Los contratos inteligentes que funcionan en cadenas de bloques pueden abrir nuevas vías para luchar contra el cambio climático y hacer frente a sus efectos.
Este enfoque se basa en redes de «oráculos», entidades que permiten a las cadenas de bloques captar datos del mundo real e interactuar con ellos.
Estos son tres ejemplos que ponen de relieve el potencial de esta tecnología incipiente.
En los últimos meses, el consumo eléctrico de bitcoin y de otras redes de cadenas de bloques similares las ha situado en un debate más amplio sobre la sostenibilidad. Pero, en medio de todo ello, se ha pasado por alto el enorme potencial de los contratos inteligentes –contratos autoejecutables totalmente trazables, transparentes e irreversibles, que funcionan en cadenas de bloques– para contribuir a la lucha contra el cambio climático.
Los contratos inteligentes nos permiten diseñar sistemas de incentivos accesibles a escala mundial y totalmente automatizados, que pueden recompensar directamente a personas, empresas y gobiernos por participar en prácticas sostenibles, como la agricultura regenerativa, las compensaciones de carbono, los seguros agrícolas y otras. En esencia, la lucha contra el cambio climático exigirá un cambio masivo en los hábitos de consumo a nivel mundial, y los contratos inteligentes son una herramienta increíble para incentivar la participación en iniciativas ecológicas globales.
Obstáculos
Hasta hace poco, el desarrollo de contratos inteligentes ecológicos se veía frenado por la incapacidad de las cadenas de bloques para interactuar de forma significativa con datos sobre el estado del mundo real, incluido el medio ambiente. Sin embargo, en los últimos años, los «oráculos» –entidades que pueden transferir datos sobre nuestro mundo a las cadenas de bloques– están por fin alcanzando un grado de madurez apto para la producción. Hoy en día, por ejemplo, estos oráculos están difundiendo conjuntos de datos agrícolas directamente en las cadenas de bloques, lo que significa que los desarrolladores de contratos inteligentes por fin pueden crear aplicaciones en torno al rendimiento de los cultivos, la calidad del suelo, los informes meteorológicos, las compensaciones de carbono y mucho más. A medida que se incorporan a las cadenas de bloques cada vez más conjuntos de datos medioambientales –como los patrones meteorológicos o las lecturas de sensores del internet de las cosas (IoT)–, los desarrolladores empiezan a producir una amplia gama de aplicaciones de contratos inteligentes con conciencia ambiental. Estos son tres ejemplos.
1. Agricultura regenerativa
Una de las formas más importantes en que los contratos inteligentes pueden incorporar a personas comunes a la lucha contra el cambio climático es permitiendo programas de agricultura regenerativa. Entre ellos figuran los esfuerzos por incentivar a comunidades de todo el mundo a reducir su huella de carbono mediante prácticas de uso del suelo más sostenibles, normalmente una combinación de plantación de árboles y conservación.
Los contratos inteligentes que pueden interactuar con datos del mundo real permiten emitir automáticamente recompensas a las personas que cuidan estas importantes extensiones de terreno. Por ejemplo, la Green World Campaign, en colaboración con la Iniciativa para Criptomonedas y Contratos (IC3) de la Universidad de Cornell, está desarrollando contratos inteligentes que utilizan datos satelitales para repartir automáticamente recompensas a las personas que regeneran con éxito extensiones de terreno mediante el aumento de la cubierta arbórea, la mejora del suelo y otras acciones. Los pagos se producen cuando los oráculos extraen datos de imágenes satelitales para activar contratos inteligentes creados en una cadena de bloques, lo que garantiza que las personas sobre el terreno reciban sus recompensas de forma justa y transparente.
2. Consumo consciente
Los contratos inteligentes también pueden empoderar a las personas y organizaciones con conciencia ambiental. Por ejemplo, si una persona activa con éxito un contrato inteligente de reforestación, podría recibir un pago en forma de crédito de carbono tokenizado, que a su vez podría venderse a organizaciones benéficas, campañas de financiación colectiva o incluso empresas que buscan demostrar que han generado un impacto ecológico. Dado que estos créditos de carbono tokenizados solo pueden crearse si los satélites o los dispositivos IoT informan a un contrato inteligente de una reforestación significativa, estas organizaciones pueden verificar que sus fondos han generado realmente un impacto real.
Los contratos inteligentes también pueden ofrecer a los consumidores con conciencia ambiental más opciones en cuanto a su consumo energético. Las redes energéticas descentralizadas, como el Brooklyn Microgrid Project, utilizan contratos inteligentes para dar a los consumidores la capacidad de producir e intercambiar electricidad solar con sus vecinos a través de un mercado que emplea una cadena de bloques como mecanismo de coordinación. La posibilidad de comprar y vender créditos de energía solar entre vecinos puede reducir los costes de transporte de energía, así como las emisiones de gases de efecto invernadero.
Aunque muchos consumidores ya están cambiando sus hábitos de consumo por cuenta propia, un cambio social más amplio en el comportamiento probablemente requerirá alinear los incentivos financieros con decisiones de consumo más sostenibles. Mediante el uso de contratos inteligentes conectados a datos del mundo real, los consumidores pueden recibir automáticamente pagos o penalizaciones en función del impacto de sus hábitos de consumo, lo que genera cambios de comportamiento que simplemente no se habrían producido solo mediante la educación. Un proyecto llamado NetObjex está instalando dispositivos IoT en hoteles seleccionados para registrar el consumo de agua y energía de los huéspedes durante su estancia. Mediante oráculos, los contratos inteligentes pueden interactuar con los datos resultantes de la estancia en el hotel y calcular y recompensar automáticamente a los huéspedes en función de sus métricas de consumo.
3. Cobertura del riesgo con seguros agrícolas
El cambio climático ya está modificando los patrones meteorológicos en todo el mundo. Los agricultores de todo el planeta, la gran mayoría de los cuales carece por completo de seguro, son especialmente vulnerables a estos cambios meteorológicos, ya sean lluvias, sequías, vientos y otros fenómenos. A pesar de que el 75 % de los riesgos agrícolas sigue sin asegurarse, las compañías de seguros tradicionales no han logrado hasta la fecha ofrecer una cobertura adecuada a los pequeños agricultores de los países en desarrollo. Como consecuencia, la mayoría vive en situaciones muy inestables. Las malas condiciones meteorológicas pueden destruir el bienestar financiero de los agricultores, lo que provoca el desarraigo de familias y la destrucción y el abandono de tierras de cultivo. Si los efectos del cambio climático siguen acelerándose, no cabe duda de que la inestabilidad resultante afectará de manera desproporcionada a los agricultores.
Afortunadamente, los contratos inteligentes que pueden tener en cuenta estas condiciones meteorológicas cambiantes a través de oráculos pueden ofrecer una solución o, al menos, una forma para que una persona con pocos recursos cubra riesgos importantes. Por ejemplo, proyectos de seguros como Arbol y Etherisc ofrecen seguros agrícolas basados en contratos inteligentes a agricultores de todo el mundo. Mediante contratos inteligentes, los agricultores pueden contratar una póliza para su pequeña parcela, establecer condiciones predefinidas para la ejecución del contrato (como una determinada cantidad de lluvia) y, a continuación, confiar en los oráculos para supervisar los patrones meteorológicos. Si la red de oráculos informa de que se ha cumplido una determinada métrica, el agricultor recibe automáticamente un pago. Gracias a contratos inteligentes capaces de procesar datos sobre el tiempo a través de oráculos, un agricultor puede ahora proteger su futuro financiero con nada más que un teléfono inteligente.
El panorama general
Del mismo modo que internet hoy en día es mucho más amplio que el correo electrónico, el auge de los contratos inteligentes demuestra que la tecnología de cadenas de bloques es mucho más que el dinero descentralizado. La combinación de cadenas de bloques y oráculos está inaugurando una nueva era de contratos inteligentes capaces de crear tipos de incentivos totalmente nuevos para un consumo humano sostenible. A medida que el debate en torno al cambio climático se intensifica, debemos dejar claro que el impacto ambiental de esta industria se definirá por mucho más que el mecanismo de consenso de cualquier proyecto.



