Escribir a máquina es rápido.
Escribir a mano es lento.
Curiosamente, precisamente por eso la escritura a mano es más adecuada para aprender.
Se lo dicen los psicólogos de la investigación en un estudio fascinante que investigó hasta qué punto los portátiles son pésimos para tomar apuntes en clase: Pam A. Mueller, de la Universidad de Princeton, y Daniel M. Oppenheimer, de la Universidad de California, Los Ángeles.
Estudios anteriores sostenían que los portátiles sirven para tomar apuntes de forma deficiente debido a la multitud de distracciones disponibles en internet, pero sus experimentos arrojaron una conclusión contraintuitiva: escribir a mano es mejor porque ralentiza al estudiante.
Al ralentizar el proceso de tomar apuntes, aceleras el aprendizaje.
Funciona así. Si una persona que escribe a máquina con soltura (también conocida como milenial estadounidense) está en un aula, podrá anotar casi todas las palabras que pronuncie el profesor o la profesora. El caso es que ese proceso de transcripción no requiere ningún pensamiento crítico. Así que, mientras escribes las palabras en la página, tu cerebro no tiene que involucrarse con el material.
Como ha descubierto la ciencia del aprendizaje, si no le indicas a tu cerebro que el material es importante, lo eliminará de la memoria por eficiencia.
Pero si tomas apuntes a mano, no podrás escribir todas las palabras que diga quien habla. En su lugar, tendrás que buscar citas representativas, resumir conceptos y hacer preguntas sobre lo que no entiendes.
Esto requiere más esfuerzo que limitarse a escribir cada palabra — y ese esfuerzo es lo que ayuda a fijar el material en la memoria. Cuanto más esfuerzo dediques a entender algo, más fuerte será la señal que le envías a tu cerebro de que vale la pena recordarlo.
Mueller y Oppenheimer concluyen que, para los estudiantes, «transcribir las clases literalmente en lugar de procesar la información y reformularla con sus propias palabras perjudica el aprendizaje».
Los beneficios de la escritura a mano — aunque sea una habilidad en vías de desaparición — han sido documentados por numerosos psicólogos de la educación, que han descubierto que escribir a mano activa partes del cerebro que la escritura a máquina no activa, especialmente las áreas asociadas a la formación de recuerdos. Por estas razones, sostienen los argumentos, los niños aportan más ideas cuando escriben en cursiva que cuando escriben a máquina.
Así que, como el psicólogo francés Stanislas Dehaene dijo a The New York Times, quizá convenga apartarse del teclado.
«Cuando escribimos, se activa automáticamente un circuito neuronal único», dijo. «Parece que hay un reconocimiento esencial del gesto en la palabra escrita, una especie de reconocimiento mediante simulación mental en el cerebro; este circuito contribuye de maneras únicas que no habíamos advertido».
¿El resultado?
«El aprendizaje se vuelve más fácil», concluyó.
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Drake Baer informa sobre estrategia, liderazgo y psicología organizacional en Business Insider.
Imagen: Una mujer escribiendo. REUTERS/Catherine Benson

