Cada 10 millones de dólares adicionales de financiación de los NIH generan 3,1 patentes adicionales del sector privado en el ámbito de investigación que recibe la financiación.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) son el mayor financiador de investigación biomédica de Estados Unidos. Una pregunta recurrente sobre los NIH y otros organismos gubernamentales que financian la investigación es: ¿cuáles son los beneficios sociales y médicos de toda esta investigación financiada por el gobierno? Pierre Azoulay, Joshua S. Graff Zivin,Danielle Li, y Bhaven N. Sampataportan nuevas pruebas sobre los vínculos entre esa financiación de la investigación y la innovación.
En Inversiones públicas en I+D y patentes del sector privado: pruebas a partir de las normas de financiación de los NIH (Documento de trabajo del NBER n.º 20889), los autores concluyen que la financiación de la investigación biomédica por parte de los NIH aumenta la actividad de patentamiento biomédico de las empresas sin desplazar la inversión privada en otras áreas de investigación.
Uno de los retos para evaluar la productividad de la investigación respaldada por el gobierno consiste en establecer vínculos directos entre proyectos de investigación específicos y resultados concretos, como la cura de una enfermedad o el desarrollo de un nuevo medicamento de gran éxito o un dispositivo médico. Como han señalado otros investigadores y los autores, la investigación científica no suele seguir una trayectoria directa desde el laboratorio hasta un éxito reconocido públicamente. La investigación sobre una enfermedad puede beneficiar el tratamiento de otra completamente distinta años después de que concluya el proyecto original. Los científicos del sector público y del privado suelen basarse en investigaciones previas de otras personas, lo que crea una genealogía compleja de proyectos que pueden haber contribuido a resultados exitosos.
En su estudio, los autores examinaron la financiación de los NIH para proyectos de investigación biomédica entre 1980 y 2005 y trataron de cuantificar el impacto de esa financiación en la tasa de producción de patentes de las empresas farmacéuticas y biotecnológicas. Crearon una base de datos «bibliométrica» completamente nueva que les permitió vincular las subvenciones de los NIH citadas en publicaciones con solicitudes de patente que citaban específicamente esas publicaciones. Este enfoque permitió a los autores seguir la trayectoria, a menudo tortuosa, desde la financiación de los NIH hasta las innovaciones patentables posteriores. Mediante las citas de publicaciones y los datos de proyectos de los NIH, también pudieron medir si la financiación de los NIH desplazaba los esfuerzos de investigación privada.
Los autores concluyen que la financiación de los NIH aumenta la actividad total de patentamiento del sector privado. Una de sus estimaciones centrales indica que 10 millones de dólares adicionales de financiación de los NIH generan 3,1 patentes adicionales del sector privado en la misma área de investigación, es decir, aproximadamente una patente por cada dos subvenciones de los NIH.
En cuanto a las patentes asociadas a productos biofarmacéuticos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), un conjunto de cálculos de los autores indica que cada dólar de financiación de los NIH genera entre 70 centavos y 2,13 dólares en ventas farmacéuticas a lo largo de la vida del producto. Estas estimaciones basadas en ventas de medicamentos no tienen en cuenta otros beneficios potencialmente importantes de la inversión de los NIH, incluidos los beneficios para los consumidores derivados de estos medicamentos, el desarrollo de otras tecnologías patentadas, como dispositivos médicos, y el desarrollo de tecnologías no patentadas, como nuevos protocolos clínicos.
Al parecer, existen importantes «efectos indirectos» de un proyecto de investigación a otro. Los investigadores concluyen que aproximadamente la mitad de las patentes resultantes de la financiación de los NIH se destinan a aplicaciones para una enfermedad distinta de aquella a la que se dirigía la investigación inicial.
«La magnitud de este efecto subraya la importancia de nuestro enfoque para vincular las patentes con la financiación», escriben los autores. «Al analizar únicamente la misma área de enfermedad al medir el impacto, la bibliografía previa sobre este tema puede pasar por alto casi la mitad del impacto total de la financiación de la ciencia básica».
El estudio no detecta ninguna disminución de la actividad de patentamiento de las empresas privadas en áreas de investigación no cubiertas por subvenciones de los NIH. «Esto sugiere que la financiación de los NIH impulsa el patentamiento privado al aumentar el gasto total de las empresas en I+D», escriben los autores.
Este artículo se publica en colaboración con National Bureau of Economic Research. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Jay Fitzgerald es colaborador del National Bureau of Economic Research.
Imagen: Un investigador en un laboratorio biotecnológico trabaja en el desarrollo de un tratamiento para la distrofia muscular de Duchenne (DMD). REUTERS/Jerry Lampen.

