Las predicciones son muy difíciles. Sobre todo si se refieren al futuro.
Eso dicen que afirmó el físico ganador del Premio Nobel Niels Bohr supuestamente. Y si nos guiamos por estas predicciones pasadas, tenía razón.
La próxima vez que sienta la tentación de pronosticar cómo serán las cosas, tenga presentes algunas de estas predicciones lamentablemente desacertadas.
1) Monerías en casa
En 1967, el químico estadounidense y premio Nobel Glenn Seaborg sugirió que los robots estaban pasados de moda.
“Para las amas de casa del siglo XXI que prefieren sirvientes domésticos animados en lugar de mecánicos, puede que exista una alternativa al robot”, escribió en un artículo de The Futurist titulado Women and the Year 2000.
“Para el año 2020 podría ser posible criar especies animales inteligentes, como los simios, capaces de realizar trabajos manuales.”
Sí, es correcto: simios realizando tareas en la casa y el jardín. Pero eso no es todo. Seaborg añadió que “el uso de simios bien entrenados como chóferes familiares podría reducir el número de accidentes automovilísticos”.
2) Café, té, Tesla y yo
¿Qué relación hay entre el futuro del automóvil y preguntar si alguien prefiere empezar el día con té o café? Nikola Tesla, en cuyo honor se nombró la marca de vehículos eléctricos.

Sus inventos allanaron el camino para la generación y distribución de la corriente eléctrica alterna. Pero sus intereses no se limitaban a eso.
“Estoy convencido de que dentro de un siglo el café, el té y el tabaco dejarán de estar de moda,” escribió Tesla en 1937. Aunque fumar es un hábito que está en declive, sigue siendo popular entre unos mil millones de personas.
En cuanto al consumo de té y café, este sigue en aumento.
No descarte a Tesla como un puritano solo porque no le gustaran el té ni el café.
“El alcohol”, dijo, “seguirá utilizándose. No es un estimulante, sino un auténtico elixir de vida.”
3) Comida, deliciosa comida
¿Ya ha comido? Si es así, está yendo en contra de una tendencia que el inventor y futurólogo Ray Kurzweil predijo hace apenas 15 años.
Kurzweil participa en numerosos desarrollos tecnológicos, como la capacidad de los ordenadores para reconocer y leer texto, leérnoslo en voz alta y entender nuestras órdenes verbales. También es partidario del movimiento transhumanista, que sostiene que la tecnología debe utilizarse, siempre que sea posible, para mejorar la mente y el cuerpo humanos.
Quizá por eso, en su libro de 2005, La singularidad está cerca: cuando los humanos trascienden la biología, Kurzweil escribió que para finales de la siguiente década será posible consumir nanobots capaces de nutrir las células del cuerpo. Eso significaría que ya no necesitaríamos comer.
4) Agacharse y cubrirse: tienes correo
En 1959, la Armada de los Estados Unidos y el Servicio Postal colaboraron en un experimento de entrega de correo, adjuntando 3000 cartas a un misil y disparándolo al cielo.

Cayó a tierra a 160 km de distancia, en la base naval de Mayport (Florida), y se consideró un éxito. Pero, según el Museo Postal Nacional de los Estados Unidos, “los misiles nunca transportarían suficiente correo como para que su uso mereciera la pena”.
Por suerte para ellos, la invención del correo electrónico hace probablemente innecesario que el correo por misil llegue a hacerse realidad.
5) La energía nuclear, un fiasco
Quizá no le entristezca demasiado que nadie haya intentado contactar con usted mediante un misil. Bueno, tal vez una aspiradora de energía nuclear sea más de su gusto.
Sus decisiones de compra de aspiradoras probablemente implican varias opciones y posibilidades. ¿Debería ser sin bolsa? ¿Con cable de corriente o con batería recargable? Es muy poco probable que muchos clientes busquen la sección de aspiradoras nucleares de su tienda de electrodomésticos más cercana.
Sin embargo, esa fue la predicción de Alexander Lewyt, inventor y empresario estadounidense: “Las aspiradoras de energía nuclear probablemente serán una realidad en 10 años,” dijo en 1955. Uno de sus inventos fue, de hecho, una aspiradora. Aunque la máquina Lewyt funcionaba con electricidad.

