Difundir la información correcta puede ayudar a frenar la contaminación, según un estudio

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En China, un programa de seguimiento y divulgación de la calidad del aire centrado en la contaminación por partículas finas llevó a los residentes a comprar purificadores de aire y a aplazar sus salidas cuando la contaminación era alta.

Aunque China lleva mucho tiempo contando con algunas de las ciudades más contaminadas del mundo, pocos residentes chinos tenían acceso a información precisa sobre los niveles de contaminación. Luego, en 2013, el país puso en marcha un programa de seguimiento y divulgación de la calidad del aire, que ofrecía a los residentes información en tiempo real sobre la contaminación atmosférica procedente de más de 1.400 estaciones de seguimiento en todo el país. En De la niebla al smog: el valor de la información sobre contaminación (Documento de trabajo del NBER 26541), Panle Jia Barwick, Shanjun Li, Liguo Lin, y Eric Zou concluyen que el programa ha incrementado de forma notable la concienciación de los hogares sobre los problemas de contaminación y que ha desencadenado una serie de cambios de comportamiento destinados a mitigar los efectos de la contaminación en la salud.

Los beneficios de compartir información.Image: NBER

Antes de la puesta en marcha del programa, la información precisa sobre los niveles de contaminación y la concienciación de los consumidores sobre los efectos de la contaminación eran limitadas. Los investigadores confirmaron en primer lugar que el programa, que se implantó de forma escalonada en tres grupos de ciudades a lo largo de dos años, aumentó con éxito la concienciación sobre los niveles de contaminación. El programa provocó un incremento notable de los artículos sobre contaminación atmosférica en el periódico oficial del Gobierno, People's Daily, así como un auge en el número de aplicaciones para teléfonos móviles que ofrecían datos sobre contaminación atmosférica a los usuarios. La palabra «smog» también se volvió más frecuente en las plataformas de redes sociales. Las búsquedas en internet de información sobre contaminación se dispararon y las compras de purificadores de aire se duplicaron en el plazo de un año desde la implantación del programa en las zonas donde se aplicó.

A continuación, los investigadores analizaron cómo cambiaron los hogares su comportamiento en respuesta a la nueva información sobre la contaminación. Utilizando datos de transacciones con tarjetas de crédito y débito, constataron que el programa incrementó las conductas de evitación de la contaminación, en particular en las categorías de consumo relativamente flexibles y fáciles de aplazar, como las visitas al supermercado o las comidas fuera de casa.

La información sobre los niveles locales de contaminación también afectó a los precios de la vivienda. Mientras que, antes del programa, el estudio no encontró correlación en el mercado de Pekín entre los precios de la vivienda y la proximidad a focos contaminantes, un aumento de una desviación típica en la contaminación redujo allí los precios de la vivienda entre un 4 y un 6 por ciento tras el programa. Los efectos sobre los precios fueron especialmente notables en las viviendas situadas cerca de los mayores focos contaminantes: se constató que las viviendas situadas a menos de tres kilómetros de un foco contaminante importante tenían un valor un 27 por ciento inferior (en comparación con las situadas a 10 kilómetros) una vez que se dispusieron datos sobre contaminación.

Los cambios de comportamiento que los hogares chinos introdujeron en respuesta a la información sobre contaminación tuvieron efectos significativos en la salud. Los investigadores estiman que el acceso a la información sobre contaminación redujo en casi un 7 por ciento las muertes prematuras atribuibles a la exposición a la contaminación atmosférica. Las disminuciones de la mortalidad se concentraron en casos cardiorrespiratorios y fueron mayores en zonas más urbanas, con más hospitales y con mayor consumo de electricidad y de teléfonos móviles. En términos económicos, el programa generó beneficios de entre 130.000 y 520.000 millones de yuanes chinos (entre 18.600 y 74.600 millones de dólares estadounidenses). Estos beneficios superaron, en conjunto, los costes del programa y de los comportamientos de evitación asociados.

Los investigadores concluyen que sus hallazgos «ponen de relieve los considerables beneficios de recopilar y difundir información sobre la contaminación en los países en desarrollo, muchos de los cuales sufren los peores daños en mortalidad por exposición a la contaminación del mundo».

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