¿Por qué la IA generativa podría ser el nuevo igualador de la sociedad?

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  • El mundo vive revoluciones tecnológicas cada 50 años, sostiene una teoría, y cada una trae consigo temores a que se trastoquen las competencias, los empleos y las industrias.

  • La IA generativa tiene capacidades distintas a las de sus tecnologías predecesoras, ¿seguirá su llegada la misma trayectoria para los trabajadores?

  • Un experto describe cómo la IA generativa podría distribuir las ganancias de productividad entre los sectores sociales y actuar como un volante de equilibrio para la sociedad.

A lo largo de los últimos 250 años, el mundo ha experimentado cinco revoluciones tecnológicas, según la historiadora económica Carlota Perez. Cada revolución se produce aproximadamente cada medio siglo, reúne múltiples tecnologías interrelacionadas y genera profundos cambios socioeconómicos. En las primeras etapas de estas revoluciones, señala Perez, las personas a menudo temen que las competencias, los empleos y las industrias se vean trastocados, y con razón.

Dada esta larga pauta histórica, ¿seguirá la inteligencia artificial generativa, o IA generativa, con capacidades tan distintas de las de cualquiera de sus tecnologías predecesoras, la misma trayectoria? ¿Sus beneficios fluirán principalmente hacia los privilegiados económicamente, que ya tienen pleno acceso a las tecnologías digitales y están familiarizados con ellas?

A medida que la IA generativa empieza a llegar a la corriente principal en 2024, creo que esta tecnología podría romper esa tendencia y convertirse en un igualador para la sociedad en general. Estas son algunas razones:

Por qué la IA generativa es un tipo distinto de disrupción tecnológica

Para empezar, la IA generativa tiene cualidades que la distinguen de las oleadas tecnológicas anteriores, como su extraordinario poder de productividad.

En colaboración con Oxford Economics, Cognizant analizó el impacto económico de la IA generativa en Estados Unidos y prevé que esta tecnología podría añadir hasta 1 billón de dólares al producto interno bruto de Estados Unidos e impulsar la productividad de los trabajadores en un 10 % y la productividad total de los factores en un 3,5 % para 2032. Aumentar el pastel económico se considera ampliamente una vía clave hacia la prosperidad para todos.

La IA generativa también es sencilla de usar. En el pasado, las personas debían conocer un lenguaje de programación para utilizar la IA de manera eficiente, pero ya no es así. Hoy basta con conocer un idioma natural para usar algunas de las herramientas de IA más potentes disponibles.

Como señaló el experto en IA Andrej Karpathy, “el lenguaje de programación nuevo más de moda es el inglés”. Por ello, resolver problemas con IA se ha vuelto mucho más fácil y accesible para más personas, gracias también a la posibilidad de usar algunas formas de IA generativa gratuitamente, como Microsoft Bing y Google Bard.

Ganancias de productividad de la IA generativa

Sin duda, a medida que las empresas adoptan cada vez más la IA generativa, los trabajadores afrontarán un ajuste importante.

El año pasado, la mayoría de las tareas laborales no podían ser asistidas ni automatizadas por la IA generativa. Pero para 2032, la investigación de Cognizant prevé que la IA generativa podría ser capaz tanto de influir en una mayor proporción de tareas como de automatizarlas en mayor grado.

Nuestra investigación muestra que, en los próximos 10 años, el 90 % de los empleos podría experimentar algún grado de disrupción. Todos, desde los analistas de datos de nivel básico hasta los responsables de unidades de negocio e incluso los altos directivos, verán cómo evolucionan sus empleos en la próxima década.

Pero, a diferencia de las oleadas anteriores de informatización, las ganancias de productividad asociadas a la IA generativa parecen beneficiar desproporcionadamente a los trabajadores menos experimentados y con menor cualificación.

En un reciente documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos titulado 'Generative AI at Work', los autores concluyen que la IA generativa beneficia a los menos cualificados porque los sistemas de IA generativa “funcionan captando y difundiendo los patrones de comportamiento que caracterizan a los agentes [de atención al cliente] más productivos, incluidos conocimientos que han eludido la automatización de las oleadas anteriores de informatización”.

La IA generativa parece acelerar el aprendizaje individual al permitir que los trabajadores novatos avancen más rápidamente por la curva de experiencia en comparación con quienes no utilizan esta capacidad.

Asimismo, un documento de trabajo del MIT titulado 'Experimental Evidence on the Productivity Effects of Generative Artificial Intelligence' sugiere que “la desigualdad entre trabajadores disminuye a medida que ChatGPT comprime la distribución de la productividad al beneficiar más a los trabajadores de menor capacidad”.

¿Es la IA generativa el ‘gran igualador’?

Si, como sugiere esta investigación inicial, la IA generativa puede beneficiar de forma asimétrica a los menos cualificados y menos productivos, ¿qué cambios sociales podrían producirse? Podemos recordar la observación del reformador educativo Horace Mannde que “la educación, por encima de cualquier otro instrumento de origen humano, es el gran igualador de las condiciones de los hombres, el volante de equilibrio de la maquinaria social”. ¿Podría la IA generativa convertirse en un nuevo volante de equilibrio de la sociedad?

Creo que sí, sobre todo si logramos desmitificar cómo funciona la IA generativa, ser transparentes sobre cómo y dónde se despliega, comprometernos a mitigar cualquier efecto perjudicial de la tecnología y, sobre todo, poner en marcha una nueva generación de programas de recualificación a gran escala.

¿Cómo podría suceder esto? En lugar de ser un complemento opcional en la vida laboral de los empleados, la recualificación tendrá que convertirse en una parte esencial de la jornada de trabajo de todos.

Las empresas podrían asociarse con instituciones de educación superior para actualizar continuamente los planes de estudio en determinadas áreas de competencias. Las organizaciones podrían colaborar con responsables políticos, funcionarios gubernamentales y reguladores para crear sistemas compartidos de “academia” que no solo enseñen competencias en IA generativa, sino que también establezcan nuevas trayectorias profesionales para personas en puestos donde es probable que muchas tareas sean totalmente automatizadas por la IA generativa.

Tengamos en cuenta que la IA generativa puede desplegarse de forma flexible para realzar las fortalezas existentes de las personas y restar protagonismo a sus debilidades, lo que permite utilizar una serie de capacidades cognitivas en una gama más amplia de funciones.

Generar mayor confianza en la IA también será fundamental para garantizar que prevalezcan sus efectos beneficiosos. Por eso, Cognizant encuestó recientemente a 1.000 consumidores estadounidenses para conocer cómo el nivel de confianza y de comprensión de la IA generativa influye en la percepción que tienen de esta tecnología.

Aunque están divididos entre el entusiasmo y la preocupación, los consumidores son mayoritariamente positivos respecto a que la IA generativa facilitará el uso de otras tecnologías. Más de la mitad afirmó que la IA generativa aumentará el acceso a la innovación y beneficiará a la educación.

Y más de la mitad también coincidió en que obtener empleos bien remunerados será más fácil porque las personas pueden usar la tecnología para complementar y potenciar sus competencias. Sin embargo, la mayoría afirmó que el uso generalizado de la IA generativa podría dar lugar a una mayor competencia por los empleos, lo que quizá sea un indicio de la capacidad de la IA generativa para democratizar las competencias.

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Dado el potencial de la IA generativa para ampliar significativamente nuestros conocimientos, competencias y productividad, parece que esta tecnología podría, con el tiempo, incorporar a muchas más personas a empleos con remuneraciones más elevadas.

Con la ayuda de un asistente de IA generativa, por ejemplo, podemos imaginar a una enfermera asumiendo más tareas de los médicos, mientras que estos disponen de más tiempo para centrarse en casos médicos complejos y en una interacción intensiva con los pacientes, lo que mejora la calidad general de la atención.

¿Pone fin la IA generativa a la brecha digital?

Ciertamente, todavía estamos en las primeras etapas de la evolución de la IA generativa. Aun así, el optimista que llevo dentro cree que esta tecnología podría impulsar significativamente la movilidad social al cerrar la histórica brecha digital y dar a más personas acceso a empleos bien remunerados, a la vez que reduce la prima salarial que reciben los más cualificados.

Como corolario, la IA generativa también podría deprimir la remuneración de algunos empleos ocupados por las personas más formadas al automatizar el trabajo de conocimiento que antes era su dominio exclusivo. Por tanto, al elevar el suelo socioeconómico y bajar el techo, quizá la IA generativa acabe convirtiéndose, con el tiempo, en el nuevo volante de equilibrio de la sociedad.

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