Un nuevo estudio sugiere que los niños que pasan antes a un entorno escolar formal aprenden a concentrarse mejor y son menos impulsivos que los niños que asisten a centros preescolares basados en el juego.
«Estos resultados demuestran por primera vez cómo el contexto ambiental influye en el desarrollo de los mecanismos cerebrales en niños de cinco años que empiezan la escuela», afirma Silvia Bunge, profesora de Psicología y Neurociencia en la Universidad de California, Berkeley, y coautora del artículo publicado en Psychological Science.
Los investigadores plantearon la hipótesis de que un entorno educativo controlado, en el que los niños pequeños deben aprender a permanecer sentados, seguir instrucciones y evitar distracciones, mejoraría ciertas habilidades cognitivas, como mantener la atención en una tarea. El experimento, realizado en Alemania, donde la educación preescolar se denomina «kindergarten», confirmó la hipótesis.
«Nuestros resultados indican que el entorno de aprendizaje estructurado de la escuela tiene un efecto positivo en el desarrollo del control conductual», afirma el autor principal, Garvin Brod, investigador del Instituto Alemán de Investigación Educativa Internacional.
Para el estudio, los investigadores utilizaron pruebas informatizadas y técnicas de imagen cerebral para hacer un seguimiento del rendimiento cognitivo de 62 niños de 5 años.
La comparación de los resultados de las pruebas realizadas al principio y al final del curso escolar y preescolar muestra que los niños que habían empezado la escuela mejoraron más que sus compañeros de preescolar en mantener la concentración y seguir las reglas.
Además, las imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) de sus cerebros durante una tarea de control de la atención mostraron que los niños que habían empezado la escuela tenían más activa la corteza parietal derecha, que favorece la atención, entre otras habilidades cognitivas.
Aunque los hallazgos aportan nueva información al debate en curso sobre la edad adecuada para empezar la escuela desde el punto de vista del desarrollo, los investigadores no abogan necesariamente por que se empiece a una edad temprana.
«No debe entenderse que esos resultados indiquen que el entorno de la escuela primaria sea necesariamente mejor para el desarrollo de los niños pequeños que la educación inicial basada en el juego», afirma Bunge, quien cita otras investigaciones que muestran que a los niños les va bien en entornos de aprendizaje prácticos e interactivos, así como la enorme variación del desarrollo entre niños de la misma edad.
El estudio forma parte del proyecto HippoKid, dirigido por Yee Lee Shing en el Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano.

