En los medios abundan los discursos alarmistas sobre personas cada vez más adictas a sus teléfonos móviles, especialmente los jóvenes. Que muchos jóvenes envíen mensajes de texto mientras conducen, aun sabiendo que es peligroso, se cita como muestra de su adicción al móvil. Es como si literalmente no pudieran evitarlo. ¿Tienen que responder ahora mismo? ¿O no?
Paul Atchley y Amelia Warden abordaron esta cuestión con un enfoque novedoso: comprobaron cuánto la posibilidad de responder un mensaje de texto en ese momento modificaba el valor percibido de una recompensa monetaria menor inmediata frente a una mayor diferida. Treinta y cinco estudiantes respondieron preguntas como «Recibes un mensaje de texto de una persona importante para ti. Puedes obtener 5,00 $ ahora si decides responder de inmediato, o puedes obtener 100 $ dentro de 60 minutos si esperas y respondes entonces». Las distintas opciones implicaban una espera más corta o más larga (de 1 a 480 minutos). Los estudiantes también eligieron entre opciones que implicaban solo dinero –menos ahora o más después–, con decisiones planteadas en un lapso de tiempo más largo (entre 1 y 150 días).
Las elecciones entre ahora y después, como estas, se han utilizado para demostrar la impulsividad de las personas adictas al alcohol o a las drogas. Suelen preferir una pequeña dosis inmediata a una dosis mayor posterior, sin importar lo atractiva que sea la oferta futura. Si las drogas se combinaran con dinero del mismo modo en que en este estudio se combinaron los mensajes de texto con dinero, cabría esperar que los adictos mostraran una preferencia muy marcada por recompensas inmediatas de menor cuantía en dinero más droga.
Atchley y Warden comprobaron que las decisiones de los estudiantes sobre mensajes de texto más dinero seguían el mismo patrón que con solo dinero, pero en una escala temporal significativamente más corta. Por ejemplo, 100 $ dentro de dos semanas se valoraban un 25 % menos que 100 $ en ese momento; 100 $ dentro de 142 días conservaban solo el 50 % de su valor inmediato. Cuando el dinero se combinaba con mensajes de texto, esta devaluación se aceleraba. Bastaba una espera de solo 10 minutos para que 100 $ más un mensaje de texto perdieran el 25 % de su valor, y de 5 horas para perder el 50 %. Dicho de otro modo, los estudiantes parecían considerar la recompensa de enviar mensajes de texto de la misma manera meditada con que consideraban el dinero, solo que la pérdida de valor percibido se producía en una escala temporal acelerada. Pero, y esto es crucial, la perspectiva de una recompensa inmediata no era abrumadora, como sí ocurre en la adicción. Esto contradice la idea de que los estudiantes toman decisiones sobre los mensajes de texto del mismo modo en que un adicto decide sobre las drogas.
Un segundo estudio con 61 estudiantes fue similar, pero esta vez se indicó que los mensajes procedían de una persona importante, de un amigo o de un conocido casual. La forma en que los estudiantes valoraban el dinero combinado con mensajes menos importantes era distinta de la forma en que decidían sobre mensajes de personas importantes; en el primer caso, el valor de recompensa inmediata era menor. Esto es una prueba más de que su toma de decisiones basada en mensajes de texto es reflexiva y no impulsiva.
La conclusión principal de esta investigación es que los jóvenes no son adictos a sus teléfonos como lo es un adicto a una droga. Sin embargo, consideran que los mensajes de personas cercanas pierden su valor muy rápidamente, lo que convierte responder con rapidez en una prioridad. «Comprender esta motivación subyacente es importante para entender cómo superar el uso inadecuado de la tecnología», afirmaron los investigadores, «y nos ayudará a superar las prácticas peligrosas entre la próxima generación de conductores».
Atchley y Warden pidieron cautela en la interpretación de sus resultados, señalando que es la primera vez que alguien intenta aplicar la metodología de «descuento por demora» a recompensas basadas en información, difíciles de cuantificar. Sin embargo, no reconocieron lo que sin duda es una limitación aún más importante de su investigación: que los estudiantes tomaban decisiones hipotéticas. Hubo casos en los que dijeron que esperarían para responder su teléfono, pero ¿lo habrían hecho si hubiera sido de verdad?
Atchley, P., y Warden, A. (2012). The need of young adults to text now: Using delay discounting to assess informational choice. Journal of Applied Research in Memory and Cognition, 1 (4), 229-234 DOI: 10.1016/j.jarmac.2012.09.001
Esta entrada apareció por primera vez en el blog de la Sociedad Británica de Psicología titulado Research Digest Blog. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Christian Jarrett, neurocientífico cognitivo convertido en divulgador científico, es editor y creador del blog Research Digest de la Sociedad Británica de Psicología. Su último libro es Great Myths of the Brain.
Esta entrada forma parte de una serie de blogs del proyecto Human Implications of Digital Media.
Imagen: Hombres recortados en silueta frente a una pantalla de vídeo mientras posan con teléfonos inteligentes. REUTERS/Dado Ruvic.

