¿Cómo pueden los servicios móviles ayudar a alcanzar los objetivos de desarrollo?

¿Cómo pueden los servicios móviles ayudar a alcanzar los objetivos de desarrollo?
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Los servicios móviles son los servicios de extensión de la inclusión. Cada vez más, las agencias gubernamentales, los socios para el desarrollo, los bancos, las empresas y otros llegan a las personas pobres del mundo —y, en especial, al 40 % más pobre en términos de ingresos— a través de dispositivos móviles.

A medida que ampliamos las redes, y en particular la banda ancha, para llegar a poblaciones más aisladas y al 40 % más pobre, debemos fomentar el desarrollo de contenido pertinente tanto en cuanto a su sustancia (incluidos los servicios gubernamentales) como a su formato (incluida información pictórica y en video para las personas analfabetas).

El sector privado es el principal impulsor de todo este proceso de cambio, que el gobierno debería facilitar.

La aceleración del cambio tecnológico —con la telefonía móvil a la vanguardia— está propiciando una mayor convergencia entre las redes, los dispositivos, los servicios y los proveedores de contenido. A juzgar por lo que vi y escuché durante el Congreso Mundial de Móviles de la semana pasada en Barcelona, mi impresión es que la regulación de las telecomunicaciones (tal como se practica hoy) pronto quedará obsoleta, eclipsada por la importancia de garantizar un equilibrio general y flexibilidad en este mercado más amplio y convergente.

Por consiguiente, instituciones como el Banco Mundial tendrán que encontrar mejores formas de garantizar que los principales organismos reguladores dialoguen entre sí y trabajen en favor del bien público general. Esto incluye no solo a las autoridades de telecomunicaciones y competencia, sino también a los organismos reguladores de la radiodifusión, los servicios financieros y otros sectores. Deberíamos facilitar estas conversaciones entre reguladores, especialmente ante la participación cada vez mayor de las entidades de telecomunicaciones en el ámbito del dinero móvil.

Además del dinero móvil y la inclusión financiera, los programas de identificación para todos (ID4D) se convertirán en la llave de acceso a numerosos servicios en línea o móviles. La identificación oficial es una dimensión necesaria de cualquier programa destinado a llegar a las personas más pobres mediante servicios móviles, que en muchos casos también se han convertido en el medio con el que el 40 % más pobre del mundo se siente más cómodo.

El acceso y la asequibilidad también son, evidentemente, cuestiones fundamentales. Las obligaciones de acceso universal deben analizarse cuidadosamente en el contexto de las licencias y la regulación. Del mismo modo, los fondos de servicio universal deberían reorientarse para servir a esta agenda más amplia de inclusión: no limitarse a la telefonía, sino centrarse en maximizar el impacto de los servicios de comunicación en las personas pobres.

La gestión del espectro cobra cada vez más importancia, a medida que más personas y dispositivos utilizan tecnología de comunicación móvil, y porque los requisitos de ancho de banda de los dispositivos más recientes de la industria son de una magnitud mucho mayor que los de generaciones anteriores. Muchos países no utilizan el espectro de manera eficiente y se retrasan en la introducción de nuevos servicios inalámbricos asequibles. La transición de la radiodifusión analógica a la digital, que debía completarse este año pero aún no se ha implementado en muchos países clientes, ofrece una oportunidad única para replantear el uso del espectro.

La revolución móvil ha generado un crecimiento sin precedentes, con más de siete mil millones de suscripciones móviles y tres mil millones de usuarios activos de Internet. Debemos aprovechar esta oportunidad para vincular aún más la plataforma móvil como facilitadora de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, utilizando su alcance y potencial para combatir la pobreza y construir una prosperidad compartida.

Este artículo se publica en colaboración con el blog IC4D del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Pierre Guislain, de nacionalidad belga, es director sénior de la Práctica Global de Transporte y Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC) del Grupo Banco Mundial.

Imagen: Un hombre somalí navega por Internet en su teléfono móvil en una playa de la costa del océano Índico, en Mogadiscio, capital de Somalia. REUTERS/Feisal Omar.

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