El programa Apolo de la NASA fue uno de los logros tecnológicos más exigentes del siglo XX. Más allá de la carrera espacial y la exploración, contribuyó a varios inventos e innovaciones que siguen influyendo en nuestra vida. Pero, al mismo tiempo, existen varios mitos sobre qué tecnologías surgieron realmente de él.
Mi mito favorito es que el teflón fue desarrollado por la NASA. Parece razonable, ya que se trata de un material muy resistente al calor – algo que las misiones espaciales requieren. Sin embargo, fue inventado por accidente en 1938 por Roy Plunkett en DuPont, cuando investigaba nuevos refrigerantes. El velcro es otro malentendido, ya que fue inventado en la década de 1940 en Suiza por George de Mestral. Una vez más, su enorme utilidad en la vida cotidiana en el espacio no puede negarse. Imagine lo difícil que sería sujetarse a la cama para dormir sin gravedad.
Como han transcurrido ya 50 años desde los alunizajes del Apolo 11, es un buen momento para arrojar luz sobre lo que realmente es resultado de la carrera espacial y lo que no. Aquí tiene una lista de algunos avances, aunque hay muchos otros. Algunos de ellos no fueron creados directamente por la NASA, pero quizá nunca habrían visto la luz si no fuera por la inmensa ayuda y promoción de la agencia espacial.
1. Purificación del agua
La NASA desarrolló una unidad pequeña y ligera que purificaba el agua para los vuelos espaciales tripulados. Esta funcionaba de manera fiable sin necesitar una supervisión específica y utilizaba iones de plata (átomos que han perdido electrones) para eliminar las bacterias. Esto resultó ser muy útil también para la purificación del agua en la Tierra, ya que el cloro que se utilizaba normalmente en aquella época puede disiparse debido a la luz solar o al calor. También elimina los problemas de escozor en los ojos y de decoloración que todos notamos en las piscinas.
El sistema de la NASA se utiliza hoy para mantener limpia el agua de las torres de refrigeración, lo que contribuye a dar soporte al aire acondicionado en todo el mundo. Y ha empezado a usarse también para limpiar piscinas: la empresa Carefree Clearwater, Ltd, la ha implementado para purificar spas y piscinas en todo Estados Unidos.
2. Máscaras respiratorias
Los sistemas respiratorios que utilizan los bomberos de todo el mundo tienen su origen en la NASA. Aunque la propia NASA no los inventó, fue responsable de hacerlos utilizables: ligeros y eficientes. En 1971, muchos jefes de bomberos de Estados Unidos plantearon el problema de que sus equipos respiratorios eran voluminosos y pesaban unos 30 kg, lo que llevaba a que algunos bomberos incluso abandonaran sus sistemas para llegar al fuego.
Aprovechando su experiencia en el desarrollo de equipos para astronautas para el alunizaje, la NASA cooperó después con la División de Tecnología contra Incendios de la Oficina Nacional para desarrollar un sistema respiratorio mejor durante los siguientes años. El sistema mejorado era más ligero, más fácil de llevar y también incluía una máscara facial que permitía un campo de visión más amplio.
3. Tejido polimérico
Los polímeros son materiales formados por largas cadenas de moléculas que suelen tener propiedades notables, como tenacidad y resistencia al calor. El químico estadounidense Carl Marvel
sintetizó por primera vezel tejido polimérico polibencimidazol en la década de 1950. Pero es posible que no se hubiera generalizado si no hubiera sido por la NASA, que lo aprovechó enormemente. Esto se debe a que la agencia espacial buscaba desarrollar una fibra textil no inflamable y estable bajo un amplio rango de temperaturas, desde hidrógeno líquido hasta oro fundido, tras el desastre del incendio del Apolo 1, que causó la muerte de los tres miembros de la tripulación señaló el material inflamable como una de las causas. El trágico suceso se convirtió en una llamada de atención para la NASA.
La Asociación Internacional de Bomberos colaboró posteriormente con la NASA en el Proyecto FIRES en 1971 para incluir este nuevo material en el equipo de protección de los bomberos. Este material llegó a los servicios de bomberos de Estados Unidos en las décadas de 1970 y 1980 para mejorar su indumentaria protectora. Todavía se utiliza de diversas formas nuevas y en diferentes ámbitos, como la respuesta a emergencias, el automovilismo deportivo, el ámbito militar y la industria.
4. Dispositivos inalámbricos
Los astronautas del Apolo querían traer rocas a la Tierra y realizar algunas mediciones mientras estaban en la Luna. Para ello necesitaban taladros inalámbricos eficientes. Por suerte, la empresa Black & Decker había desarrollado algunos productos rudimentarios en esta línea en 1961. Pero la NASA contrató a la empresa, junto con la Martin Marietta Corporation, para ayudar a desarrollar herramientas de diseño más personalizado, como un taladro percutor inalámbrico para tomar muestras lunares.
También resulta bastante complicado usar una llave para apretar pernos que flotan en gravedad cero sin dar vueltas sobre uno mismo, un problema que llevó al desarrollo de la llave de impacto cero. Así, la NASA contribuyó a impulsar una importante innovación en dispositivos inalámbricos, aportando su experiencia a los dispositivos médicos y a las aspiradoras.
Dicho esto, como astrónomo cultural, me gusta detenerme a pensar en lo que, más allá de los inventos materiales, nos han aportado el vuelo espacial humano y los alunizajes. Personalmente creo que el desarrollo de nuevos conceptos innovadores sobre cómo pensamos en nosotros mismos y en el medio ambiente ha sido fundamental para nuestra sociedad occidental moderna actual. Ejemplos de ello son el llamado efecto de visión general (overview effect) y el impacto que la efecto de visión general y el impacto que la imagen Blue Marble tuvo sobre el incipiente movimiento medioambiental.
El vuelo espacial humano no siempre puede medirse a través de inventos materiales, por lo que también debería evaluarse por cómo ha cambiado nuestra forma de pensar.


