El cofundador de Netscape y capitalista de riesgo Marc Andreessen escribió célebremente en 2011 «el software se está comiendo el mundo de forma constante». Según sostuvo en un artículo publicado en el Wall Street Journal , la digitalización ha transformado y revolucionado sectores tan diversos como los viajes, los libros y la genética, una tendencia que se acelerará a medida que aumenten la potencia de cálculo del software y se desplomen sus costes de almacenamiento. Al igual que Pandora e iTunes alteraron el modelo de negocio de la industria musical, y Amazon y Groupon desplazaron procesos e intermediarios en el comercio minorista, todas las industrias serán transformadas por el software.
Esta tendencia no ha pasado desapercibida para los mercados emergentes, que están redoblando sus esfuerzos por fomentar y atraer talento e innovación en software en su propio territorio. Singapur, por ejemplo, adopta un enfoque muy proactivo al crear servicios de banda ancha de alta velocidad, institutos de formación técnica y espacios de incubación subvencionados, como Blk 71. El Gobierno también gestiona un programa de incubación tecnológica en el que coinvierte hasta el 85 %, o un máximo de 370.000 $, en empresas emergentes que han sido evaluadas y aprobadas por incubadoras de gestión privada. Asimismo, el presupuesto de 2015 incluye un fondo de 6 millones de $ para coinversiones en empresas emergentes dedicadas a la robótica, la Internet industrial y las tecnologías limpias. Políticas de este tipo han contribuido a elevar la financiación total de capital riesgo destinada a la tecnología en Singapur hasta 1.800 millones de $ en 2013, por debajo de los 3.500 millones de $ de China, pero por encima de la de India.
Las multinacionales, por su parte, desempeñan también un papel importante en el impulso de las empresas emergentes de software en los mercados emergentes. Google, por ejemplo, dio un enorme impulso de confianza al ecosistema emprendedor israelí cuando adquirió en 2013 el servicio israelí de cartografía Waze por un importe, según se informó, de 1.100 millones de $. El año pasado, Corporate Executive Board compró Talent Neuron, una empresa emergente de análisis con sede en Bangalore, por 15 millones de $.
Más allá de las adquisiciones, las multinacionales también pueden impulsar un ecosistema de innovación abriendo oficinas locales, contratando personal local y estableciendo alianzas con empresas locales. PayPal, por ejemplo, abrió su primera oficina en Dubái en 2012 para acceder a una mayor parte del mercado de comercio electrónico de Oriente Medio. Un año después, se asoció con Google, con el proveedor local de logística Aramex y con la empresa emergente jordana ShopGo para lanzar el sitio web ezstore.me, que ayuda a las empresas a crear tiendas en línea.
De manera similar, en Vietnam, donde Intel fabrica actualmente la mayor parte de sus chips de CPU Haswell, la empresa también se implica simultáneamente en el fortalecimiento del sistema educativo nacional para aumentar la oferta de ingenieros que trabajarán en sus fábricas. Como parte de estos esfuerzos, y en colaboración con USAID y Arizona State University, la compañía ha puesto en marcha un programa de 40 millones de $ para mejorar la formación tecnológica en Vietnam. También lanzó un fondo de becas de 7 millones de $ para que estudiantes de ingeniería cursen estudios en Estados Unidos.
Aunque un mundo cada vez más digital sugiere que la innovación depende del software, la clave para aprovechar el potencial de la innovación podría residir, en realidad, en las alianzas público-privadas que impulsan el desarrollo del capital humano y el conocimiento compartido.
Esta publicación apareció originalmente en GE LookAhead. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Holly Hickman escribe para GE Look Ahead.
Imagen: Se ven un portátil y un cable USB. REUTERS.

