La idea de ser “exitoso” es, en última instancia, una cuestión de juicio personal. Pero, independientemente de la personalidad, el sector o el momento histórico, existen verdades atemporales sobre lo que se necesita para alcanzar el propio potencial.
Andrew Carnegie, industrial hecho a sí mismo, fue el hombre más rico del planeta a principios del siglo XX y estudió con atención lo que se necesita para alcanzar la grandeza. En 1908, se reunió con el periodista Napoleon Hill y decidió que Hill sería el vehículo para compartir sus estrategias con el mundo.
Sus conversaciones y la investigación de Hill sobre cientos de millonarios hechos a sí mismos sentaron las bases del libro de 1937 “Think and Grow Rich,” que sigue siendo uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. En 1954, Hill impartió una serie de conferencias en Chicago que ampliaron los principios explorados en su libro.
Estas conferencias se recogen ahora por primera vez en formato impreso en “Your Right to Be Rich.” A continuación, recogemos sus observaciones sobre lo que se necesita para alcanzar un éxito excepcional, extraídas del sexto discurso de la serie, dedicado a la iniciativa personal.
Estos son los hábitos que, según descubrió, tienen en común las personas más exitosas.
1. Tienen un propósito definido.
“La mayoría de las personas de este mundo podrían alcanzar un gran éxito si se decidieran de una vez por todas sobre cuánto éxito quieren y según qué condiciones desean evaluarlo”, escribe Hill.
2. Conocen sus motivaciones.
Convertirse en consultor de una gran firma tras dos años en una escuela de negocios de primer nivel es una gran meta para algunas personas, pero no significa casi nada si la motivación es simplemente que se trata de un camino muy trillado. Las personas más exitosas siempre son conscientes de por qué tienen sus objetivos, y los impulsa esta pasión.
3. Se rodean de personas más inteligentes que ellas.
Es habitual encontrar egos enormes entre los actores de poder de cualquier sector, pero ellos también conocen el alcance de sus capacidades y buscan a personas cuyo talento pueda complementar el suyo.
4. Son autosuficientes.
Una red de talento y un grupo de apoyo son necesarios, pero las personas más exitosas también tienen un grado de autosuficiencia que les permite perseguir su propósito definido independientemente de las circunstancias.
5. Tienen autocontrol.
Las personas excepcionalmente exitosas saben controlar sus emociones, no dejan que las decepciones les hundan el ánimo ni que los logros las lleven a la arrogancia. También saben que una decisión impulsiva puede destruir años de trabajo.
6. Son perseverantes.
Hill afirma que no basta con soportar las dificultades, sino que hay que usar los contratiempos como motivación para esforzarse aún más.
7. Encuentran usos productivos para su creatividad.
Las personas dejan huella en el mundo al encontrar la manera de dirigir su imaginación hacia “fines definidos y constructivos”, afirma Hill.
8. Son decididos.
“Si no tienes el hábito de tomar decisiones claras, rápidas y firmes, estás holgazaneando en el trabajo, procrastinando y destruyendo esa misma cosa llamada iniciativa personal”, afirma Hill.
9. Reúnen información antes de llegar a conclusiones.
En este sentido, Hill añade que es importante no tomar decisiones ni formarse opiniones sobre una persona o un tema de forma caprichosa, ignorando datos relevantes.
10. Saben controlar su entusiasmo.
Todas las personas exitosas son vendedoras de algún tipo, afirma Hill. Es decir, sienten una pasión genuina por aquello que las impulsa y saben transmitir este entusiasmo a los demás sin excederse.
11. Tienen una mente abierta.
“Si no adquieres el hábito de mantener una mente abierta sobre todos los temas, con todas las personas y en todo momento, nunca serás un gran pensador, nunca tendrás una personalidad magnética y, desde luego, nunca gozarás de mucha simpatía”, afirma Hill.
12. Siempre hacen más de lo que se espera de ellos.
Si aspiras a sobresalir de verdad, harás más de lo que te pagan por hacer.
13. Son diplomáticos.
Hill afirma que una de las cosas que más le llamó la atención de Andrew Carnegie fue que nunca le vio dar una orden, y que, aun así, tenía empleados dispuestos a ir más allá para ayudarle. Según explica Hill, se debía a que era cortés con todas las personas con las que hablaba, manteniendo siempre un aire educado y sereno. En “Think and Grow Rich”, Hill afirma que hay una razón por la que los déspotas suelen ser derrocados de forma violenta: compensa ser elegante.
14. Escuchan más de lo que hablan.
Las personas más exitosas no usan las conversaciones para alimentar su autoestima, sino como una forma de aprender de otra persona.
15. Prestan atención a los detalles.
“Un buen ejecutivo, un buen líder o un buen profesional en cualquier campo es una persona que observa todo lo que sucede a su alrededor, tanto lo bueno como lo malo, lo positivo y lo negativo”, afirma Hill. “No se limita a fijarse en aquello que le interesa, sino que se fija en todo que pueda interesarle o afectar a sus intereses.”
16. Saben aceptar las críticas.
Hill afirma que, si aspiras a hacer algo digno de mención en tu campo, recibirás críticas independientemente de quién seas o de lo bien que hagas tu trabajo. Las personas excepcionalmente exitosas no se inquietan por los comentarios críticos, pero sí prestan atención a los que tienen mérito y extraen lecciones de ellos.
17. Son leales.
“Si no eres leal a las personas que tienen derecho a tu lealtad, no tienes nada”, escribe Hill. “No importa lo brillante, lúcido o inteligente que seas, ni lo bien formado que estés. De hecho, cuanto más inteligente seas, más peligroso puedes llegar a ser si no sabes ser leal a las personas que tienen derecho a tu lealtad.”
18. Son extraordinariamente carismáticos.
Hill afirma que es un error pensar que se nace con una personalidad atractiva o sin ella. En última instancia, se reduce a adoptar prácticas sencillas: escuchar atentamente a quien tienes delante y mostrarte comprensivo con sus puntos de vista.
19. Mantienen el enfoque.
Los mejores líderes concentran su atención y su energía en un solo proyecto a la vez. “El esfuerzo concentrado otorga un poder que no puede alcanzarse de ninguna otra manera”, dijo Carnegie a Hill.
20. Aprenden de sus errores.
Una diferencia clave entre quienes logran su propósito y quienes se quedan cortos es que perciben los errores como experiencias educativas valiosas, y no como fracasos humillantes.
21. Asumen la responsabilidad de los fracasos de sus subordinados.
Carnegie enseñó a Hill que los verdaderos líderes abordan en privado los errores de sus subordinados con ellos, pero asumen públicamente la culpa sin disentir. Cuando diriges a un grupo de personas, estas se convierten en un reflejo de tu propia persona.
22. Elogian los logros de los demás.
Quienes alcanzan un alto nivel de éxito se sienten cómodos consigo mismos y no buscan el elogio de los demás. Sin embargo, sí construyen relaciones sólidas e inspiran a los miembros de su equipo reconociendo el buen trabajo de otros.
23. Tratan a los demás como les gustaría ser tratados.
Hill adoptó la creencia de Carnegie de que los negocios deben regirse por la regla de oro. “Cuando tomes cualquier decisión o participes en cualquier transacción que involucre a otra persona, ponte en su lugar antes de tomar una decisión final”, afirma Hill.
24. Mantienen una actitud positiva.
A menudo resulta más fácil ceder al cinismo, pero quienes eligen ser positivos se preparan para el éxito y tienen mejor reputación.
25. No ponen excusas.
“El éxito no requiere explicaciones; el fracaso no admite coartadas”, afirma Hill.
26. Se centran en lo que quieren.
“En lugar de pensar en las cosas que no quieres, las que temes, las que desconfías, las que no te gustan, piensa en todo lo que te gusta, en todo lo que deseas y en todo lo que decidirás conseguir”, escribe Hill.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para estar al día de Agenda suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autor: Richard cubre estrategia de gestión y emprendimiento para Business Insider.
Imagen: el consejero delegado de Apple, Steve Jobs, sostiene el MacBook Air de Apple mientras pronuncia su discurso principal en la Macworld Convention and Expo de San Francisco en 2008. REUTERS/Robert Galbraith

