Cómo se excluye del trabajo a los jóvenes de los países en desarrollo

Women holding their mobile phones are silhouetted as they walk on an overpass at a business district in Tokyo, Japan, November 5, 2015. REUTERS/Yuya Shino - GF20000046605
How can emerging markets close the gap?Image: REUTERS/Yuya Shino - GF20000046605
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Los jóvenes se enfrentan a mercados laborales difíciles y a la escasez de empleo en países de todo el mundo. Por ejemplo, alrededor del 20 % de las personas de entre 15 y 24 años en la economía media de mercados emergentes y en desarrollo ni trabaja ni estudia; este grupo incluye países como Brasil, Ghana y Malasia, entre otros. Esta cifra duplica la proporción de la economía avanzada media.

¿Cómo pueden los mercados emergentes cerrar esta brecha? Un reciente estudio del personal técnico del FMI señala una serie de políticas que pueden mejorar las perspectivas laborales de todos, pero especialmente de los jóvenes que no estudian. El documento se centra en tres políticas en particular: una mayor igualdad de género en el lugar de trabajo, un mejor funcionamiento de los mercados laborales y mercados de productos más abiertos y competitivos.

Nuestro gráfico de la semana muestra que las amplias y persistentes brechas entre el número de mujeres y hombres jóvenes en el lugar de trabajo son una parte importante de la historia. En promedio, casi el 30 % de las mujeres jóvenes de estas economías no trabaja ni estudia. Esta cifra es casi el doble que la de los hombres jóvenes en una situación similar.

En promedio, casi el 30 % de las mujeres jóvenes en las economías de mercados emergentes y en desarrollo no trabaja ni estudia.

Entre los grupos regionales de economías de mercados emergentes y en desarrollo, las brechas son, en promedio, mayores en América Latina y en el sur y este de Asia. Parte, pero no toda, de la discrepancia puede explicarse por las consecuencias económicas y sociales de tener hijos.

Pero las leyes también tienen un papel que desempeñar. La realidad es que, cuando las mujeres están protegidas legalmente frente a la discriminación en el empleo, sus tasas de empleo y participación mejoran sin perjudicar las oportunidades de los hombres. Por ejemplo, si el África subsahariana reforzara sus protecciones legales para las mujeres hasta alcanzar el promedio de Europa emergente y Asia Central, el estudio estima que las tasas de empleo y participación de las mujeres jóvenes podrían ser entre 10 y 15 puntos porcentuales más altas, reduciendo así de forma notable la brecha de género.

El documento también aporta pruebas de que las propuestas de políticas que pueden ayudar a los jóvenes no requieren un equilibrio entre los trabajadores más jóvenes y los mayores. Benefician a todos y ayudan a impulsar la economía de un país de manera sólida y sostenible.

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