¿La herramienta perfecta para tu próxima reunión de negocios? Lego

Lego bricks are pictured in a production line at the factory of Danish toy company Lego in Billund, March 1, 2016. REUTERS/Fabian Bimmer
Lego invites participants to build physical representations of their ideas.Image: REUTERS/Fabian Bimmer
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Hace 60 años que Lego patentó sus pequeños bloques de plástico y desde entonces se han producido más de 600.000 millones de piezas. Estas piezas se han utilizado para construir coches, Estrellas de la Muerte y multitud de creaciones nacidas de la imaginación de los «legoístas» de todo el mundo.

Aunque algunas personas creen que Lego es solo para niños —o que hacerse adulto significa dejar atrás el espíritu lúdico—, mi trabajo a menudo consiste en convencer a adultos hechos y derechos, con empleos serios, de que jueguen con Lego y construyan lo que se les ocurra.

Como facilitador acreditado de Lego Serious Play, pido a las personas que construyan sus pensamientos, ideas y sentimientos. Conocí el concepto a través de un proyecto financiado por la UE, en el que descubrí el poder de Lego para crear un entorno de diálogo abierto entre grupos diversos.

El componente de «juego serio» anima a los participantes a dar rienda suelta a su creatividad jugando. Esto les permite dejar de lado sus barreras habituales y responder de una manera más natural y espontánea. Se ha demostrado que esto puede evocar relatos y formas de expresión que normalmente no afloran, porque cuando las personas juegan pueden decir y hacer cosas que normalmente no dirían ni harían. Y cuando decimos cosas que normalmente no decimos, podemos hablar de cosas de las que normalmente no hablamos.

Jugar en serio

El método Lego Serious Play pide a los participantes que construyan modelos —simbólicos o metafóricos— que representen su forma de pensar. Esto les da espacio para considerar sus propias ideas, sin la influencia de las aportaciones de otras personas. Así, cuando después se les pide que expongan sus ideas, estas ya están formadas y no se han modificado para ajustarse a un supuesto consenso. De este modo, las personas pueden encontrar una voz más auténtica y sincera.

Por supuesto, para un observador casual los modelos en sí tienen poco sentido, ya que su importancia y significado solo se hacen evidentes cuando quien los construyó los describe. Una de las reglas de un taller de Lego Serious Play es que, cuando habla quien construyó el modelo, todos los demás deben escuchar. Tampoco se permite que los demás participantes atribuyan al modelo un significado que vaya más allá del que le da quien lo construyó.

En estas situaciones, quien construyó el modelo es la persona experta, sea cual sea su lugar en la jerarquía organizativa. Los demás deben aceptar lo que dice sin cuestionarlo ni añadir nada. Esto garantiza un debate en el que se escuchan y se valoran por igual las ideas de todos.

Cuidado, intercambio y cooperación

Uno de los problemas que suelen afrontar las personas al intentar resolver cuestiones en las que participa más de una persona es que las distintas partes no perciben el problema de la misma manera. Por eso, a menudo se intenta encontrar una única solución para varios problemas distintos.

Aquí es donde puede ayudar el enfoque serio de Lego, pues invita a los participantes a construir representaciones físicas de sus ideas y colocarlas en un conjunto de modelos creados por sus colegas. Así, las ideas se hacen explícitas y se comparten, y es posible ver y explorar las relaciones entre ellas.

Mediante este proceso, se pueden reunir ideas diversas y distintas en un mismo espacio. También es posible conectar modelos individuales para crear un único modelo compartido, en el que todos los participantes sientan que han contribuido. El modelo compartido resultante puede extenderse a lo largo de muchos metros y representar una visión común de cada etapa de un proceso complejo, desde el punto de partida hasta la solución propuesta.

A continuación, se pide a los participantes que debatan y elaboren un relato único que explique todo el modelo; ahí es donde ocurre la magia. He visto cómo un grupo de hasta 12 participantes con trayectorias culturales, educativas y profesionales muy distintas ha logrado acordar una visión compartida de un problema y de cómo podría abordarse. En muchos entornos, es un logro bastante poco común.

Construir el futuro

Llevo unos cinco años utilizando el método Lego Serious Play, en el Reino Unido, China, Malasia y Estados Unidos. He visto a personas jugar con Lego en entornos muy variados: pequeñas empresas, grupos de docentes en formación y equipos dedicados a la investigación internacional. En todos los casos he observado una transformación: de una actitud lúdica reticente a una implicación profunda, con participantes que construyen modelos para representar ideas complejas y abstractas.

Los participantes me cuentan que el método les ha permitido expresar cosas que normalmente no expresarían. También me dicen que ahora entienden mucho mejor cómo ven el mundo los demás y cómo se relacionan entre sí esas ideas. De esta manera, Lego puede ayudar a superar algunos de los inconvenientes de las reuniones y los debates convencionales.

Cuando Ole Kirk Christiansen fundó la empresa en 1932, la llamó Lego, a partir de una abreviación de la expresión danesa «leg godt», que significa «juega bien». El «elemento de construcción de juguete», patentado en 1958, sin duda ha permitido hacerlo a muchas generaciones. Y he comprobado personalmente que debemos seguir jugando bien, por muy adultos que nos creamos.

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