Esto es lo que importa en la educación, según la mejor docente del mundo

A student paints a heart-shaped message outside a damaged store that was looted during riots after the NHL Stanley Cup finals in downtown Vancouver, British Columbia June 17, 2011. The riots on Wednesday began in the closing moments of Vancouver Canucks' 4-0 loss to the Boston Bruins in the deciding seventh game of the Stanley Cup NHL Championship, a series that Vancouver had been favored to win. About 150 civilians and nine police officers were hurt and at least 50 stores damaged or looted. REUTERS/Jason Lee (CANADA - Tags: CIVIL UNREST SPORT ICE HOCKEY) - GM1E76I13OH01
Millions of children receive a substandard education.Image: REUTERS/Jason Lee
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Los alumnos de Alperton Community School, en Brent, al noroeste de Londres, se encuentran entre los niños más desfavorecidos del Reino Unido.

En esta escuela secundaria se hablan alrededor de 35 idiomas distintos y, para la inmensa mayoría del alumnado (el 85 %), el inglés es una lengua adicional. Muchos viven en la pobreza y comparten vivienda con hasta cinco familias más; algunos están expuestos a la violencia de las bandas.

Para algunos alumnos que empiezan en Alperton Community School, esta suele ser la primera vez que entran en un aula británica. Se sienten intimidados y aislados, y derribar esas barreras no es tarea fácil. Pero tienen la suerte de recibir clases de la mejor docente del mundo.

Andria Zafirakou, ganadora en 2018 del Global Teacher Prize, habló con el Foro Económico Mundial sobre la clave para abrirles un futuro mejor a estos niños.

El arte por el arte

Image: Fuente: Alperton School

La organización benéfica educativa Varkey Foundation creó el premio de 1 millón de dólares para reconocer la importancia de los grandes docentes. Zafirakou recibió el galardón no solo por su pasión y dedicación a su ámbito, sino también por el enorme esfuerzo que dedica a crear un aula inclusiva y cohesionada.

Durante los últimos 12 años, ha impartido clases de arte y textiles en Alperton. Además de ser una forma de expresión artística, Zafirakou cree que el arte es fundamental para el desarrollo de los niños e incluso puede cambiarles la vida.

«Los alumnos que no hablan inglés no pueden escribir un ensayo ni acceder a ninguna de las otras asignaturas, pero en las clases de arte solo les pides que dibujen y exploren materiales. Tienen libertad para expresarse; todo el mundo tiene historias que contar y, a través del arte, fomentamos su confianza y autoestima y les permitimos encontrar y contar esas historias».

Uno de los ejemplos más evidentes del poder del arte para cambiar vidas, afirma Zafirakou, es su impacto en los alumnos con necesidades educativas especiales.

«(Estos niños) quizá no progresen al mismo ritmo ni alcancen el mismo nivel que los demás alumnos de su grupo. Pero en arte disponen de más tiempo y pueden aprender a su propio ritmo. Cuando aprendes a tu propio ritmo, produces el trabajo que quieres hacer y te sientes orgulloso del resultado.

«En el arte no hay respuestas correctas ni incorrectas, así que los alumnos vuelven a su trabajo una y otra vez y perseveran. Podría contarles infinidad de historias sobre el efecto transformador que tiene. Cuando sienten que se les da bien el arte, ganan confianza y eso les ayuda a participar en otras clases. El arte es un catalizador que despierta en ellos el interés por aprender».

En el aula diversa de Zafirakou, las artes también pueden igualar las oportunidades. «La función de la educación es ser inclusiva», afirma. «No debería haber barreras que impidan a los niños acceder a una educación de calidad y alcanzar sus metas para poder competir por un buen empleo».

La creatividad importa

Desde que ganó el premio, Zafirakou ha tenido una agenda vertiginosa de apariciones, discursos y conferencias —«llevo una lista, pero he perdido la cuenta; podrían ser 100»— para difundir su mensaje sobre la importancia del arte en la educación.

«En el arte no se trata del producto final, sino del proceso, del recorrido, de las habilidades y los conocimientos que los niños adquieren hasta llegar a ese resultado. Gracias a ello, pueden identificar quiénes son, qué les entusiasma, qué les motiva y dejar su propia huella en la escuela y en la sociedad».

Pero el arte no solo promueve la inclusión, también ayuda a los niños a desarrollar las habilidades que necesitan para prosperar en la Cuarta Revolución Industrial. Sin embargo, mientras los gobiernos y los responsables de educación persiguen las puntuaciones de PISA (Programa para la Evaluación Internacional) y, en el Reino Unido y otros países, favorecen el aprendizaje memorístico de las matemáticas, la creatividad queda relegada.

«Algunos países y dirigentes todavía no entienden la importancia de las artes creativas, y eso es muy preocupante», afirma Zafirakou. «Estamos en un momento muy emocionante: ¿qué podrá lograr la próxima generación con las nuevas tecnologías? Pero también traen muchos problemas. Necesitamos que los niños sean una generación capaz de resolver problemas y, si no les enseñamos esas habilidades —que se adquieren con las asignaturas creativas—, no lo conseguiremos».

Según Zafirakou, lo valioso del currículo de arte del Reino Unido es que las escuelas tienen cierta libertad para decidir cómo quieren impartirlo. «Tenemos que adoptar ese mismo enfoque en las demás asignaturas, porque nuestros niños terminan la secundaria y lo único que saben hacer es repetir información. Les cuesta pensar de forma creativa o encontrar soluciones a los problemas porque no han entrenado el cerebro para ello».

Según Zafirakou, los gobiernos desconfían del arte porque, a diferencia de las matemáticas o las ciencias, es difícil medir los logros. Pero señala los resultados de su propia escuela, que ha dado prioridad a las artes. El año pasado, Alperton quedó preseleccionada para el premio «Escuela Secundaria del Año» en los TES School Awards. La escuela también obtiene resultados sobresalientes en los GCSE —exámenes que realizan alumnos de entre 14 y 16 años en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte— y se encuentra entre el 1 % y el 5 % de las escuelas del Reino Unido que más mejoran el rendimiento de los niños.

Incluso PISA, más conocido por medir las habilidades de los alumnos en matemáticas, lectura y ciencias, reconoce la importancia de desarrollar también su creatividad. Para 2021, incorporará el pensamiento creativo como «ámbito innovador de evaluación» en sus pruebas.

La enseñanza en crisis

Image: REUTERS/Peter Nicholls

Pocos discreparían de la afirmación de Nelson Mandela: «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo».

De hecho, el propósito mismo del Global Teacher Prize es otorgar a la profesión el reconocimiento que merece. Sin embargo, la enseñanza atraviesa dificultades.

En todo el mundo, millones de niños reciben una educación de calidad insuficiente. El problema se agrava por la escasez de docentes. En el Reino Unido, miles abandonan la profesión cada año por cargas de trabajo y presiones insoportables, mientras que en Estados Unidos ha habido huelgas por los bajos salarios y las malas condiciones laborales.

Para empeorar las cosas, en muchos países la financiación de la educación está al límite, y el énfasis en las competencias STEM ha llevado a las escuelas a eliminar las asignaturas artísticas de sus planes de estudio.

«La presión es tan intensa porque se nos evalúa por los resultados de nuestros alumnos y por el desempeño de la escuela. Los recortes presupuestarios nos han dejado en una situación crítica, y lo primero que se elimina es el valioso personal de apoyo y las artes, porque en nuestro país no se consideran una necesidad», explica Zafirakou.

«Creo que el hecho de que muchas comunidades migrantes se incorporen a nuestras escuelas añade presión. Las barreras lingüísticas obviamente causan problemas en el entorno del aula, pero lo bueno es que los alumnos y el personal tienen la oportunidad de conocer y relacionarse con nuevas comunidades».

A pesar de los muchos retos de la profesión, Zafirakou no se imagina haciendo otra cosa: «Ser docente no fue una elección; era mi destino». Recuerda que sus padres volvieron de una reunión con los profesores con este mensaje de sus docentes: «Dejen de decirnos lo que tenemos que hacer». Ella tenía siete años.

«Al parecer, de pequeña era muy mandona», dice Zafirakou entre risas. «Recuerdo que me sentaba en las clases de arte de secundaria, miraba a mi alrededor y planeaba la exposición, el ambiente y cómo colocar las mesas. Siempre estuvo ahí».

«La enseñanza no termina cuando suena el timbre»

Image: 1901V049 10685 Las 10 habilidades más demandadas de 2019, según LinkedIn

Ya participan treinta escuelas de Londres y ella tiene previsto ampliar el programa a todo el Reino Unido.

«¡No he dormido! Ha sido increíble porque el mundo del arte me ha apoyado por completo, a mí y a mi misión. Se han inscrito muchos artistas y ya están en marcha colaboraciones y proyectos muy emocionantes».

El objetivo no es solo dar más visibilidad a las artes, sino también a la enseñanza. En un mundo ideal, se reconocería a todos los docentes como se ha reconocido a Zafirakou desde que recibió el premio.

«No creo que haya ninguna diferencia entre yo y cualquier otro docente», afirma. «Es un trabajo maravilloso, pero duro. Nadie cuenta cuántas horas dedicas a tu jornada escolar, y también afrontas la parte emocional de ayudar a un niño, especialmente si tiene necesidades o problemas complejos.

«Para mí, lo importante es que cada niño cuenta. Los niños no son robots; tienen distintas necesidades de aprendizaje que hay que atender. La enseñanza nunca debería terminar cuando suena el timbre: somos responsables de cuidar el bienestar y el desarrollo de cada niño como individuo; no se trata solo de su formación académica».

A Zafirakou le preocupa tanto la seguridad y el bienestar de sus alumnos que los acompaña hasta el autobús después de clase para asegurarse de que las bandas de la zona no los intimiden. También ha aprendido a decir «hola», «adiós» y otros saludos básicos en muchos de los idiomas que se hablan en su escuela, lo que ayuda a que los alumnos se sientan bienvenidos.

«La gente no deja de decirme que soy muy amable y atenta, pero ¿acaso no es ese nuestro trabajo? Quiero iniciar una revolución para que las artes vuelvan al plan de estudios. Esa es la clase de escuela a la que querría que fuera mi hijo».

A principios de este año, Andria Zafirakou viajará por el mundo, incluida una visita a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, para difundir su mensaje sobre la importancia del arte en la educación.

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