Desde aplicaciones clínicas, como los implantes cerebrales y espinales que restablecen la movilidad, hasta dispositivos de consumo que favorecen un estilo de vida saludable, la neurotecnología encierra un potencial extraordinario.
Sin embargo, a medida que las tecnologías evolucionan rápidamente, debemos proteger a las personas y las comunidades de las inferencias sobre sus estados mentales y de salud, independientemente de la fuente de los datos.
Un enfoque centrado en las inferencias sobre los estados mentales y de salud, con independencia de la tecnología, protegerá la privacidad y permitirá avanzar, y garantizará que las soluciones revolucionarias lleguen a los usuarios finales al tiempo que protege frente a las nuevas amenazas a la privacidad.
Las afecciones neurológicas son la principal causa de discapacidad en el mundo y afectan a más de tres mil millones de personas en todo el mundo. Junto con las afecciones de salud mental y los trastornos por consumo de sustancias, podrían costarle a la economía mundial hasta 16 billones de dólares para 2030. En este contexto, la neurotecnología representa una promesa extraordinaria. Abarca desde aplicaciones clínicas —como los implantes cerebrales y espinales que restablecen la movilidad o los sistemas de detección temprana de la enfermedad de Alzheimer— hasta dispositivos de consumo que favorecen un estilo de vida saludable y el rendimiento cognitivo.
Al mismo tiempo, las mismas innovaciones que tienen un potencial transformador también plantean riesgos para la privacidad, la identidad y la autonomía, porque pueden acceder —y potencialmente influir— en la dimensión más personal de la existencia humana: nuestra mente.
¿Qué debemos proteger?
La preocupación por la privacidad y, en particular, por la privacidad mental cobró fuerza con la neurotecnología, dada su capacidad de acceder directamente a los datos neuronales y la premisa de que esos datos podrían revelar información significativa sobre el estado mental de una persona. Sin embargo, en realidad también es posible inferir estados mentales o de salud igualmente sensibles a partir de otros tipos de datos biométricos y fisiológicos, aunque con distintos grados de precisión y especificidad. Por ejemplo:
La variabilidad de la frecuencia cardíaca puede indicar estrés y estados emocionales.
El seguimiento ocular revela la atención y la carga cognitiva, y puede correlacionarse con rasgos de personalidad.
Los sensores de electromiografía (EMG) pueden revelar gestos sutiles o intenciones de realizar movimientos sencillos.
Las principales empresas tecnológicas ya están integrando múltiples sensores en plataformas potentes. Las gafas de IA de Meta con banda neuronal utilizan EMG; Vision Pro de Apple integra el seguimiento ocular con sensores biométricos; y Apple ha patentado unos AirPods con electroencefalografía (EEG). Gracias a la IA, estas tecnologías difuminan cada vez más la frontera entre los datos neuronales y los no neuronales, a la vez que trazan un mapa de nuestros estados mentales y de salud.
Esto plantea una pregunta fundamental para quienes formulan políticas: ¿qué debemos proteger exactamente, en lugar de preguntarnos qué queremos regular?
El reto regulatorio es doble: salvaguardar la dignidad humana mediante protecciones de la privacidad, la identidad y la autonomía, y permitir al mismo tiempo innovaciones capaces de mejorar vidas. La historia demuestra que este equilibrio es difícil, pero esencial. Un enfoque demasiado limitado —por ejemplo, regular solo los datos neuronales— puede frenar la innovación y dejar lagunas en la protección. Un enfoque demasiado permisivo expone a la ciudadanía al riesgo de manipulación, vigilancia y erosión de la privacidad.
En este contexto, la tarea última de los reguladores está clara: proteger a las personas y las comunidades de las inferencias sobre sus estados mentales y de salud —independientemente de la fuente de los datos— que podrían menoscabar sus derechos, dignidad u oportunidades, preservando a la vez los incentivos necesarios para una innovación segura y ética.
¿Cómo está creando el Foro Económico Mundial salvaguardas para la inteligencia artificial?
El Centro para la Excelencia en IA conecta a líderes de distintos sectores para comprender la rápida evolución de la inteligencia artificial y sus implicaciones para las economías y las sociedades. Promueve un diálogo informado sobre las oportunidades, los riesgos y las compensaciones asociados a la adopción de la IA.
Mediante espacios de confianza e iniciativas colaborativas, el Centro permite a sus socios construir una comprensión común y trabajar juntos en enfoques responsables para la innovación y el uso de la IA.
Enfoques normativos en distintas regiones
Distintas regiones e instituciones están experimentando con enfoques diversos para regular la neurotecnología. Compararlos nos ayuda a identificar sus fortalezas y sus inconvenientes.
Ejemplos clave:

Ante la rápida evolución de la tecnología y la ciencia, el debate regulatorio debe centrarse en proteger la integridad de la mente humana y la privacidad en general, en lugar de enfocarse en proteger una categoría específica de datos.
Los especialistas en derecho también advierten que no es sostenible basar las protecciones de la privacidad en categorías de «datos sensibles». Estas categorías suelen ser arbitrarias e incapaces de reflejar la realidad de una economía impulsada por las inferencias. Prácticamente cualquier tipo de dato, por inocuo que parezca, puede combinarse o analizarse para revelar atributos sensibles, como afecciones de salud, creencias u opiniones políticas. A medida que evolucionen la tecnología y la capacidad de análisis de datos, también lo hará la información que eventualmente pueda descifrarse. Las normativas que protegen solo ciertos tipos de datos corren el riesgo de ser demasiado limitadas: protegen frente a algunos riesgos e ignoran otros.
Hacia un marco independiente de la tecnología
Dado el objetivo regulatorio último, un enfoque independiente de la tecnología destaca como la forma más eficaz de ofrecer una protección integral y preparada para el futuro, evitar el arbitraje regulatorio y prevenir distorsiones de la innovación.
Para lograr el equilibrio adecuado, las políticas deben regirse por principios y ser pragmáticas. Deben:
1. Adoptar normas independientes de la tecnología
La regulación debe proteger frente a inferencias perjudiciales, independientemente de la fuente de los datos. Así se evita la trampa de regular en función de categorías técnicas y se garantiza que las normas sigan siendo pertinentes en un panorama tecnológico en evolución.
2. Garantizar la armonización mundial
Los países deben evitar enfoques fragmentados. Las enmiendas constitucionales de América Latina, la agenda digital de la UE y las recomendaciones mundiales de la UNESCO pueden servir como elementos complementarios para avanzar hacia la armonización.
3. Complementar con herramientas pragmáticas
Además de las leyes formales, otros mecanismos pueden reforzar las prácticas responsables. Por ejemplo, el Índice NeuroTrust (en desarrollo por el Consejo Mundial del Futuro sobre Neurotecnología y el Laboratorio de Futuros Cognitivos de la Universidad Duke) ofrece un marco transparente para medir y promover la innovación responsable y fomentar la confianza pública.
4. Equilibrar la protección con la innovación
Quienes formulan políticas deben evitar barreras artificiales que desincentiven la investigación y la inversión. Al centrarse en los daños y los derechos, un marco independiente de la tecnología garantiza que las personas se beneficien del potencial de la neurotecnología sin menoscabar su dignidad ni su libertad.
5. Orientaciones para la implementación
Un enfoque independiente de la tecnología requiere orientaciones claras para su implementación y así evitar la incertidumbre regulatoria. Los marcos deben ofrecer criterios específicos para determinar cuándo la recopilación de datos constituye una inferencia sobre el estado mental u otro estado de salud, y establecer protecciones proporcionales en función de la sensibilidad de la inferencia y del contexto de uso. Esta claridad permite a las empresas innovar de forma reflexiva y mantener, al mismo tiempo, sólidas protecciones de la privacidad.
Ante la posibilidad de que la neurotecnología permita abordar afecciones neurológicas que afectan a más de tres mil millones de personas en todo el mundo, los marcos de privacidad deben posibilitar innovaciones que salven y mejoren vidas. Un enfoque centrado en las inferencias sobre los estados mentales y de salud, con independencia de la tecnología, protege la privacidad y permite avanzar, y garantiza que las soluciones revolucionarias lleguen a los usuarios finales al tiempo que protege frente a las nuevas amenazas a la privacidad.
Este artículo representa la opinión consensuada del Consejo Mundial del Futuro sobre Neurotecnología


