirma McMillan.

«En este estudio, descubrimos que, efectivamente, tanto la influencia de los iguales como la selección de amigos están configurando los mismos patrones de conducta de riesgo que observamos en las amistades». Los resultados se publican en la revista Social Networks.

¿Abejas reinas y aspirantes?

Los investigadores descubrieron que, en comparación con los chicos, las chicas tienden a verse más influidas por sus amigos para participar en conductas delictivas, lo que incluye faltar a clase y pelearse. También descubrieron que las chicas tienden a elegir amigos que comparten hábitos de tabaquismo similares a los suyos.

Según McMillan, existen varias razones por las que la influencia y la selección orientan algunas conductas de las chicas, en mayor medida que en los chicos.

«Creemos que, en el caso de la influencia de los iguales, los patrones de género tienen mucho que ver con las características de la conducta, más que con el carácter o la estructura de las amistades que tienen chicas y chicos», afirma McMillan.


LAS CHICAS PUEDEN NECESITAR OTRA FUERZA, COMO LA INFLUENCIA, PARA VERSE EMPUJADAS A INVOLUCRARSE EN LA DELINCUENCIA.

La delincuencia, especialmente pelearse y robar, suele presentarse en los medios como un comportamiento más masculino, por lo que este puede ser un guion más normativo para los chicos. Los chicos no necesariamente necesitan la influencia de sus amigos para involucrarse en este tipo de actividades, mientras que las chicas pueden necesitar otra fuerza, como la influencia, para verse empujadas a involucrarse en la delincuencia. Además, dado que fumar es un comportamiento muy visible, es probable que las chicas busquen amigos con hábitos de tabaquismo similares, sugieren los investigadores.

«Fumar se nota en los centros escolares, por lo que los niños son más propensos a identificar quiénes son los fumadores en un colegio», afirma McMillan. «Desde muy temprana edad, a las niñas se les enseña a ser bastante selectivas en cuanto a quiénes son sus amigas. Quizá por eso las chicas tienen más probabilidades de elegir amigos con conductas similares en cuanto al tabaquismo, tanto si fuman como si no.»

Círculo de amigos (en riesgo)

Conocer mejor cómo las redes de amistad moldean la conducta adolescente podría dar lugar a mejores estrategias de prevención, especialmente para los niños en riesgo, afirma McMillan.

«Aunque algunos trabajos anteriores sugerían que los chicos podrían ser inmunes a estas influencias, una de las conclusiones más importantes que extraemos del estudio es que tanto los chicos como las chicas están sujetos a la influencia de los iguales y a la selección de amigos, por lo que los programas de prevención deberían seguir enseñando estas habilidades tanto a chicos como a chicas», afirma McMillan.

Aunque en este estudio se analizaron las conductas de riesgo, McMillan afirma que las redes de amistad también pueden moldear conductas positivas, lo que podría utilizarse en futuros programas de prevención e intervención. Añade que los resultados también podrían ayudar a futuras investigaciones destinadas a adaptar dichos programas.

«Por ejemplo, dado que las chicas son más propensas a la influencia en la delincuencia, sería conveniente mostrar en una campaña de prevención ejemplos de chicas que resisten la presión de sus iguales en lo relativo a la conducta delictiva», afirma McMillan. «También creo que tiene mucho valor llevar a cabo estrategias de prevención grupales que se centren en cambiar las conductas de grupos de amigos».

Los investigadores utilizaron datos de 13 214 estudiantes que participaron en el estudio PROSPER (Promoting School-Community Partnerships to Enhance Resilience, Fomento de las asociaciones entre escuela y comunidad para mejorar la resiliencia). Los participantes asistieron a la escuela en uno de 28 pequeños distritos escolares públicos, desde sexto hasta noveno curso. Los distritos escolares se encontraban en comunidades rurales o pequeñas ciudades de Iowa y Pensilvania.

La primera oleada de estudiantes se incorporó al estudio en 2002. Los participantes completaron encuestas autoadministradas en otoño y primavera de sexto curso y, después, en primavera de cada año entre séptimo y noveno curso. Para establecer las redes de amistad entre los estudiantes, la encuesta pedía a los participantes que identificaran a sus mejores amigos y amigos más cercanos dentro de su mismo curso.

La W.T. Grant Foundation, el National Institute of Drug Abuse y la National Science Foundation respaldaron este trabajo.

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