Algunas escuelas de EE. UU. están cambiando a una semana de cuatro días. Este es el motivo

Officials unveil the newly constructed Sandy Hook Elementary School, including this second grade classroom, built to replace the building torn down after a gunman shot dead 20 young children and six educators in a 2012 massacre, in Newtown, Connecticut, U.S. July 29, 2016. REUTERS/Michelle McLoughlin
Is inflation to blame for the proposal of a four-day school week?Image: REUTERS/Michelle McLoughlin
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Un número creciente de escuelas públicas de EE. UU., especialmente en zonas rurales, está pasando a una semana escolar de cuatro días.

La idea es ahorrar dinero a las autoridades locales, por ejemplo en facturas de calefacción o costes de transporte, además de ahorrar en los salarios del personal administrativo y de los conserjes.

Otro factor motivador es la necesidad de captar y reciclar a docentes, muchos de los cuales ven con buenos ojos disponer de un día extra para planificar y preparar las clases, ya que esto suele restar tiempo valioso del fin de semana.

Pero también hay desventajas evidentes, incluido el impacto en las familias con dos progenitores que trabajan y que necesitan organizar –y pagar– el cuidado de los hijos un día extra cada semana.

Y también es importante considerar el impacto en la educación del niño: si una semana escolar de cuatro días ayuda o perjudica el aprendizaje.

Abordar los bajos salarios de los docentes

Oklahoma es un claro ejemplo de la tendencia hacia la semana escolar de cuatro días.

Más de 200 colegios del estado –en 91 de sus 512 distritos escolares– ya funcionan con un horario de cuatro días.

Y miles de docentes decidieron abandonar las aulas durante nueve días en abril, exigiendo más financiación y subidas salariales.

Los docentes llevan años luchando contra reducciones salariales reales durante 10 de los últimos 11 años, como muestra el siguiente gráfico que tiene en cuenta la inflación.

Image: Oklahoma Policy Institute

La huelga de Oklahoma forma parte de una ola más amplia de activismo docente, que también ha dado lugar a paros en Virginia Occidental, Kentucky y Arizona.

En Estados Unidos, la falta de moral y de salarios está afectando negativamente al número de estudiantes que deciden formarse como docentes, y las matrículas en los programas de formación del profesorado están en descenso constante.

Image: Education Commission of the States

Las evidencias anecdóticas sugieren que la semana de cuatro días está contribuyendo a abordar la retención y los problemas de contratación. Un colegio de Oklahoma señaló que más docentes con experiencia solicitaron plazas tras adoptarse la semana de cuatro días. Y otro centro informó de muchas más candidaturas por cada puesto vacante tras la reducción de la jornada semanal.

Y un estudio académico sobre el modelo de semana de cuatro días en el estado de Misuri mostró que el 91% de los encuestados consideraba que la semana escolar había mejorado la moral del personal del distrito escolar.

Francia también destaca entre los países europeos por experimentar con la semana escolar.

En 2008, el gobierno de Sarkozy decidió que los niños debían ir a la escuela seis horas al día, cuatro días a la semana. Posteriormente, el presidente Hollande lo volvió a cambiar e implantó una semana de cinco días con los miércoles por la tarde libres.

Ahora, el presidente Macron ha dado a las autoridades locales la libertad de elegir entre una semana de cuatro o de 4,5 días. Según los informes, un tercio de las escuelas primarias (en su mayoría en zonas rurales) volverá a una semana de cuatro días, otra clara señal de que la semana escolar más corta está funcionando para algunas autoridades.

Pero, si bien la semana laboral de cuatro días puede resultar atractiva para los docentes y las autoridades locales, ¿qué pasa con el impacto en los niños y sus familias?

Preocupaciones sobre la concentración

Los niños que tienen una semana más corta no suelen pasar menos horas en clase. Más bien, permanecen en la escuela algo más tiempo los otros cuatro días.

Sin embargo, algunos docentes afirman que las jornadas más largas no siempre son el mejor método de aprendizaje para los niños más pequeños, que tienen periodos de concentración más cortos.

También se ha debatido sobre el impacto de un fin de semana de tres días y sobre si eso significa que los niños más pequeños tienen dificultades para retener lo aprendido durante la semana anterior.

Pero estas preocupaciones no fueron respaldadas por el estudio de Misuri: el 87% de los empleados encuestados afirmó que la semana de cuatro días había tenido un impacto positivo en lo que se enseñaba en clase, mientras que el 76% dijo que la semana escolar de cuatro días había mejorado la calidad académica de su distrito escolar.

Un estudio diferente realizado por Mark Anderson, de la Universidad Estatal de Montana, y Mary Beth Walker, de la Universidad Estatal de Georgia, concluyó que el paso a una semana de cuatro días tuvo un impacto positivo en las calificaciones de matemáticas de los alumnos.

Sin embargo, los docentes también son muy conscientes de que el apoyo de los padres –tanto de la escuela como del niño– es un factor fundamental en la educación.

Y el estudio de Misuri también destacó que algunos padres no habían apoyado los cambios.

Según señaló este estudio, el mejor enfoque consiste en asegurarse de que todas las partes interesadas, incluidos padres e hijos, estén de acuerdo con los cambios antes de implantarlos.

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