Para que los seres humanos sobrevivan a la revolución de la automatización, debemos reafirmar nuestra humanidad.
El argumento es el siguiente: la inteligencia artificial mejora cada vez más en la automatización de las tareas que realizan los seres humanos. No solo las tareas repetitivas, como ensamblar piezas en una fábrica, sino también las tareas complejas que tradicionalmente han sido dominio de las personas. Muy pronto, estos agentes automáticos ocuparán todos los puestos de trabajo. No se admiten solicitudes de seres humanos.
Ya hemos visto esta película: después de una lucha encarnizada, ganamos. La llegada de la agricultura dejó sin trabajo a cazadores y recolectores. Después, la agricultura industrial dejó sin trabajo a los agricultores. Pero cada vez que la tecnología acabó con un tipo de empleo, aparecieron otros para ocupar su lugar. El ingenio humano hizo lo suyo, nos adaptamos y sobrevivimos para vivir (y trabajar) otro siglo.
Pero, dicen los detractores, «esta vez es diferente». No hablamos de máquinas tontas programadas para realizar tareas muy específicas, sino de inteligencias artificiales que aprenden y mejoran observándonos y analizando nuestros datos en busca de patrones. Según el escritor y futurista Yuval Harari, las IA conectadas en redes globales que aprenden y cooperan entre sí serán muy poderosas. «Para reemplazar a la mayoría de los seres humanos», dice, «la IA no tendrá que hacer nada particularmente espectacular».
No comparto esa visión del futuro, y estas son algunas de las razones.
La IA no es tan inteligente como crees
La IA es inteligente, pero en realidad no lo es tanto como creemos. Es cierto que cada vez resuelve mejor problemas complejos, pero también es cierto que todavía no se le da muy bien realizar muchas de las tareas asociadas a los empleos humanos.
La automatización eliminará las partes de nuestro trabajo que no nos gustan y dejará espacio para tareas más significativas.
Las IA han logrado imitar bastante bien a los seres humanos en situaciones muy controladas, como programar reuniones. Pero ¿una IA de propósito general que realmente te entienda y pueda responder con creatividad y empatía, como Ava, la androide de Ex Machina? No tanto. A la IA no se le dan bien los trabajos que requieren creatividad, empatía, pensamiento crítico, liderazgo, expresión artística y muchas otras cualidades que tradicionalmente consideramos «humanas». Por eso, según Michael Chui, del McKinsey Global Institute, no es habitual que se automaticen por completo profesiones o sectores enteros.
Más bien, la automatización liberará a las personas de la necesidad de realizar determinadas tareas. En su mayoría, serán tareas no creativas y poco personales que pueden desglosarse en partes relativamente previsibles. Son quehaceres que, para empezar, no querías hacer. De todos modos, muchas personas no son contratadas para programar reuniones, presentar recibos para solicitar reembolsos o reservar vuelos; para mucha gente, no son más que un conjunto de tareas terribles que vienen incluidas en un trabajo por lo demás bastante emocionante.
Los seres humanos son más inteligentes de lo que crees
Como señala el inversor de capital riesgo Marc Andreessen, «el argumento de que los robots nos quitan el trabajo tiene un trasfondo del que rara vez se habla: presupone que los seres humanos no somos lo bastante inteligentes como para imaginar nuevos sectores y empleos.
Pero cuando la industrialización acabó con los empleos agrícolas que daban trabajo a casi tres cuartas partes de la población, la gente ideó nuevas maneras de mantener ocupados a sus semejantes. Cruzamos el país de punta a punta con autopistas. Surcamos los cielos en máquinas voladoras. Construimos ordenadores. Creamos sectores enteros en torno al entretenimiento, la atención sanitaria y la educación.
Confío más en los seres humanos, y todavía no he visto pruebas reales que respalden el pesimismo. Como dice Andreessen, la gente de hace 100 años se maravillaría de los trabajos que hacemos hoy. A mi yo optimista le cuesta imaginar por qué será distinto dentro de 100 años.
«La IA puede parecer distópica porque es más fácil describir la desaparición de los empleos actuales que imaginar la aparición de sectores que nunca existieron», tuiteó Aaron Levie, director ejecutivo de Box. Tiene razón. No hay ningún motivo convincente para apostar en contra de los seres humanos cuando los últimos 200 años de historia demuestran que se nos da bastante bien adaptarnos al cambio tecnológico.
Ser más humanos
No solo no hemos alcanzado todo nuestro potencial, sino que la IA puede ayudarnos a llegar más lejos. El debate entre la inteligencia artificial (las máquinas nos reemplazan) y la ampliación de la inteligencia (las máquinas nos ayudan) lleva décadas en curso. Un bando quiere eliminar a los seres humanos de la ecuación; el otro considera que las máquinas deben ayudar a las personas a rendir mejor.
La IA nos hará mejores en el trabajo y más humanos.
Pero ese debate pasa por alto lo esencial. Las dos ideas no son excluyentes. Es cierto que la IA puede hacer algunas cosas mucho mejor que las personas; he apostado mi futuro empresarial a ello. Pero también es cierto que, cuando la IA empiece a hacer esas cosas, nos hará mejores en el trabajo y mejores para ser humanos.
Pensemos, por ejemplo, en un empleo en ventas. Ahora mismo, es probable que un asistente de ventas dedique mucho tiempo a tareas que podrían automatizarse: buscar y calificar clientes potenciales, enviar correos de seguimiento, actualizar Salesforce, elaborar informes, etc. Cuando los agentes inteligentes se encarguen de todo eso, ¿qué te quedará por hacer como vendedor? La parte emocional y creativa. Pasarás el día creando relaciones y atendiendo a tus clientes con soluciones creativas para sus problemas. Al liberarte de las tareas rutinarias que antes tenías que hacer, muchas veces a regañadientes, la IA te permitirá centrarte en lo esencial de tu trabajo: aquello que solo tú, como ser humano, puedes hacer.
Esto ya está ocurriendo. Sigamos con el ejemplo de las ventas. Amy, el asistente de IA de mi empresa, Amy, te quita de encima la tediosa tarea de programar reuniones. Un asistente específico para ventas como Tactrecopila automáticamente datos de ventas, lo que reduce la carga administrativa, y luego Troops.ai automatiza el proceso de organizarlos en Salesforce. Cuando llega el momento de comunicarse con los clientes potenciales, Crystal crea perfiles de personalidad a partir del uso de las redes sociales y sugiere maneras de personalizar tus mensajes. Hoy, estos asistentes de IA ayudan a los equipos de ventas hoy al ampliar sus habilidades actuales y permitirles centrarse en el aspecto humano del trabajo.
Nuestro futuro profundamente humano
Una consecuencia de todo esto es que, para que los seres humanos prosperen en un futuro impulsado por la IA, debemos reafirmar nuestra humanidad. Sin duda, las habilidades técnicas seguirán siendo importantes en el futuro del trabajo, pero, a medida que la IA nos permita automatizar tareas repetitivas en muchos sectores, en muchos casos cederán el paso a las habilidades interpersonales. La comunicación, la inteligencia emocional, la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración y la flexibilidad cognitiva se convertirán en las capacidades más solicitadas. Para prepararnos para ese futuro, debemos hacer hincapié en desarrollar habilidades emocionales y de pensamiento de orden superior.
Mientras nuestro sistema de educación formal se pone al día con la cambiante definición de inteligencia humana, aquí tienes tres ideas básicas para mejorar tus perspectivas en el futuro del trabajo.
Aprende a contar historias. A las máquinas no se les da muy bien contar historias más allá de elaborar informes rutinarios. Contar historias atractivas y creativas es esencial si quieres colaborar eficazmente con otras personas. Puede mejorar tu comunicación de muchas maneras: desde presentar de otra forma una característica de un producto a un cliente hasta vender un nuevo indicador clave de rendimiento interno para medir el éxito. Un taller de una organización como The Story Studioes un buen punto de partida.
Potencia tu creatividad. Mucha gente piensa que la creatividad no se puede aprender: o la tienes o no la tienes. Pero no es cierto. La creatividad es un proceso y puedes ponerlo en marcha y aumentar tus posibilidades de obtener resultados creativos. Por ejemplo, se ha demostrado que hacer pausas periódicas para reflexionar, salir a caminar y reservar tiempo para jugar sin estructura (¡sí, también los adultos!) impulsa la creatividad.
Aprende a vender. Vender es una cualidad inherentemente humana, y sumamente importante. No me refiero solo a vender productos, sino también a saber venderte a ti mismo y tus ideas, y convencer a los demás para que te apoyen. Dominar los conceptos básicos de las ventasrequiere muchas cualidades muy humanas: entender la psicología, escuchar y hacer preguntas, ponerse en el lugar de los demás y encontrar soluciones creativas a los problemas.
Veo un futuro prometedor para los seres humanos. De hecho, creo que habrá mucho trabajo desafiante para las personas gracias a la IA, y no a pesar de ella. Me gano la vida creando agentes de IA, pero, cuando se trata de creatividad e innovación, seguiré apostando por las personas. Se nos ocurrirán ideas nuevas, sectores nuevos y nuevas maneras de mantenernos ocupados y productivos, esta vez con la ayuda de la IA. Nuestra imaginación nos hará avanzar. Siempre lo hace.



