Es necesario un mayor escrutinio del uso de la inteligencia artificial, según una encuesta realizada a 20.000 personas de 27 países.
Aunque el potencial y el poder de la IA para transformar nuestras vidas se aceptan casi universalmente —y se vislumbran aplicaciones en casi todos los sectores, desde la educación hasta la atención sanitaria—, aún quedan obstáculos por superar, como las preocupaciones éticas sobre cómo se almacenan y utilizan los datos.

Según la encuesta, la preocupación por el uso generalizado de esta tecnología se comparte entre distintos grupos demográficos de sexo, edad, ingresos y nivel educativo. La encuesta fue realizada por la firma Ipsos para la Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial en China.
«La inteligencia artificial es una de las herramientas más poderosas de las que disponemos como sociedad», afirmó Kay Firth-Butterfield, directora de Inteligencia Artificial del Foro. «Pero, sin una estructura de gobernanza que establezca salvaguardias sobre cómo interactuamos con ella, corremos el riesgo de dejar atrás a grandes sectores de la población».
En general, la encuesta reveló que más del 40% de las personas encuestadas estaban preocupadas por el uso de la IA, mientras que el 32% no se había decidido y el 27% no estaba preocupado.
Casi la mitad de las personas encuestadas afirmó que debería regularse con más rigor a las empresas que utilizan IA, mientras que solo el 20% discrepó. La adopción de esta tecnología por parte de los gobiernos se percibió con un escepticismo algo menor: el 40% de las personas dijo que había que endurecer las restricciones.

La encuesta pone de relieve temas más amplios que está explorando la Red de expertos del Foro, a medida que la IA se vuelve cada vez más sofisticada. Más de 1.800 líderes analizan estos temas, junto con el impacto más amplio de la innovación tecnológica en la economía y la sociedad mundiales, en la reunión anual del Foro en China, que se celebra en la ciudad de Dalian del 1 al 3 de julio.



