Este singular estudio de 20 años siguió la vida de 12.000 niños del mundo en desarrollo. Esto es lo que descubrió

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The University of Oxford’s Young Lives is designed to increase understanding of childhood poverty and help create appropriate reforms.Image: Unsplash/Ismail Salad Hajji dirir
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  • Un estudio de 20 años dirigido por la Universidad de Oxford pretende comprender las causas y las consecuencias de la pobreza infantil.

  • Young Lives siguió el desarrollo de miles de niños en Etiopía, India, Perú y Viet Nam.

  • Las conclusiones indican que la pobreza infantil es multidimensional y que el acceso a la educación no equivale necesariamente a una vida mejor.

Un estudio pionero de 20 años que siguió a 12.000 personas desde la infancia hasta la juventud ha revelado enormes cambios en la pobreza, la educación y las expectativas en el mundo en desarrollo.

El estudio de la Universidad de Oxford Young Lives es un proyecto de investigación a largo plazo que busca comprender qué causa la pobreza infantil, cómo afectan determinadas políticas a los niños y, con esos resultados, orientar la elaboración de políticas futuras para reducir la pobreza infantil.

Los investigadores siguieron el desarrollo de miles de niños en Etiopía, India (los estados de Andhra Pradesh y Telangana), Perú y Viet Nam, en lo que resultó ser la encuesta más longeva de su tipo jamás realizada en el mundo en desarrollo.

Mejora significativa del nivel de vida

Basados en entrevistas presenciales realizadas a los mismos niños cada tres o cuatro años, los hallazgos de los investigadores han proporcionado una gran cantidad de datos sobre cómo ha cambiado la vida de los niños en las últimas dos décadas.

Los investigadores del estudio consultaron únicamente a los niños, “que, al fin y al cabo, son expertos en sus propias vidas”, según señaló la subdirectora del estudio, la Dra. Marta Favara. Este enfoque fue clave para los hallazgos de los investigadores.

“La mayoría de los estudios sobre la pobreza solo se dirigen a los adultos. Pero los niños y los padres no siempre tienen las mismas experiencias ni piensan igual”, afirmó Favara.

Además, el estudio mostró recientemente mejoras significativas en el nivel de vida de muchas familias de Young Lives, junto con un rápido crecimiento económico y una reducción de la pobreza.

Durante los 20 años del estudio se observó un aumento del nivel de vida. Image: Universidad de Oxford

En Etiopía, la pobreza extrema descendió del 61% en 1996 al 24% en 2016, mientras que muchas familias afirmaron tener un mejor acceso a servicios básicos, electricidad, saneamiento y agua.

En Perú, el acceso a la electricidad de las familias de los jóvenes aumentó del 60% en 2002 al 96% en 2016, mientras que en Viet Nam pasó del 55% al 97% en el mismo período.

El estudio continuará, en particular para observar cómo la pandemia ha afectado la vida de los niños. Estas son las siete conclusiones clave a las que han llegado hasta ahora los investigadores.

1. Las experiencias de la primera infancia sientan las bases

Los primeros 1.000 días de vida de un niño son fundamentales: un lactante desnutrido tiene más probabilidades de presentar capacidades cognitivas más débiles a los cinco años.

Además, un niño que llega a la escuela ya en desventaja tiene probabilidades de quedarse atrás a medida que crece, según los investigadores.

2. La pobreza lo afecta todo

La pobreza infantil es multidimensional tanto en sus causas como en sus consecuencias, lo que afecta a todos los aspectos de la vida de un niño y limita su potencial.

Los hogares más pobres tienen más probabilidades de sufrir acontecimientos adversos, como las perturbaciones ambientales, que los más ricos, pero tienen menos capacidad para resistirlos sin que repercutan negativamente en los niños.

3. Los años de adolescencia ofrecen una “segunda oportunidad”

En contraposición a la idea de que la desnutrición prolongada deteriora de forma permanente el desarrollo cognitivo, el estudio reveló que los niños que se recuperan físicamente con la edad también obtienen mejores resultados en las pruebas cognitivas.

Las intervenciones tempranas en la adolescencia también pueden revertir el efecto de la desnutrición temprana en el aprendizaje deficiente, según los investigadores.

4. La asistencia escolar no siempre equivale a cambios en la vida

De los niños encuestados, el 40% no había adquirido una alfabetización básica a los ocho años, a pesar de asistir a la escuela, con muchos que solo tienen acceso a una educación de mala calidad.

5. El matrimonio y la maternidad tempranos afectan las oportunidades de vida

El estudio concluyó que el matrimonio y la maternidad tempranos afectaban negativamente a las oportunidades de educación y empleo de las jóvenes madres, así como a la salud y el desarrollo cognitivo de sus hijos.

En 2016 se calculó que el 47% de las niñas en India se casaron antes de cumplir los 18 años y casi el 60% de las niñas casadas que participaban en el estudio Young Lives ya habían dado a luz cuando cumplieron los 19 años.

6. La violencia contra los niños tiene un impacto de gran alcance en sus vidas

La violencia forma parte de la vida cotidiana de muchos niños en el hogar, en la escuela, en la comunidad y en el trabajo. El estudio constató que socava el bienestar de los niños, su participación en la escolarización y su aprendizaje.

La violencia forma parte de la vida de muchos niños.Image: Departamento de Desarrollo Internacional de Oxford (ODID)

Los investigadores de Young Lives colaboraron con Unicef en un informe de 2017 sobre la violencia en la infancia y comprobaron que, en todo el mundo, casi tres de cada cuatro niños, es decir, 1.700 millones, sufren violencia cada año.

En Perú, la colaboración con Unicef dio lugar a mejoras significativas en este ámbito, incluida la aprobación de una nueva ley que prohíbe el castigo físico y humillante de los niños en todos los entornos.

7. No todo el trabajo es perjudicial para los niños

Algunas familias dependen de las aportaciones económicas de sus hijos y, cuando es seguro, su trabajo puede aportar importantes beneficios a todos los miembros del hogar, señalaron los investigadores. No obstante, afirmaron que ningún niño debe realizar trabajos peligrosos ni aquellos que le impidan ir a la escuela.

Los hallazgos de Young Lives llegan solo unos meses después de que el Banco Mundial advirtiera de que la pandemia de COVID-19 podría empujar a otros 150 millones de personas más a la pobreza extrema para 2021, borrando tres años de progreso en la reducción de la pobreza mundial.

Además, el Banco Mundial y otras entidades también han advertido de una crisis del aprendizaje provocada por la pandemia, y la COVID-19 mantiene al menos 1.600 millones de estudiantes fuera de la escuela lo que probablemente ahondará las brechas de aprendizaje y ralentizará la reducción de la pobreza de aprendizaje.

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