Técnicamente, todo lo que se conecta a Internet puede ser hackeado. Pero hay varias cosas que puedes hacer para protegerte a ti y a tus datos de un ataque.
Aquí tienes algunos consejos para reducir el riesgo de que roben tus datos personales.
1. Desconfía de los correos electrónicos
Muchos ciberataques se lanzan mediante sencillas campañas de correo electrónico malicioso. El correo electrónico es una magnífica plataforma de comunicación porque puedes enviar cualquier cosa a cualquier persona, pero eso significa que también puede suponer un enorme riesgo para la seguridad. El phishing, por ejemplo, envía a las víctimas correos aparentemente inofensivos que las conducen a sitios web falsos donde se les pide que actualicen sus datos personales.
La mejor manera de evitar que te estafen con correos electrónicos falsos es asegurarte de que el remitente sea quien crees que es. Comprueba su dirección de correo electrónico para ver si coincide con el sitio web del que crees que procede. Para extremar las precauciones, puedes comprobar la dirección IP del remitente.
Puedes hacerlo buscando la información de origen del correo electrónico y localizando la dirección IP que aparece después de la línea «Received: from». Luego puedes buscar esa dirección IP en Google para conocer el origen del correo. (Aquí tienes una buena guía introductoria para encontrar direcciones IP de correos electrónicos).
2. Comprueba adónde conducen los enlaces
Los mensajes de remitentes desconocidos contienen enlaces a sitios desconocidos. Navegar a un sitio web misterioso puede tener consecuencias imprevistas. Por un lado, podría imitar un sitio que conoces y en el que confías, y hacer que caigas en una estafa de phishing. O quizá no sea seguro o esté infectado con malware.
Si tienes la tentación de hacer clic en uno de estos enlaces, más vale que sepas exactamente adónde te lleva. Lo mejor es copiar y pegar la dirección del enlace en un navegador nuevo para ver qué sitio hay al otro lado. Si es un enlace acortado, puedes usar herramientas como URL X-ray que averiguan cuál es el destino real antes de que hagas clic.
Además, los sitios cifrados son los más seguros para visitar. Sabes que son seguros cuando ves HTTPS en la URL y el icono del candado en el navegador.
3. Nunca abras archivos adjuntos (a menos que estés completamente seguro)
Una buena regla es no abrir nunca archivos adjuntos a menos que tengas un 120 % de certeza de dónde proceden. Una de las formas más fáciles que tienen los hackers de descargar código malicioso en los ordenadores de las víctimas es enviar correos electrónicos con archivos infectados con virus.
Una forma habitual de que hackeen a las empresas es que un empleado desprevenido descargue software malicioso que se infiltra en toda la red. Los tipos de archivo más peligrosos son los documentos de Word, los PDF y los .EXE.
4. Usa la autenticación de dos factores
A medida que hackean a más grandes empresas, aumenta la probabilidad de que se filtre tu contraseña. Cuando consiguen contraseñas, los hackers intentan averiguar a qué cuentas personales pueden acceder con los datos que robaron.
La autenticación de dos factores —que exige a los usuarios no solo introducir una contraseña, sino también confirmar el acceso con otro elemento, como un código enviado por mensaje de texto al teléfono— es una buena manera de detener a los atacantes que han robado contraseñas. Cada vez más empresas la establecen como requisito estándar para iniciar sesión.
Slack, por ejemplo, implementó la autenticación en dos pasos después de reconocer una filtración de datos reciente. Esto significaba que, aunque los hackers robaran datos de usuarios de Slack, lo más probable era que aun así no pudieran acceder a la cuenta de un usuario a menos que tuvieran otro elemento personal que le perteneciera, como un teléfono. Si la autenticación de dos factores está disponible para tus cuentas, conviene elegirla.
5. Usa contraseñas seguras
Puede que este sea el consejo más obvio y, sin embargo, el más ignorado. Una contraseña segura incluye mayúsculas, minúsculas, números, signos de puntuación y caracteres aleatorios. No hagas que la contraseña aluda a algo personal y no guardes una lista en un archivo almacenado.
Y, lo más importante, no uses la misma contraseña para varias cuentas.
Hay herramientas muy útiles, como LastPass y 1Password, que almacenan las contraseñas de forma segura. Además, es fundamental cambiar las contraseñas con frecuencia, sobre todo las de cuentas vulnerables como el correo electrónico y las cuentas bancarias.
6. Ten cuidado con la nube
Aquí tienes una buena regla general: si no quieres que otras personas accedan a tu información, no la compartas. Esto incluye el almacenamiento en la nube. Por muy segura que una plataforma diga ser, conviene tener presente que estás confiando esa información a otra persona para que la custodie. Aunque mantenerla segura redunde en beneficio de la empresa, muchos expertos en privacidad sostienen que todo lo que publicas en Internet corre el riesgo de acabar difundiéndose en línea.
¿Significa esto que no deberías guardar nada en la nube? No necesariamente; simplemente es útil saber adónde van tus archivos y conocer las prácticas de tu proveedor de almacenamiento en la nube.
Además, asegúrate de que, si borras archivos de tu ordenador o teléfono inteligente, también se eliminen de todas las copias de seguridad que tengas en la nube.
7. ¿Usas una red wifi pública? No compartas datos personales
¿Estás pensando en comprar ese billete de avión o consultar tu cuenta bancaria mientras estás en una cafetería? Quizá quieras pensártelo dos veces, porque no tienes ni idea de lo segura que es esa conexión.
Lo mismo ocurre en lugares como hoteles y centros de conferencias. Unos investigadores de seguridad acaban de descubrir una vulnerabilidad que dejó expuesto a ataques el tráfico wifi de algunos de los hoteles más grandes del mundo. Una persona no tiene forma de saber si esto está ocurriendo, así que lo mejor es ser prudente al navegar.
Si tienes que acceder a información privada mientras usas estas redes, conviene recurrir a herramientas como las redes privadas virtuales (VPN), que cifran el tráfico para que la red wifi no pueda ver por dónde navegas. O, mejor aún, configura un punto de acceso con tus datos móviles.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
Para estar al día de la Agenda, suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autor: Cale Guthrie Weissman cubre ciberseguridad y política tecnológica para SAI.
Imagen: En esta ilustración, la silueta de una mano aparece delante de la pantalla de un ordenador. Fotografía tomada en Berlín. REUTERS/Pawel Kopczynski

