Se prevé que la IA en la agricultura crezca de 1.700 millones de dólares en 2023 a 4.700 millones de dólares en 2028.
Además de una oportunidad financiera, la IA en la agricultura ofrece una gran promesa para mejorar la sostenibilidad.
Los responsables políticos, las empresas y los organismos gubernamentales deben colaborar para atender las necesidades financieras y tecnológicas de los agricultores.
Como agricultor de quinta generación y director ejecutivo de una de las mayores empresas de tecnología agrícola del mundo, he visto de primera mano los desafíos y las oportunidades que enfrenta la agricultura moderna: cómo producir de forma sostenible sin dejar de mantener la productividad.
Los agricultores desempeñan un papel esencial en la lucha contra el cambio climático, dado que la agricultura genera actualmente alrededor de una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, deben alimentar a una población mundial que crece rápidamente y que se prevé alcance los 10.000 millones en 2058.
La cuestión que se plantea es: ¿pueden la agricultura regenerativa, la tecnología digital y la inteligencia artificial (IA) ayudarnos a resolver la aparente contradicción entre una agricultura sostenible y una agricultura productiva?
Agricultores y agricultura regenerativa
Mi familia lleva décadas trabajando la tierra en Illinois y actualmente cultiva unos 3.000 acres. Como muchos agricultores, buscamos constantemente formas de mejorar nuestras prácticas, para ser más eficientes, más productivos y mejores custodios de la tierra.
La agricultura regenerativa representa un enfoque holístico de la agricultura que va más allá de simplemente mantener el statu quo. Su objetivo es mejorar activamente la salud del suelo, aumentar la biodiversidad, potenciar los servicios ecosistémicos y capturar carbono en el suelo.
Los principios clave de la agricultura regenerativa hacen hincapié en reducir al mínimo la alteración del suelo mediante una labranza reducida y en mantener el suelo cubierto con cultivos o residuos durante todo el año. También promueve el aumento de la diversidad vegetal mediante la rotación de cultivos y los cultivos de cobertura, y reduce gradualmente los insumos sintéticos con el tiempo.
En nuestra explotación hemos implantado varias prácticas de agricultura regenerativa, entre ellas la labranza mínima, las técnicas de siembra directa, el uso de cultivos de cobertura y la aplicación de precisión de insumos. Hemos observado un aumento de la capacidad de retención de agua disponible, así como niveles más altos de materia orgánica, carbono orgánico del suelo, carbono total y carbono activo. Además, hemos registrado mejoras en los niveles de nitrógeno total y de fósforo extraíble.
Agricultura de precisión y tecnologías avanzadas
Los agricultores que adoptan estos métodos agrícolas regenerativos y de precisión pueden obtener beneficios económicos sustanciales a lo largo del tiempo, y algunos estudios sugieren aumentos de los beneficios de hasta un 120%. Extender estas prácticas sostenibles a 40% de las tierras agrícolas del mundo podría desempeñar un papel crucial para limitar el cambio climático, reforzar la resiliencia de nuestros sistemas de producción de alimentos y proteger tanto la diversidad ecológica como el bienestar económico de las comunidades agrícolas.
En esencia, la agricultura regenerativa consiste en trabajar con la naturaleza, no en su contra. Y ahora disponemos de herramientas digitales y tecnologías agrícolas inteligentes para hacerlo de forma más eficaz.
Los sistemas avanzados de monitorización y la agricultura de precisión se han convertido en soluciones multidimensionales que permiten a los agricultores seguir las mejoras y detectar problemas con una precisión sin precedentes. Estas tecnologías integran datos de satélites, drones y mapas de suelos para orientar la aplicación selectiva de productos de protección de cultivos y detectar de forma temprana enfermedades y plagas.
Los análisis predictivos del rendimiento están revolucionando la gestión de las explotaciones agrícolas al aprovechar datos históricos mediante la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Esto permite a los agricultores prever condiciones y resultados futuros, transformando las prácticas agrícolas reactivas en estrategias de gestión agrícola proactivas.
Se prevé que la IA en la agricultura crezca de 1.700 millones de dólares en 2023 a 4.700 millones de dólares para 2028, mientras que la agricultura digital podría impulsar el PIB agrícola de los países de ingresos bajos y medianos en más de 450.000 millones de dólares, o un 28% anual.
El apoyo normativo es fundamental
La transición a prácticas regenerativas ofrece beneficios significativos, pero también conlleva desafíos. Requiere nuevos conocimientos, equipos y tiempo para que los ecosistemas del suelo se reequilibren. Reconociendo el poder de la tecnología digital y la IA, nuestro sector aprovecha activamente estas tecnologías no solo para apoyar a los agricultores en el campo, sino también para acelerar la innovación en soluciones agrícolas.
No obstante, para que la agricultura regenerativa, las tecnologías digitales y la IA alcancen todo su potencial, necesitamos políticas de apoyo a nivel local, nacional e internacional.
Los responsables políticos, las empresas y los organismos gubernamentales deben colaborar para atender las necesidades financieras y tecnológicas de los agricultores. La puesta en marcha de programas de incentivos para compensar los costes de la transición puede reducir de forma significativa las barreras financieras a la adopción de métodos regenerativos. Asimismo, es esencial aumentar la financiación de la investigación para cuantificar los beneficios y perfeccionar las mejores prácticas, garantizando que los agricultores tengan acceso a las técnicas más eficaces y respaldadas por la ciencia.
El desarrollo de mercados de carbono que recompensen a los agricultores por secuestrar carbono podría ofrecer incentivos económicos adicionales para las prácticas regenerativas. Ampliar los servicios de educación y extensión agraria es crucial para difundir el conocimiento y apoyar a los agricultores mientras hacen la transición a nuevos métodos.
Por último, crear marcos regulatorios que fomenten la innovación en este ámbito puede ayudar a acelerar el desarrollo y la adopción de tecnologías y prácticas regenerativas, incluida la IA y otras herramientas digitales que respaldan la agricultura sostenible. No obstante, las consideraciones políticas y regulatorias por sí solas no bastan. Necesitamos que todos los actores del complejo ecosistema que rodea a los agricultores creen incentivos significativos para adoptar la tecnología y las prácticas regenerativas de forma significativa. Esto incluye especialmente a minoristas, socios de la cadena de valor y agentes financieros, como los proveedores de soluciones de microfinanciación, entre otros. La colaboración que Syngenta Group anunció recientemente con McDonald’s USA y Lopez Foods para producir carne de vacuno de forma más sostenible en Estados Unidos es un ejemplo de este enfoque.
El camino a seguir
Ante el doble desafío de adaptarnos al cambio climático y alimentar a una población en crecimiento, la combinación de prácticas de agricultura regenerativa, la IA y las tecnologías digitales es un componente crucial de nuestro conjunto de herramientas para una agricultura sostenible. Esta sinergia permite a los agricultores participar activamente en la lucha contra el cambio climático y, al mismo tiempo, mejorar su capacidad para producir alimentos de forma más eficiente y sostenible.
Promovemos este enfoque con la plena conciencia de que podría reducir, en última instancia, la demanda de productos de protección de cultivos y plaguicidas. Nuestro principio rector es crear más valor para nuestros clientes mediante el desarrollo de soluciones que ayuden a los agricultores a producir de forma sostenible alimentos saludables para la sociedad.
A medida que estas prácticas y tecnologías sigan evolucionando, prevemos avances aún mayores en eficiencia y sostenibilidad. Trabajando juntos —agricultores, industria, gobiernos y consumidores—, podemos crear un sistema alimentario que nutra tanto a las personas como al planeta durante las generaciones venideras. Este cambio es algo más que una adaptación: se trata de dar forma de manera proactiva a un futuro sostenible para la agricultura.
