¿Deben las líderes exitosas lidiar con hombres intimidados?

¿Deben las líderes exitosas lidiar con hombres intimidados?
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En teoría, los hombres podrían defender la igualdad de género en el lugar de trabajo. Pero en la práctica, muchos hombres pueden sentirse amenazados por sus jefas.

Esto es lo que implica un nuevo estudio dirigido por Ekaterina Netchaeva, Ph.D., de la Universidad Bocconi de Italia. En el estudio, recogido en Mashable, los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos que concluyeron que los hombres actúan de forma más agresiva hacia jefas hipotéticas, y que ello probablemente se debe a que se sienten desafiados por la autoridad de las mujeres.

En uno de los experimentos, los investigadores pidieron a los participantes que completaran un ejercicio informático en el que interactuaban con un jefe o una jefa y negociaban una oferta salarial de 28.500 dólares. Los resultados mostraron que los hombres que trataban con jefas presentaban contraofertas significativamente más elevadas que los que trataban con jefes: 49.400 dólares frente a 42.870 dólares.

Las participantes, por su parte, presentaron una contraoferta media de 41.636 dólares, y sus ofertas no difirieron de forma significativa en función del género de su jefe.

Para comprobar la hipótesis de que los hombres se sentían amenazados por las jefas, los investigadores pidieron a todos los participantes que realizaran una prueba en la que debían adivinar palabras que aparecían en la pantalla durante menos de un segundo. Según Mashable, este tipo de prueba se utiliza habitualmente para evaluar sesgos cuando es poco probable que los participantes los reconozcan abiertamente.

Efectivamente, los hombres que trataron con jefas tenían más probabilidades de ver palabras como «miedo» y «riesgo», lo que los investigadores interpretaron como señal de que los hombres se sentían amenazados, aunque no lo dijeran abiertamente.

En un segundo experimento, los participantes varones (no hubo participantes mujeres) debían decidir cómo repartir una bonificación de 10.000 dólares con algunos compañeros. Los resultados mostraron que los hombres la repartían prácticamente a partes iguales entre compañeros y compañeras, y entregaban más de la mitad a los jefes varones. Pero cuando se trataba de repartir el dinero con jefas, los hombres se quedaban para sí unos 500 dólares más.

«Los hombres se regían por el principio de equidad con todos excepto con las líderes de equipo», declaró a Mashable la coautora del estudio, Leah Sheppard, Ph.D.

De nuevo, los investigadores interpretaron los hallazgos como indicio de que los hombres se sentían amenazados por las hipotéticas jefas. Por supuesto, es posible que existan explicaciones alternativas. (Por ejemplo, quizá los hombres pensaron que la jefa había trabajado menos que el jefe.) Pero los resultados del tercer estudio sugieren que se trata más bien de la resistencia de los hombres ante mujeres que parecen ávidas de poder.

En el experimento final, los investigadores estudiaron cómo repartirían los participantes la bonificación de 10.000 dólares con supervisoras descritas como proactivas y directas, frente a otras descritas como autopromocionadas y en busca de poder. Efectivamente, los hombres se quedaron con una parte mayor de la bonificación cuando la supervisora se describía como más ambiciosa.

Las participantes ofrecieron la misma cantidad a sus hipotéticas supervisoras, independientemente de cómo se las describiera.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que muchos hombres pueden sentirse más incómodos ante las mujeres con poder de lo que estarían dispuestos a reconocer o admitir.

«Hay muchos hombres que podrían creer firmemente en la causa de la igualdad de género, pero … seguir sintiéndose amenazados», declaró Sheppard a Mashable. «Cuando se imaginan su vida en la empresa, puede que no contemplen tener una jefa. Podrían estar experimentando una amenaza que no quieren sentir.»

Además, la falta de disposición de los hombres a afrontar su resistencia a tener una jefa podría dificultar el cambio de las dinámicas en el lugar de trabajo.

«Hay mucha negación respecto al sexismo», declaró Sheppard a Mashable. «En cuanto las mujeres exponen sus experiencias, se produce una fuerte reacción en contra.»

Como explicó Netchaeva a Science Daily, el comportamiento autoafirmativo de los hombres hacia sus jefas podría alterar las dinámicas laborales y perjudicar el rendimiento de los equipos. Pero resulta prácticamente imposible corregir esos problemas si los hombres ni siquiera pueden admitir que podrían comportarse de forma distinta con jefes y jefas.

Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Shana Lebowitz es reportera de Estrategia de Business Insider.

Imagen: Un asistente es entrevistado por un representante de una empresa durante JOBarcelona’14 en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, el 18 de febrero de 2014. REUTERS/Gustau Nacarino.

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