4 pasos para que Oriente Medio y Norte de África desarrollen «economías inteligentes»

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La región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) afronta múltiples desafíos, desde conflictos y dificultades económicas hasta problemas humanitarios y problemas climáticos cada vez más graves, todos ellos agravados por la falta de cohesión.

Como destaca la próxima Reunión especial del Foro Económico Mundial sobre colaboración global, crecimiento y energía para el desarrollo en Riad, MENA no solo debe desenvolverse en este contexto, sino también prepararse para una nueva era económica, que podría llamarse la «era de las economías inteligentes».

La idea detrás de las economías inteligentes es que múltiples sistemas inteligentes —como la inteligencia artificial (IA), el 5G y el internet de las cosas (IdC)— trabajen en conjunto, lo que probablemente generará muchos más beneficios e innovaciones. Sin embargo, actualmente estas tecnologías se desarrollan de forma aislada.

La IA, en particular la IA generativa, está recibiendo mucha atención tras pasar a ocupar un lugar destacado en la conciencia colectiva en 2023 gracias a aplicaciones como ChatGPT. Se espera que estos modelos evolucionen hasta impulsar considerablemente la productividad y el crecimiento, empoderar a las personas y abordar importantes desafíos sociales.

Aunque la adopción de las herramientas de la economía inteligente en MENA, al igual que en gran parte del resto del mundo, carece de uniformidad y de una estrategia coherente, esto no ha reducido las perspectivas de algunas partes de la región: las cifras de crecimiento de la IA podrían alcanzar los 320.000 millones de dólares para 2030; además, en marzo, Arabia Saudita prometió un fondo de inversión en IA de 40.000 millones de dólares.

La región ya está utilizando la IA para abordar problemas específicos, como la rápida disminución del suministro de agua potable en MENA. La creciente escasez de agua es un problema bien documentado y se estima que, para 2050, MENA necesitará 25.000 millones de metros cúbicos de agua adicionales al año. Esto equivale a 65 plantas desalinizadoras del tamaño de la mayor del mundo, la planta Ras Al Khair de Arabia Saudita. Actualmente, se utiliza la IA para que el proceso de desalinización sea más rentable y eficiente desde el punto de vista energético. Se prevé que, con el tiempo, la IA permita optimizar mejor el proceso, reducir su impacto ambiental y ayudar a detectar posibles vulnerabilidades de la infraestructura.

¿Qué está haciendo el Foro para abordar el desafío mundial del agua?

A medida que se multiplican las aplicaciones en el mundo real de las tecnologías de la economía inteligente, preocupa que el acceso y la adopción, así como el desarrollo y el crecimiento, sean desiguales. En MENA, la atención se centra principalmente en el Golfo cuando se analiza la transformación digital y su ritmo. Por ejemplo, desde 2022 se han realizado importantes inversiones en centros de datos en estos países, que han dado lugar a proyectos a gran escala valorados en cientos de millones de dólares.

Los Estados del Golfo también están publicando planes para modernizar los servicios públicos mediante la tecnología. Asimismo, están adoptando medidas para impulsar el crecimiento del sector de las TIC, apoyar la implantación del 5G, mejorar la accesibilidad de los servicios digitales para sus ciudadanos y promulgar legislación complementaria, sobre todo en materia de datos y ciberseguridad. Esta actividad no se observa en los Estados más pobres.

Primer paso: aprovechar sus fortalezas

Para aprovechar plenamente los beneficios de las economías inteligentes, la región debe emprender cuatro cambios clave. El primero consiste en aprovechar sus fortalezas. MENA tiene una enorme ventaja: electricidad barata y abundantes terrenos sin explotar, dos insumos clave para los centros de datos. Debería acelerar la ecologización de su suministro energético, lo que potenciaría sus ventajas naturales y daría lugar a un mercado energético más sostenible y de menor costo.

En cuanto a los cambios de política, y dada la solidez de sus relaciones con países y bloques tan diversos como China, Europa y Estados Unidos, MENA estaría en buena posición para ofrecer a industrias fundamentales, como ciertos tipos de semiconductores, la opción de establecerse en países con políticas ambientales afines («greenshore») y en países aliados («friendshore»). Para respaldar esta transición, debería sustituir las subvenciones a los combustibles fósiles. Según el Índice de Transición Energética 2023 del Foro, la región ha avanzado en este ámbito, pero sigue gastando entre 500.000 y 600.000 millones de dólares al año, fondos que podrían destinarse mejor a la seguridad social o a inversiones en la economía inteligente.

Segundo paso: lograr que la IA funcione de manera inclusiva y sin sesgos

En segundo lugar, MENA debe impulsar más iniciativas que respalden los esfuerzos por lograr que la IA funcione de forma inclusiva y sin sesgos. Actualmente, solo el 0,7 % del contenido de mayor calidad para los modelos de aprendizaje de lenguaje a gran escala (LLM) está en árabe. En mayo del año pasado, Abu Dabi publicó como código abierto su modelo de IA, Falcon 40B; en julio de 2023 se lanzó Jais, el primer LLM compatible con el árabe; y en marzo de este año, desarrolladores saudíes publicaron Mulhem, un LLM entrenado exclusivamente con conjuntos de datos saudíes. MENA está en una posición ideal —por sus conocimientos tecnológicos y su influencia— para seguir avanzando en este ámbito.

Tercer paso: impulsar las alianzas público-privadas

Este tipo de actividad es propicio para las alianzas público-privadas, al igual que los cambios necesarios para facilitar la expansión de las economías inteligentes. Este es un tercer punto importante y requerirá un cambio significativo de perspectiva. Los cambios en marcha son demasiado grandes para que el sector público los gestione por sí solo. El sector privado debe ser un socio en esta transformación y, al hacerlo, crear una sólida ventaja competitiva en el nuevo escenario mundial. En este sentido, el reciente anuncio de que Microsoft invertirá 1.500 millones de dólares en G42, el grupo de IA de Abu Dabi, marca un paso en la dirección correcta.

Cuarto paso: impulsar la integración

Un cuarto ámbito importante es la integración. MENA es una de las regiones menos integradas del mundo, con apenas un 18 % de comercio intrarregional. La escala importa: cuanto mayor sea el mercado, más atractiva será la región para los inversores. Si MENA actúa como región, en lugar de hacerlo de forma fragmentada, aumentan las probabilidades de que desarrolle tecnologías adaptadas a sus necesidades. Sus Estados ricos en petróleo cuentan con el capital y el talento para desarrollar este tipo de políticas, pero es necesario extenderlas a toda la región.

La integración distribuiría los beneficios de forma más equitativa por toda la región y respaldaría los primeros avances que se están logrando en países como Marruecos y Túnez. El primero inauguró recientemente el Centro Internacional Marroquí de Inteligencia Artificial, con el objetivo de transformar el país en un centro regional de IA, mientras que los sectores tunecinos de IA y tecnología han dado pasos notables; en particular, la empresa alemana BioNTech adquirió InstaDeep por 550 millones de dólares.

Está claro que las economías inteligentes ofrecen potencialmente a MENA una forma de abordar algunos de sus desafíos más apremiantes. Ese potencial puede materializarse si las tecnologías se desarrollan de manera integral y la región trabaja en conjunto. No hacerlo amenaza con agravar los problemas existentes y frenar el progreso general. Por eso son cada vez más importantes reuniones como la de Riad, que ofrecen la oportunidad de aprovechar el diálogo y la cooperación para abordar los desafíos y las oportunidades más apremiantes y controvertidos en el ámbito de las tecnologías de vanguardia.

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