Si ha tenido la suerte de viajar por la región de Oriente Medio, Norte de África y Turquía (MENAT) en los últimos años, probablemente habrá percibido lo que yo describiría como un gran potencial. Desde la energía y el espíritu emprendedor de nuestros jóvenes hasta el enorme valor de nuestro capital humano y las vastas reservas de recursos naturales, la región cuenta con los ingredientes necesarios para triunfar. Solo necesitamos el catalizador adecuado.
Pues bien, ese catalizador ya ha llegado. Vemos tres fuerzas de innovación disruptiva que cambiarán el mundo del trabajo en todo el planeta y también en esta región: el internet industrial, la fabricación avanzada y el cerebro global, lo que GE denomina en conjunto «el futuro del trabajo». La colaboración y la conectividad serán fundamentales para este cambio, y la región MENAT dispondrá de un conjunto de herramientas poderosas para hacer frente a algunos de sus desafíos.
El internet industrial puede impulsar la productividad y la eficiencia para ayudar a lograr y ofrecer costos más bajos y asequibles mediante el acceso inalámbrico a datos en la nube y el uso de sensores sofisticados. Las técnicas de fabricación avanzada pueden aportar mayor velocidad, flexibilidad e innovación a la planta de producción, y propiciar el auge de microfábricas y talleres artesanales de alto valor. El cerebro global puede ampliar la capacidad industrial al reunir tecnologías y fuerzas laborales de distintos países para colaborar en ideas.
Esto es lo que se puede lograr, pero permítanme dar un paso atrás y describir estas fuerzas con más detalle.
El futuro del trabajo, explicado
El internet industrial consiste en entrelazar los mundos físico y digital mediante la interacción de innumerables sensores y macrodatos. Pensemos en sensores y macrodatos que nos indican que una pieza crítica de una fábrica va a fallar, no que ya ha fallado.
La fabricación avanzada consiste en la aparición de técnicas de diseño y producción nuevas y menos costosas, y de nuevos materiales que están «democratizando» la fabricación. Pensemos en la impresión 3D, el moldeo por inyección y el «movimiento maker», que hace referencia a una nueva era de artesanos individuales y microfábricas.
El cerebro global es la integración de la inteligencia colectiva de las personas de todo el mundo mediante redes de comunicación digital. Pensemos en retos de innovación abierta en los que un ingeniero que trabaja en Egipto ofrece una solución de diseño de producto para un problema de fabricación en Arabia Saudita.
Como la región MENAT es tan singular, GE quiso explorar cómo se manifiesta aquí el futuro del trabajo.
Un estudio reciente, Mapping the Future of Work in MENAT: A 2015 Outlook, explora cómo estas tendencias están configurando la región en medio de desafíos cada vez mayores, como los precios del petróleo, los subsidios energéticos y un crecimiento económico más lento.
El estudio presenta un panorama positivo, lleno de oportunidades para las personas, los emprendedores, las pequeñas empresas, las grandes corporaciones y los gobiernos. Pero también destaca las medidas que debemos tomar para garantizar que la región se beneficie plenamente de estos avances y, en concreto, cómo debemos adaptarnos y colaborar para crecer.
Microfábricas y empleados sin fronteras
En términos prácticos, el futuro del trabajo abre enormes oportunidades para todos en la región, especialmente para quienes tienen competencias en áreas como la ingeniería, el diseño y la programación. Para las pequeñas y medianas empresas y los emprendedores, el cerebro global no solo amplía el acceso a posibles trabajadores, sino que también ofrece más oportunidades para resolver problemas mediante la convocatoria de retos de innovación abierta que buscan soluciones creativas.
Para las empresas más pequeñas, la ingeniería avanzada «democratiza la fabricación» mediante tecnologías como la impresión 3D y otras formas de fabricación a pequeña escala que reducen las barreras de entrada y permiten a pequeñas empresas e incluso a particulares lanzar productos, piezas y componentes. Este «movimiento maker» ya es un fenómeno en crecimiento en Turquía, donde ha abierto la primera tienda de la región que vende impresoras 3D, así como en Egipto, Túnez, Líbano, Irak y Marruecos.
Las grandes organizaciones que impulsan la actividad económica regional, como las de los sectores del petróleo y el gas, la aviación y el transporte, pueden beneficiarse porque la fabricación avanzada permitiría a estas microfábricas locales producir las piezas y los componentes de alta calidad que necesitan las empresas. Una cadena de suministro más localizada puede reducir los costos y los plazos de entrega, a la vez que fomenta el diálogo en toda la cadena, lo que puede facilitar una adaptación más rápida a las condiciones cambiantes y acelerar la innovación.
El resultado es un mayor empleo, una actividad económica de más valor, innovación y una base económica más profunda y amplia. En última instancia, estas tendencias ayudarán a las economías de MENAT a pasar de ser consumidoras de conocimiento y tecnología a ser productoras.
Fomentar este nuevo futuro
La importancia de la colaboración y el intercambio entre distintos sectores industriales y campos de especialización es cada vez más evidente. En GE, ya es uno de los principales motores de la innovación. Lo llamamos «GE Store». GE Store permite que todas las empresas de GE compartan y accedan a la tecnología colectiva, la I+D y la experiencia comercial y gerencial para lograr menores costos, mayor eficiencia y un crecimiento más rápido. Hace que GE, en su conjunto, sea más competitiva de lo que podrían serlo sus partes por separado. Tomamos alternadores de nuestros motores de aeronaves, diseñados para cumplir con la rigurosa certificación de la FAA, y los usamos para mejorar motores destinados a bombear petróleo del subsuelo. Usamos tecnología de imagen de equipos sanitarios para inspeccionar oleoductos. En Egipto, combinamos turbinas de gas móviles diseñadas para el suministro eléctrico en zonas remotas con turbinas permanentes de servicio pesado diseñadas para la generación de energía industrial, a fin de acelerar la generación de energía más que nunca: GE prevé añadir 2,6 gigavatios a la red eléctrica de Egipto en 2015. Estas tecnologías atraviesan las fronteras convencionales entre industrias y ofrecen soluciones para obtener mejores resultados. Transferir soluciones por toda la región puede producir resultados similares.
Debemos aprovechar el poder de lo colectivo e impulsar la innovación colaborativa entre las partes interesadas clave. Además, hay que fortalecer los sistemas educativos para dar prioridad a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas y, en términos más generales, garantizar que las escuelas enseñen las competencias que requieren las empresas, como la resolución de problemas y la colaboración creativa.
El futuro del trabajo es profundamente disruptivo, y la región MENAT está preparada para una disrupción creativa que puede mejorar el nivel de vida y ampliar las oportunidades. El desafío consiste en que los gobiernos, el mundo académico, las empresas y las personas reconozcan que este cambio llegará, nos guste o no. Si acogemos este cambio y nos preparamos para él, como región podremos aprovechar este nuevo mundo del trabajo para garantizar un futuro prometedor de crecimiento amplio, sostenible y equitativo, y una economía más sólida y colaborativa. Una disrupción así solo se presenta una vez por generación. La región no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad.
El Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015 se celebra en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.
Autora: Rania Rostom es directora de Innovación de GE en Oriente Medio, Norte de África y Turquía, y coautora de Mapping the Future of Work in MENAT.
Imagen: Empleados trabajan en una línea de montaje de la planta de fabricación de Toyota en Sakarya, el 10 de octubre de 2013. REUTERS/Osman Orsal

