Estonia construyó una de las sociedades digitales más avanzadas del mundo. Durante la COVID-19, esta se convirtió en un salvavidas.

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  • Estonia construyó una de las sociedades digitales más avanzadas del mundo mucho antes de la pandemia de COVID-19, con servicios como la votación electrónica, el aprendizaje en línea en las escuelas, la burocracia digital y la atención sanitaria.

  • Cuando llegó la crisis del coronavirus, esta inversión dio sus frutos, ya que los servicios públicos digitales de Estonia se mantuvieron en gran medida sin interrupciones.

  • La colaboración público-privada y la confianza en las instituciones públicas son el secreto del éxito de Estonia. La ciudadanía abrazó la revolución digital porque era transparente, justa y beneficiaba a todos.

A principios de marzo, Estonia declaró el estado de emergencia, cerró sus fronteras y decretó un confinamiento total para frenar la propagación de la COVID-19. Mientras otros países se apresuraban a gestionar el cierre de escuelas y la interrupción de servicios esenciales, Estonia simplemente siguió utilizando la próspera y resiliente infraestructura digital que había tardado décadas en desarrollar. Las aulas digitales, los materiales didácticos en línea y una amplia gama de servicios públicos en línea ya estaban en funcionamiento. Y, lo que es aún más crucial, los estonios sabían cómo acceder a ellos y utilizarlos.

El pequeño país báltico ha construido una de las sociedades digitales más avanzadas del mundo. En la crisis del coronavirus, esto ha resultado ser un salvavidas. Algunos servicios públicos siguieron funcionando como antes, porque ya estaban en línea. Otros se adaptaron rápidamente a la nueva situación.

El éxito de Estonia va mucho más allá de la innovación tecnológica. En el centro de su transformación se encuentra la confianza en las instituciones públicas y la convicción de la ciudadanía estonia de que todos cosecharán los beneficios del progreso tecnológico. Un apoyo tan amplio ha dado lugar a una revolución digital que ofrece lecciones para los países de todo el mundo e inspiración para repensar los servicios públicos en aras de un futuro más resiliente.

La administración electrónica al rescate

Durante el confinamiento, el 99 % de los servicios gubernamentales siguió disponible en línea en Estonia. Ya existían opciones en línea para trámites cotidianos, como la inscripción de empresas e inmuebles y la solicitud de prestaciones sociales. Algunas prestaciones, como las prestaciones familiares se activan incluso de forma automática con eventos como el nacimiento de un hijo y su inscripción.

Image: TIC del Gobierno

Historiales médicos digitales y receta electrónica liberaron a médicos, enfermeros y administrativos estonios para que pudieran dedicarse a la lucha contra la pandemia. La sólida colaboración público-privada ha facilitado opciones sin contacto en la vida cotidiana, incluidos los pasos fronterizos.

Estos servicios en línea tan fluidos son posibles porque Estonia ha sido pionera en el uso de la identidad digital. Las decisiones oficiales se confirman con un sello digital, y las personas pueden firmar con firmas digitales. Estas versiones digitales equivalen a los sellos o firmas físicos según la legislación estonia.

El Gobierno de Estonia ha abrazado con entusiasmo la vida digital. Incluso antes de la crisis, el gabinete ya podía celebrar reuniones digitales, con los miembros utilizando su identidad electrónica para asistir. En las elecciones parlamentarias de 2019, los electores emitieron el 43,8 % de los votos por vía electrónica. Durante el confinamiento, el Gobierno organizó un hackathon global en línea, pidiendo a la gente que abordara problemas relacionados con la COVID. Entre los resultados figuraron un servicio automatizado para preguntas relacionadas con la pandemia, y una plataforma que ponía en contacto a voluntarios con personas que necesitaban ayuda práctica.

Aulas virtuales

En Estonia, el 87 % de los centros educativos ya utilizaban soluciones electrónicas antes de la crisis. Los docentes estonios están formados en educación digital y en seguridad en internet. El país se propuso el objetivo de digitalizar todos sus materiales educativos ya en 2015. Quedó en primer lugar en Europa en la prueba PISA de 2018, que mide los logros educativos de los adolescentes en todo el mundo, y atribuyó ese éxito en parte a su estrategia digital. El acceso inalámbrico a internet está disponible casi en todas partes de Estonia y casi siempre es gratuito. Junto con otros siete países nórdicos, Estonia proporcionó de forma gratuita herramientas de educación digital para apoyar a otros sistemas educativos durante la crisis de la COVID-19.

Al inicio del confinamiento, las escuelas prestaron ordenadores y tabletas al alumnado para que pudiera acceder a sus aulas virtuales desde casa. Muchas empresas de TI y particulares también donaron dispositivos de segunda mano al alumnado.

Esto contrasta de manera notable con muchos otros países del mundo, que intentaron con urgencia pasar a la educación digital tras el cierre de escuelas y universidades. En Inglaterra, un estudio reveló que cuatro de cada diez alumnos no mantenían un contacto regular con sus docentes durante los cierres, lo que suscitaba temores de que millones de niños se estuvieran quedando atrás en su aprendizaje. En Estados Unidos, muchos niños de escuelas públicas también se estaban perdiendo educación. Estas brechas educativas podrían tener consecuencias sociales y económicas de gran alcance, lo que hace que el ejemplo de Estonia sea aún más urgente.

La resiliencia digital de Estonia también abarca la educación superior. Cuando el mundo entró en confinamiento, la Universidad de Tartu, en Estonia, pasó a la enseñanza a distancia en tan solo un día, porque toda la tecnología digital y los materiales ya estaban disponibles.

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Generar confianza

Países de todo el mundo se han apresurado a emular esta estrategia digital. Pero el éxito digital de Estonia no se produjo de la noche a la mañana. Fue el resultado de décadas de inversión y experimentación, y va mucho más allá de la tecnología. El ingrediente clave es la confianza. Los estonios confiaron en su Gobierno para construir un sistema digital que sirviera y protegiera a todos.

Marten Kaevats, asesor digital nacional, recuerda los primeros años de la transformación digital del país en la década de 1990, cuando la independencia de Estonia acababa de restablecerse. En aquel momento, la digitalización no solo tenía que ver con el progreso tecnológico y económico. También se trataba de construir una democracia vibrante:

"Cuando empezamos a construir una sociedad digital en 1995, el objetivo era crear una sociedad con más transparencia, confianza y eficiencia", afirma. "En este proceso, en cada paso, nuestros ciudadanos llegaron a valorar los servicios y vieron que eran seguros y eficientes. Este fue un elemento clave para garantizar la amplia adopción de todos los servicios en línea proporcionados por el Gobierno."

La privacidad está consagrada en numerosas leyes y reglamentos. La ciudadanía estonia es propietaria de sus datos personales, incluidos los datos de salud, y puede comprobar en línea quién los ha consultado. Los funcionarios públicos no pueden consultar ni utilizar estos datos sin una justificación razonable. La ciudadanía también puede bloquear el acceso a sus datos de salud.

La recogida de datos públicos sigue un principio de "una sola vez": los funcionarios solicitan cada dato, como un cambio de domicilio, únicamente una vez. Otras autoridades públicas recuperan después esta información de un registro central, sin tener que volver a dirigirse a la persona. Esto resulta especialmente útil en el caso de las prestaciones, ya que evita que las personas tengan que rellenar repetidamente las mismas solicitudes.

Image: Foro Económico Mundial

Un trampolín digital

La digitalización nunca fue un fin en sí mismo, sino una herramienta para simplificar y mejorar la vida de todos los estonios. Esto requirió establecer leyes que garantizaran su uso beneficioso y también exigió una voluntad política constante. Como afirma Doris Põld, gerente del Clúster estonio de TIC: "Un liderazgo con mentalidad digital que haga de la digitalización una prioridad es esencial".

En la crisis actual, la confianza y la previsión han dado sus frutos. El éxito de Estonia suele presentarse como un proyecto digital pionero. Pero en realidad se trata de una visión compartida, de inclusión, equidad y respeto por los derechos individuales. Estos valores están en el núcleo del contrato social de Estonia y también constituyen la base de nuestras asociaciones público-privadas. Perdurarán mucho más allá de esta crisis y nos ayudarán a todos a construir las sociedades más resilientes del futuro.

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