3 pasos para convertirse en un comunicador de éxito

3 pasos para convertirse en un comunicador de éxito
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El valor de una comunicación eficaz no debe subestimarse, ya sea en el trabajo o en la vida personal.

Como comunicador de éxito, puede captar el interés de quienes le rodean, hacer que su punto de vista se entienda e, incluso, convencer a otros de que su sugerencia u opinión es correcta. La comunicación eficaz es una herramienta poderosa, central en todos los aspectos de nuestra vida y capaz de mejorar cada interacción.

Como antiguo redactor de discursos presidenciales, James Humes dijo: «El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo».

En un artículo reciente para Psychology Today, el psicólogo educativo estadounidense Marty Nemko se basó en sus años de docencia y experiencia para ofrecer los tres consejos siguientes, diseñados para convertirle en un comunicador más exitoso y en un líder más eficaz.

La regla del ping-pong

Este paso es de una simplicidad absoluta: los comunicadores eficaces garantizan la igualdad entre los participantes. Nemko sostiene que, en una conversación entre dos personas, ninguno de los participantes debería acaparar la palabra más del 40-60% del tiempo. Hablar más de esto podría hacer que su interlocutor le considere egocéntrico, excesivamente prolijo y poco interesado en su opinión. Igualmente, hablar menos de esto tiene varios efectos negativos: su interlocutor puede pensar que le carga con la responsabilidad de la conversación, que usted tiene poco que decir o que no le interesa la conversación.

La regla del semáforo

Es importante entender cómo puede disminuir el interés a lo largo de una intervención. Durante los primeros 30 segundos, el semáforo está en verde y es probable que su interlocutor esté atento a lo que usted expone. Entre los 30 y los 60 segundos, la luz pasa a ámbar, ya que el interés disminuye, y es probable que su interlocutor quiera responder, necesite procesar lo que usted ha dicho o simplemente considere que está incumpliendo la regla del ping-pong. Por último, pasados los 60 segundos, la luz se ha puesto en rojo. El interés se ha perdido y es momento de detenerse o de hacer una pregunta. Nemko sostiene que rara vez se debe prolongar un monólogo más de un minuto.

La regla de la pausa de un segundo

A nadie le gusta que le interrumpan o, casi igual de mal, que alguien responda en el instante en que usted termina de hablar. Sentir que lo que acaba de decir ha sido ignorado o que no se le ha dado ningún valor socava la comunicación exitosa. Nemko propone un consejo sencillo pero eficaz: haga una pausa de solo un segundo antes de responder. No solo hará que su interlocutor sienta que usted está atento a lo que acaba de decir, sino que también le dará la oportunidad de pensar, y su respuesta será mejor por ello.

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Autor: Joe Myers es productor de contenido digital en Formative Content.

Imagen: REUTERS/Kevin Lamarque

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