Minoristas como Walmart han promovido la cadena de bloques como una forma de rastrear los alimentos perecederos a medida que avanzan por la cadena de suministro.
La capacidad de la cadena de bloques para recopilar datos a lo largo de la cadena de suministro permite localizar de forma rápida y eficaz el posible origen de la contaminación u otros problemas de seguridad.
Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a que existe preocupación por el posible uso de esta tecnología para maximizar la rentabilidad a costa de los agricultores, lo que generaría más problemas en la cadena de suministro.
Los brotes de contaminación alimentaria son frecuentes en el sistema alimentario de Estados Unidos y pueden resultar costosos. En 2006, por ejemplo, se atribuyeron 276 casos de enfermedad entre los consumidores y tres muertes a un brote de E. coli en California. Durante dos semanas, las espinacas desaparecieron de los estantes de los supermercados de todo el país y los agricultores del estado sufrieron pérdidas de 74 millones de dólares.
Para protegerse y proteger a sus clientes, minoristas como Walmart han promovido la cadena de bloques como un método novedoso para rastrear alimentos perecederos, como las verduras de hoja verde, a medida que avanzan por la cadena de suministro.
Pero ¿qué impacto tiene esta tecnología de trazabilidad, en particular en las decisiones estratégicas de las partes interesadas de la cadena de suministro, y cumple sus promesas de aumentar la seguridad y reducir los residuos? La respuesta que Fasheng Xu, profesor de cadena de suministro, operaciones y tecnología en la Universidad de Syracuse, y sus colegas hallaron en su modelo teórico es compleja y depende de la configuración de la cadena de suministro.
La mayor ventaja de la cadena de bloques en este contexto es evidente: su capacidad para recopilar y conservar datos, y permitir el acceso a ellos a lo largo de la cadena de suministro, permite localizar de forma rápida y eficaz el origen de las espinacas contaminadas u otros productos, de modo que los productos no afectados puedan seguir vendiéndose. (Los investigadores lo llaman «efecto de trazabilidad pura»).
Tener en cuenta a las distintas partes interesadas de la cadena de suministro —minoristas, proveedores y agricultores— complica el panorama. «Cada cual vela por sus propios intereses y maniobra con los demás para intentar maximizar sus beneficios», explica Xu. «Sus acciones estratégicas pueden volverse en su contra y, en lugar de beneficiar a todos, pueden provocar pérdidas para todos». (A esto se le llama «efecto de fijación estratégica de precios»).
Por ejemplo, Walmart podría reducir estratégicamente el precio mayorista de las espinacas, lo que llevaría a los distribuidores a ofrecer a los agricultores un precio de compra más bajo. «El resultado directo es que los agricultores dedicarán menos esfuerzo a mejorar la seguridad de la cadena de suministro, por lo que los riesgos de contaminación aumentarán tras la adopción de esta tecnología», afirma Xu. El sistema y cada uno de sus integrantes, incluido el minorista, terminan en peor situación.
Sin embargo, cuando hay más agricultores en el sistema, las ventajas de la trazabilidad pura acaban superando el efecto de la fijación estratégica de precios. «Cuando hay tantos agricultores, resulta más valioso identificar rápidamente de qué explotación procedía la contaminación, porque, de lo contrario, habría que destruir los productos de todos los agricultores», explica Xu.
En la práctica, los investigadores recomiendan que, al implementar la tecnología de trazabilidad, los directivos fijen de antemano el sistema de precios para disuadir a los integrantes de la cadena de suministro de recurrir a precios estratégicos y garantizar que los beneficios del nuevo sistema se distribuyan por igual. «Walmart puede comprometerse ante los proveedores de etapas anteriores de la cadena a no cambiar el precio mayorista después de que adopten esta tecnología», afirma Xu.
De hecho, la trazabilidad perfecta quizá ni siquiera sea la mejor solución. «Hay muchas formas de ofrecer medidas alternativas para mitigar los riesgos, como realizar inspecciones de seguridad en un punto intermedio de la cadena de suministro», afirma Xu. Sin embargo, se apresura a destacar que el modelo del estudio solo se aplica a este caso concreto de productos perecederos. «Si se analizan otros tipos de cadenas de suministro, como las de piezas de vehículos, la situación es distinta».
Los coautores del estudio pertenecen a la Escuela de Negocios John M. Olin de la Universidad Washington en San Luis. Un artículo sobre los resultados se publicará próximamente en la revista Management Science.
