Los flujos financieros ilícitos (FFI) están ocupando un lugar cada vez más destacado en la agenda internacional, a medida que gobiernos de todo el mundo unen fuerzas para combatir el blanqueo de capitales, la evasión fiscal y el soborno internacional, que constituyen la mayor parte de estos flujos.
Estos flujos ilícitos tienen efectos devastadores en los países en desarrollo. Se estima que actualmente África pierde más de 50.000 millones de dólares al año por los FFI.
Sin embargo, mientras los países se unen para intentar reducir la cantidad de dinero que se pierde por las salidas ilícitas, el rápido ritmo de adopción tecnológica e innovación en África puede estar obstaculizando algunos de estos esfuerzos.
Esto se destacó en el informe de la ONU y la Unión Africana sobre los flujos financieros ilícitos, publicado en febrero y conocido popularmente como el «Informe Mbeki», porque el expresidente sudafricano Thabo Mbeki preside el Grupo de Alto Nivel sobre los FFI.
El informe señala que «el crecimiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones ha hecho posible transferir enormes sumas de dinero con solo hacer clic con el ratón, además de permitir formas innovadoras de facturación fraudulenta».
Se estimó que un país africano perdía hasta 90 millones de dólares cada año por el robo de minutos en el sector de las telecomunicaciones. Este fraude consistía en hacer pasar llamadas internacionales por llamadas locales; luego, los operadores presentaban declaraciones falsas sobre los minutos de llamadas internacionales entrantes para reducir los impuestos adeudados al gobierno.
Otro esquema similar es el fraude mediante SIM box, en el que personas u organizaciones compran miles de tarjetas SIM que ofrecen llamadas gratuitas o de bajo costo a números móviles. Luego se utilizan las tarjetas para desviar llamadas nacionales o internacionales de los operadores de redes móviles y hacerlas pasar por llamadas locales, lo que cuesta a los operadores millones de dólares en ingresos.
Los gobiernos africanos sufren enormes pérdidas fiscales por esta estafa, tras el crecimiento masivo de la industria móvil en el continente. Se estima que la República Democrática del Congo (RDC) pierde unos 90 millones de dólares al año en ingresos fiscales por la malversación del tiempo de llamadas telefónicas.
Según el informe Mbeki, al desviar estas llamadas entrantes mediante la SIM box en la RDC, los piratas pagan tres veces menos impuestos, ya que las llamadas internacionales se presentan como locales.
Dinero en movimiento rápido
El Centro de Innovación Tecnológica de Brookings, de la Universidad Rice, ha publicado un estudio que analizó cómo el espacio digital está transformando fundamentalmente el panorama de las transacciones financieras.
Como ahora las transacciones pueden realizarse con monedas exclusivamente digitales, monedas virtuales y bienes virtuales, «los importes, los orígenes y los destinos pueden estructurarse deliberadamente para inducir a error», señaló el estudio.
«Las transacciones pueden ocultarse como otras actividades que parecen no tener nada que ver con el dinero. Las posibilidades solo están limitadas por la gran imaginación y habilidad de quienes idean nuevas formas de usar la tecnología».
Manipular la escala, por ejemplo, permitiría ocultar movimientos de dinero de mayor volumen mediante la realización de muchas transacciones pequeñas. Por ejemplo, el estudio explica que, si se utilizara el poder de una gran red en línea distribuida para mover dinero mediante 100.000 transacciones de importes aleatorios, generalmente de entre 6 y 15 dólares, sería mucho más difícil detectarlo.
En un informe del Banco Mundial que rastrea los flujos financieros ilícitos procedentes de las actividades de los piratas somalíes, los proveedores somalíes de sistemas de transferencia de valor monetario (MVTS, por sus siglas en inglés; equivalentes a Western Union o a una red que recibe dinero para que un importe equivalente quede disponible para un tercero en otra ubicación geográfica) afirmaron repetidamente que no sabían que fondos procedentes de la piratería transitaban por sus servicios. Sin embargo, según piratas reformados y funcionarios, sí lo sabían.
Debido a la escasa fiabilidad de los sistemas de identificación y a la imposibilidad de «conocer al cliente», hay informes sobre el abuso de los servicios MVTS por parte de delincuentes.
Según el Banco Mundial, un pirata reformado entrevistado explicó su experiencia al transferir dinero para adquirir bienes en el extranjero. Envió 12.000 dólares a través de un conocido proveedor de MVTS en Puntlandia. El dinero se envió a Dubái, donde un intermediario le compró un automóvil. Posteriormente, el automóvil fue enviado a Somalia.
Llevó el efectivo a la oficina de MVTS en billetes de 50 y 100 dólares, y justificó su posesión diciendo que lo había obtenido mediante «Shahaad», una costumbre benéfica tradicional de las sociedades musulmanas.
La «excepción» de la banca móvil
Al examinar las distintas formas en que los piratas obtenían dinero y bienes, el informe señaló que una de las vías que no utilizaron fue la banca móvil.
Aunque M-Pesa es un popular servicio financiero de telefonía móvil en la región, ofrecido por la empresa keniana Safaricom, no había «movimiento transfronterizo de dinero hacia Somalia ni desde Somalia» ni «informes» que indicaran que los piratas estuvieran haciendo un uso indebido del servicio keniano.
Esto puede sorprender, ya que el sector de la banca móvil en África ha crecido exponencialmente, permitiendo que un número cada vez mayor de personas abra cuentas, pague facturas y transfiera dinero.
Una encuesta reciente de la Fundación Gates, el Banco Mundial y Gallup World Poll sobre los hábitos financieros a nivel mundial destacó que el uso del dinero móvil en África es mucho mayor que en otras regiones con sistemas financieros aún más desarrollados. De hecho, tres cuartas partes de los países donde se usa dinero móvil con mayor frecuencia están en África; en algunos, concretamente Kenia, Gabón y Sudán, la mitad o más de la población adulta utiliza dinero móvil.
En países como Madagascar, Tanzania y Uganda, donde se permite a los operadores de redes móviles ofrecer servicios de dinero móvil, el número de cuentas de dinero móvil ya es mayor que el número de cuentas bancarias
Sin embargo, un informe del Overseas Development Institute (ODI) explica que, aunque «en principio, es probable que la banca móvil facilite la fuga de capitales, especialmente el traslado de fondos ilícitos al extranjero… los datos sobre el dinero móvil en África no parecen confirmar esta hipótesis, ya que no se puede identificar una correlación clara entre la fuga de capitales y la banca móvil».
Esta correlación se explicó en un documento de GSMA que indicaba que el bajo riesgo de FFI mediante la banca móvil se debe a la naturaleza de los canales y dispositivos móviles, que registran todas las transacciones y localizan a los usuarios, así como a los límites de las transacciones, que permiten a los clientes operar solo con cantidades de dinero relativamente pequeñas.
Las transacciones móviles son menos anónimas que el efectivo porque pueden vincularse a un número móvil único, y quedan registradas y pueden rastrearse. El proveedor de dinero móvil conoce todos los detalles, incluido el número de teléfono del remitente y del destinatario, la hora y el importe de la transacción.
Además, el proveedor que ofrece los servicios de dinero móvil suele estar regulado, y los operadores de redes móviles suelen contar con controles internos estrictos y auditorías internas y externas periódicas.
Así pues, aunque existe la posibilidad de que se produzcan FFI por diversos medios tecnológicos, lo que plantea formidables desafíos técnicos y organizativos para detectar y supervisar estas transacciones, los sistemas de banca móvil de África ofrecen motivos de consuelo.
Sin embargo, queda por ver por cuánto tiempo. El sector de la banca móvil sigue siendo un fenómeno relativamente nuevo y, por tanto, es demasiado pronto para evaluar su impacto en los flujos financieros ilícitos, otro factor que puede explicar este resultado.
Este artículo se publica en colaboración con Mail & Guardian Africa. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Samantha Spooner es redactora de Mail & Guardian Africa.
Imagen: Una clienta realiza una transferencia de dinero móvil, conocida como M-Pesa, dentro del centro de atención de telefonía móvil de Safaricom, en el distrito central de negocios de Nairobi, capital de Kenia, el 15 de julio de 2013. REUTERS/Thomas Mukoya.

