El discurso sobre la mayor adopción de la IA en el lugar de trabajo lleva tiempo siendo claro: la IA reemplazará a muchos empleos, pero también creará muchos otros.
Esto podría ocurrir de una de dos maneras. Por un lado, los trabajadores más jóvenes ocuparían los nuevos puestos, relegando a los trabajadores mayores al desuso. Por otro, los trabajadores actuales podrían recibir una recualificación.
Mientras los líderes mundiales se reúnen en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial Reunión Anual en Davos, debaten cómo garantizar que la próxima ola de globalización no deje a nadie atrás.
Para alcanzar ese objetivo, la recualificación deberá perseguirse de forma deliberada y proactiva.
Para fomentarlo, el Foro Económico Mundial ha publicado su último informe Hacia una revolución de la recualificación, que pretende iniciar un debate sobre quién financiará esta recualificación fundamental.
La conclusión del informe es alentadora. Según indica, el 95 % de los 1,4 millones de trabajadores estadounidenses que se prevé que pierdan su empleo en la próxima década puede reubicarse en nuevos puestos con competencias similares y salarios más altos.
Sin embargo, el coste total de recualificar a todos estos trabajadores asciende a 34 000 millones de dólares, es decir, una media de 24 000 dólares por trabajador desplazado.
Entonces, ¿quién asumirá esa factura?
Calcular el coste
Una de las barreras para poner en marcha un programa de recualificación hasta la fecha es que ha sido difícil evaluar sus beneficios económicos.

Las empresas deben sopesar el gasto en indemnizaciones por despido y el coste de contratación, así como la pérdida de productividad durante el periodo de reciclaje profesional y el impacto en la motivación del personal de cualquier pérdida de empleo.
En el caso de los gobiernos, el coste de no recualificar a una persona debe compararse con las prestaciones sociales, los ingresos fiscales no percibidos y las implicaciones sociales más amplias de una pérdida de bienestar.
El informe desarrolla un modelo para ponderar estos costes. El modelo muestra que, con una inversión de 19 900 millones de dólares, el Gobierno de EE. UU. podría recualificar al 77 % de los trabajadores con un balance coste-beneficio positivo.
En cuanto al sector privado, una inversión global de 4700 millones de dólares podría recualificar al 25 % de todos los trabajadores de empleos afectados por disrupciones, con un balance coste-beneficio positivo.
Y, si los sectores público y privado trabajaran juntos para garantizar economías de escala e iniciativas multilaterales, esas cifras podrían mejorar aún más.
«La cuestión de quién paga por los trabajadores desplazados y por la mejora de las competencias necesaria en las economías se está volviendo urgente», afirma Saadia Zahidi, directora gerente del Foro Económico Mundial y responsable del Centro para la Nueva Economía y la Sociedad.
«En nuestra opinión, deben aplicarse tres opciones de inversión combinadas: que las empresas colaboren entre sí para reducir costes; que los gobiernos y los contribuyentes asuman el coste como una inversión social importante; y que los gobiernos y las empresas trabajen juntos».
Dar el paso
Ya se están llevando a cabo algunas iniciativas en este ámbito.
Por ejemplo, Walmart ha lanzado una academia y ha recualificado a 720 000 empleados en competencias avanzadas del comercio minorista, liderazgo y gestión del cambio durante un periodo de dos años.

L’Oréal ha facultado a 1000 directivos para elaborar hojas de ruta digitales para sus oficinas y regiones, creando una cultura más abierta, innovadora y ágil.
Y el Lloyds Bank Group se ha comprometido a ofrecer 4,4 millones de horas adicionales de formación a sus empleados para ayudarles a afrontar la gestión ágil de proyectos y la inteligencia artificial.
A medida que las empresas individuales pongan en marcha estos programas y se comprendan mejor los beneficios económicos de la recualificación de los trabajadores, se espera que puedan desplegarse proyectos de recualificación más amplios en todos los sectores, lo que hará que todo el proceso sea más eficiente.
