¿Quién se beneficia de la competencia entre escuelas?

¿Quién se beneficia de la competencia entre escuelas?
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Un resultado habitual en la economía industrial es que la competencia aumenta el bienestar de los consumidores al incentivar a las empresas a bajar los precios y mejorar la calidad. Sin embargo, la educación puede ser muy diferente, ya que: (1) el aprendizaje de un niño depende de la correspondencia entre el niño y la escuela y (2) no todos los niños responden por igual a su aprendizaje en una escuela al tomar decisiones de matrícula. Una vez que estas condiciones se modelan explícitamente, bajo supuestos plausibles, un aumento de la competencia puede llevar a las escuelas a centrarse más en los niños ricos y con altas capacidades, en detrimento de los niños más pobres. En mi artículo de investigación para el mercado laboral, formalizo esta intuición y luego combino un modelo estructural de elección de escuela con resultados cuasiexperimentales para mostrar que el aumento de la competencia en un mercado escolar incrementa la desigualdad en las ganancias en las puntuaciones de las pruebas en 0,1 desviaciones estándar.

Por qué es importante: La competencia entre escuelas se utiliza cada vez más como herramienta para mejorar la calidad escolar tanto en países ricos como pobres. En países de bajos ingresos como India y Pakistán (en los que se centra mi artículo), más del 65 por ciento de los estudiantes urbanos y 28 por ciento de los estudiantes ruralesestán matriculados en escuelas privadas. Estudios recientes sugieren que las escuelas privadas están asociadas con un aprendizaje (ligeramente) mayor a costos (considerablemente) menores, lo que ofrece una alternativa a la educación pública. Sin embargo, la literatura no ha prestado mucha atención a cómo responden estas escuelas a la competencia, dado que las escuelas «malas» quizá no sean malas para todos y las «buenas» quizá no sean buenas para todos. Para ver cómo la correspondencia entre un niño y una escuela puede influir en el aprendizaje, pensemos si un estudiante que necesita cursos de recuperación de matemáticas se beneficiaría de una clase avanzada de cálculo, o viceversa. En general, los niños se benefician de un currículo educativo adaptado a su nivel específico (por ejemplo, Duflo et al.). En este escenario, si una mayor competencia hace que las escuelas dejen de dirigirse a niveles de aprendizaje medios y pasen a dirigirse a estudiantes con niveles más o menos avanzados, uno de los subgrupos saldrá perjudicado. Además, los estudiantes pobres quizá respondan menos a la calidad escolar que los estudiantes ricos al elegir escuelas (en consonancia con los trabajos de Hoxby y Avery y Ajayi). Por ejemplo, los padres de estudiantes pobres quizá valoren menos el aprendizaje, o quizá les resulte más difícil evaluar cuánto está aprendiendo su hijo si ellos mismos tienen poca educación.

Qué predice la teoría: Desarrollo un modelo de competencia entre escuelas privadas que tiene en cuenta la calidad escolar específica para cada niño y las distintas elasticidades de la demanda con respecto a la calidad escolar específica para cada tipo de estudiante. En este modelo, las escuelas pueden atender a distintos tipos de estudiantes y los estudiantes pobres quizá respondan menos a su correspondencia con las escuelas al tomar decisiones de matrícula. El modelo predice que las escuelas responden a la competencia dirigiéndose a estudiantes más ricos en detrimento de los más pobres, ya que los beneficios de captar a los estudiantes más ricos son mayores. Para entender por qué, imaginemos una aldea con una escuela privada. Como los estudiantes más ricos responden mucho a la calidad escolar, la única escuela privada sabe que se matricularán siempre que la prefieran a una escuela pública. Por lo tanto, la escuela atenderá tanto como pueda a los estudiantes menos ricos sin perder a los más ricos. Sin embargo, si entra una segunda escuela en el mercado, la escuela existente ahora debe competir para retener a los estudiantes ricos y, por lo tanto, competirá más intensamente por ellos.

Qué muestran los datos: Utilizando los datos de Learning and Educational Attainment in Punjab Schools (LEAPS), primero pongo a prueba el supuesto clave del modelo —que los estudiantes más pobres responden menos a su correspondencia con una escuela al tomar decisiones de matrícula— en el competitivo mercado de escuelas privadas del Pakistán rural. Estimo un modelo estructural de elección de escuela, permitiendo que la utilidad percibida por el estudiante en una escuela dependa de su distancia a la escuela, sus ganancias previstas en las puntuaciones de las pruebas, las tasas escolares y una característica no observada de la escuela. Encuentro que el coeficiente de calidad escolar específica para cada tipo de estudiante en la función de utilidad percibida de un estudiante rico es trece veces mayor que el coeficiente correspondiente a los estudiantes pobres. Este resultado indica que el supuesto crucial del modelo es pertinente para los mercados educativos del mundo en desarrollo.

Para poner a prueba las predicciones del modelo, utilizo dos tipos de variación cuasialeatoria en el número de escuelas privadas de la aldea. Primero, aprovechando la estructura de panel de los datos, exploto la variación temporal en el número de escuelas privadas de una aldea debida a cierres y aperturas. Encuentro que una escuela privada adicional aumenta las ganancias en las puntuaciones de las pruebas de los estudiantes ricos y las reduce para los estudiantes pobres dentro de la misma escuela. Añadir una escuela privada más a la aldea aumenta la desigualdad en las ganancias en las puntuaciones de las pruebas en 0,1 desviaciones estándar (alrededor del 25 por ciento de las ganancias medias de aprendizaje anuales).

También examino los efectos del aumento de la competencia entre escuelas privadas mediante la variación transversal en el número de escuelas privadas de una aldea. Las escuelas privadas pakistaníes dependen de mujeres con estudios secundarios (que tienen pocas alternativas laborales) para emplearlas como docentes de bajo costo (Andrabi et al.). Por lo tanto, hoy en día hay más escuelas privadas en las aldeas que recibieron una escuela secundaria pública para niñas en la década de 1980. Curiosamente, en la década de 1980 el gobierno construyó estas escuelas en las aldeas con mayor población de su subdistrito. Por lo tanto, cuando una aldea pasa de ser la segunda más poblada a ser la más poblada de su subdistrito, se produce un cambio discontinuo en el número de escuelas privadas de la aldea. Utilizando esta variación, vuelvo a encontrar que una escuela privada adicional aumenta en 0,1 desviaciones estándar la desigualdad en las ganancias de las puntuaciones de las pruebas entre los estudiantes ricos y pobres.

Por lo tanto, la calidad específica según la correspondencia es un aspecto importante de la competencia. Los mecanismos que identifico en este artículo sugieren que, siempre que las escuelas se enfrenten a presiones competitivas y los estudiantes más pobres respondan menos a su aprendizaje al elegir escuelas (como en las solicitudes para la escuela secundaria en Ghana, o las solicitudes de ingreso a la universidad en EE. UU.), la competencia puede aumentar la desigualdad educativa y reducir el aprendizaje de los estudiantes pobres ya matriculados en escuelas privadas.

Debate: ¿Qué explica la distinta capacidad de respuesta de los estudiantes pobres y ricos a la calidad escolar específica para cada tipo de estudiante? Las investigaciones realizadas hasta la fecha parecen respaldar la idea de que los estudiantes ricos están mejor informados sobre su correspondencia con las escuelas que los estudiantes más pobres. Si es así, combinar políticas que aumenten la competencia, como los vales educativos, con políticas que mejoren el acceso a la información podría ayudar a aprovechar los beneficios de la competencia para los estudiantes pobres. Si los estudiantes pobres están mejor informados, tomarán mejores decisiones y, en equilibrio, las escuelas responderán prestándoles más atención. Hoxby y Turner ya muestran que la información personalizada puede influir considerablemente en la toma de decisiones de los estudiantes pobres al solicitar el ingreso a la universidad en Estados Unidos.

Por último, la heterogeneidad entre subgrupos de la población es importante. En el modelo, el efecto de la competencia en el estudiante promedio sería cercano a cero, ya que los efectos positivos de la competencia en los estudiantes ricos y los efectos negativos en los estudiantes pobres se compensan entre sí. Así, un efecto nulo o moderado de la competencia en los resultados del estudiante promedio puede ocultar una heterogeneidad sustancial e importante. Mi artículo sugiere que los investigadores quizá quieran analizar los efectos de la competencia en distintos subgrupos que responden más o menos a la calidad escolar específica según la correspondencia.

Este artículo apareció originalmente en el blog Development Impact del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estos puntos de vista.

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Autora: Natalie Bau es estudiante de doctorado en la Universidad de Harvard.

Imagen: Estudiantes realizan un examen en el liceo francés Louis Pasteur, en Estrasburgo, el 18 de junio de 2012. REUTERS/Vincent Kessle

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