Recientemente, CERES me invitó, junto con un grupo de expertos, a visitar el valle de Pajaro, en California, donde se encuentran algunas de las tierras agrícolas más productivas del país. El valle de Pajaro depende en gran medida de las aguas subterráneas para sus necesidades agrícolas.
Durante las últimas décadas, el bombeo de aguas subterráneas para la agricultura y el uso municipal ha provocado una sobreexplotación de los acuíferos, lo que ha ocasionado un acusado descenso de los niveles de agua y la intrusión de agua de mar.
Cuando sus pozos se secaron, algunos agricultores recurrieron a la planta de tratamiento de aguas residuales recicladas de Watsonville, pero esto duplicó sus costos totales de agua.
Las condiciones excepcionales de sequía, sin precedentes en los últimos 1.200 años, le costarán a California más de 2.000 millones de dólares este año. El uso medio anual de agua en California es aproximadamente un 80 % agrícola, un 10 % municipal y un 10 % residencial.
Pese a sus dificultades, el valle de Pajaro quizá vaya por delante en la gestión responsable del agua entre los miles de horticultores de California.
Los socios del «Diálogo Comunitario sobre el Agua» desarrollaron la idea de crear una red inalámbrica de riego (denominada Project WIN) para ayudar a los agricultores a mejorar la eficiencia del riego. La esperanza es reducir el uso de agua en la región un 30 % mediante la optimización del riego.
El Proyecto WIN utiliza torres de comunicación inalámbrica y se conecta con tecnología de sensores para medir en tiempo real, a través de Internet, la tensión del suelo. La tensión del suelo mide las necesidades de agua y el estrés de las plantas. Esta información en tiempo real permite a los agricultores prever cuándo regar y durante cuánto tiempo, manteniendo así los cultivos en condiciones óptimas de crecimiento.
Los datos se transfieren en tiempo real a los agricultores para mejorar la toma de decisiones sobre el riego. Los primeros usuarios ya observan ahorros de agua del 15-30 % con poca o ninguna pérdida de rendimiento. La red reduce drásticamente la inversión que deben realizar los agricultores. Quienes forman parte de la red solo tienen que alquilar o comprar equipos de monitoreo de campo, lo que hace que esta tecnología esté al alcance de todos. En definitiva, una mayor eficiencia del riego puede reducir los gastos relacionados con el agua y el bombeo, mejorar el rendimiento, reducir o eliminar la escorrentía de agua, disminuir los aportes de nutrientes y, al mismo tiempo, mejorar la capa superficial del suelo.
Sin embargo, la gestión del riesgo hídrico a lo largo de toda la cadena de suministro, desde el campo hasta la mesa, sigue siendo un problema. En gran medida, aún no está claro qué medida utilizar ni con qué propósito.
Se necesitan aproximadamente 12 galones de agua para cultivar una sola lechuga. Los distribuidores suelen recurrir a los mismos recursos hídricos limitados cuando lavan —y, en algunos casos, lavan tres veces— esa misma lechuga. Al final de esta cadena de suministro, la lechuga se vende en bolsas de marca, mezclada con las verduras de otros agricultores. Esto significa que los datos sobre el uso del agua a nivel de las explotaciones se promedian junto con los datos de muchos otros agricultores.
Hoy en día, los agricultores no tienen idea de cómo se comunica hacia arriba en la cadena la medición del uso de agua ni de cómo se utilizan esos datos.
Tampoco cuentan con un análisis comparativo que les permita saber cómo se sitúan frente a otros agricultores.
Cuanto más larga es la cadena de suministro, más débil es la conexión entre la información de gestión del agricultor y el consumidor final. Como resultado, los agricultores siguen siendo reacios a comunicar sus datos.
Para superar estos desafíos, las futuras soluciones informáticas en el sector agrícola deben:
Estandarizar la recopilación de datos sobre el uso del agua para agilizar las tareas de recopilación de datos
Ofrecer transparencia radical sobre cómo se utilizan los datos y quién los utiliza; además, los datos deben anonimizarse y agregarse para que puedan establecerse referencias y parámetros comparativos del consumo de agua en regiones y cultivos clave, y generarse buenas prácticas
Demostrar por qué y cómo la divulgación de datos es beneficiosa, en lugar de ser simplemente un mandato
Proporcionar a los agricultores capacidades de evaluación comparativa o datos para comparar su uso de agua con el de sus pares
Aprovechar los datos para colaborar con todas las partes interesadas clave, las comunidades y otros sectores. El uso eficiente del agua por parte de los agricultores no permite alcanzar los objetivos si las demás entidades de la cadena de suministro no optimizan su uso del agua
La creciente visibilidad de la sequía y los desafíos relacionados con el agua en California ha generado una nueva urgencia y un impulso renovado para que las empresas, las personas y los cargos electos actúen en favor de la gestión responsable del agua, tanto a nivel local como estatal.
Este artículo se publica en colaboración con SAP Community Network. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para mantenerse al día con la Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Thomas Odenwald es colaborador de SAP Community Network.
Imagen: Un hombre está de pie sobre el suelo agrietado por la sequía, 17 de octubre de 2014. REUTERS/Nacho Doce.

