Por qué necesitamos educación en diversidad

Por qué necesitamos educación en diversidad
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Durante una hora en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2015 en Davos, Suiza, me encontré conversando con el presidente francés Francois Hollande. Compartía con él mis opiniones sobre cómo incluir la diversidad en el sistema educativo desde el nivel primario podría promover, a largo plazo, la tolerancia hacia otras culturas en un país.

Imaginemos a un grupo de niños de cinco años que entra en una clase llamada Historias del Mundo. Su profesora los reúne a su alrededor y lee en voz alta la fábula del día. Es una historia que ella ha elegido cuidadosamente antes de la clase, de entre una amplia selección de fábulas traducidas de distintas regiones del mundo. A través de la interacción de personajes situados en el contexto de su cultura tradicional, esta historia habla de cierta enseñanza moral necesaria en la vida para ser una buena persona.

También se asoma a aspectos únicos de esa cultura, como las costumbres y los rituales, sobre los que los niños que escuchan la historia oyen hablar por primera vez. La mayoría de los niños de la clase tiene una composición cultural homogénea. Por eso, cuanto más profundiza su profesora en la historia, más curiosidad sienten por acercarse a lo desconocido.

Al día siguiente, los niños esperan con entusiasmo la clase de Historias del Mundo, pues va a ocurrir algo especial. A partir de la región de la fábula que leyeron el día anterior, la profesora ha preparado una actividad visual para sus alumnos. Hoy les explicará la vestimenta, el entorno, la comida y datos interesantes de la región seleccionada mediante una serie de fotografías. Algunas semanas, cuando corresponde, también les pone dibujos animados u otras animaciones de la región elegida.

Al final del año, los alumnos celebran la clase de Historias del Mundo organizando una gran fiesta. Como a lo largo de varias semanas se han presentado todas las regiones, a cada persona se le ha asignado un país que representar y se espera que acuda vestida con su traje nacional. Los padres acompañan a sus hijos y llevan aperitivos caseros o comprados en tiendas, procedentes de los países asignados que se representan. Suena música del mundo de fondo y se despliegan con gran entusiasmo juegos tradicionales.

¿Qué impacto tendría un modelo educativo así en mentes jóvenes tan impresionables si se aplicara correctamente?

En este mundo plagado de discriminación y delitos de odio, la falta de conocimiento sobre culturas a menudo consideradas «las otras» es un problema extendido en muchos países. Por esta razón, los gobiernos deben introducir reformas en sus propios sistemas de educación primaria para dar a conocer la vibrante diversidad de este mundo. Esto se debe a que los niños de esa edad son los más vulnerables a que se moldee su forma de pensar. Por tanto, las representaciones positivas de la diversidad mundial son esenciales en esa etapa para formar ciudadanos que, a largo plazo, sean cultos, respetuosos y tolerantes en su conducta.

Además de los docentes, que necesitarían formación adecuada para transmitir a sus alumnos conceptos relativos a las culturas, los padres también deben desempeñar un papel activo. Deben tomar la iniciativa de presentar a sus hijos culturas muy distintas de la suya mediante actividades familiares divertidas. Como Maria Montessori dijo en La mente absorbente: «El niño está dotado de poderes desconocidos que pueden guiarnos hacia un futuro radiante. Si lo que realmente queremos es un mundo nuevo, la educación debe proponerse desarrollar estas posibilidades ocultas».

Los lugares del mundo con poblaciones muy diversas deberían aprovechar esa diversidad como recurso para fomentar la tolerancia en el futuro. Las escuelas primarias deberían animar a alumnos de distintas culturas a compartir aspectos de sus orígenes y tradiciones mediante proyectos de clase estimulantes. Necesitamos ver más actividades entre escuelas y dentro de ellas que se centren en integrar la diversidad y que, al mismo tiempo, tengan un carácter académico o informal.

Mientras que las escuelas privilegiadas y, por lo general, muy caras de todo el mundo apuestan por la diversidad tanto mediante sus planes de estudios reconocidos internacionalmente como con actividades extracurriculares como Modelo de las Naciones Unidas, las escuelas convencionales de la mayoría de los países carecen de acceso a esos recursos. Como Global Shaper de la Comunidad Global Shapers del Foro, una red de personas dinámicas de entre 20 y 30 años, y como ciudadano del mundo, me gustaría que los gobiernos pusieran a disposición de la mayoría de la población lo que actualmente solo está al alcance de unos pocos.

El modelo educativo mencionado aquí también debería continuar en formas más complejas en los niveles de secundaria y bachillerato. Pero es importante comenzar la educación en diversidad desde el principio para que sea lo más eficaz posible. Solo entonces podremos respetar de verdad el poder de la diversidad.

Este artículo se publica en colaboración con The Huffington Post. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Fatima Muneer es Global Shaper de la Comunidad Global Shapers del Foro Económico Mundial.

Imagen: Estudiantes juegan con sus iPads en la escuela Steve Jobs, en Sneek, el 21 de agosto de 2013. REUTERS/Michael Kooren.

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