Todos queremos que los niños pequeños tengan las mejores oportunidades para convertirse en lectores competentes, comprometidos y apasionados. Sin embargo, la enseñanza de la lectura está constantemente atascada en un viejo y gastado debate entre los defensores de la «fonética» (pronunciar los sonidos de las palabras) y el «lenguaje integral» (que se centra en el significado y en usar el contexto para descifrar palabras desconocidas).
Este argumento plantea una dicotomía inútil y engañosa, dado que la evidencia respalda, en realidad, un enfoque equilibrado de la alfabetización, que va mucho más allá de ser capaz de reconocer palabras en una página.
¿Qué es un enfoque equilibrado de la alfabetización?
La revisión más amplia de la investigación científica sobre la lectura fue realizada por el Panel Nacional de Lectura de EE. UU. en 2000. El panel fue claro al concluir:
La enseñanza sistemática de la fonética debe integrarse con otras formas de instrucción lectora para crear un programa de lectura equilibrado.
El panel sostuvo que un enfoque equilibrado incorpora la conciencia fonémica y la fonética (la comprensión de las relaciones entre los sonidos y sus representaciones escritas), la fluidez, la lectura oral guiada, el desarrollo del vocabulario y la comprensión.
El informe también señaló:
La fonética no debe convertirse en el componente dominante de un programa de lectura, ni por el tiempo que se le dedica ni por la importancia que se le atribuye. Es importante evaluar de muchas maneras la competencia lectora de los niños.
Una Investigación Nacional Australiana sobre la Enseñanza de la Alfabetización de 2005 respaldó este enfoque equilibrado y recomendó el uso de la fonética sintética durante los primeros dos años de escolarización para quienes empiezan a leer.
De manera similar, la revisión de la lectura del Reino Unido de 2006 reconoció:
El reconocimiento de palabras es una actividad limitada en el tiempo, que acaba siendo superada por el trabajo que desarrolla la comprensión.
Por supuesto, hay diferencias en cómo puede ser ese equilibrio en distintas aulas y en distintos cursos. Sin embargo, las afirmaciones de que en las escuelas australianas los docentes usan un poco de fonética y mucho lenguaje integral son erróneas. Referirse a la alfabetización equilibrada como una mezcolanza de métodos simplemente demuestra una falta de comprensión sobre el funcionamiento de las aulas.
Un enfoque equilibrado nos ofrece un modelo de mejores prácticas para enseñar a todos los estudiantes a leer y escribir en todas las etapas de su educación.
La alfabetización no consiste solo en aprender a leer
Es importante recordar que el aprendizaje de la alfabetización es amplio y tiene lugar en todos los niveles educativos. No se trata solo de aprender a leer durante los primeros años. El énfasis actual en la fonética como solución para todos los lectores con dificultades es problemático porque pasa por alto las complejidades del aprendizaje de la alfabetización.
Ser una persona alfabetizada exige un repertorio de habilidades mucho más amplio que simplemente leer y escribir, entendidos como descodificar y codificar palabras impresas. La capacidad de encontrar sentido en los textos, hacer preguntas y leer entre líneas es, en muchos sentidos, mucho más importante.
Paulo Freire, el muy respetado educador brasileño, llamó a esto Leer el mundo y leer la palabra. Enseñar a nuestros estudiantes algo menos sería el verdadero fracaso.
Qué hay que hacer
El reciente informe sobre la formación docente recomienda que se enseñe alfabetización a todos los futuros docentes, no solo a los de primaria.
Esto ya ocurre en muchas universidades. Por ejemplo, imparto un curso de alfabetización para estudiantes que se preparan para ser docentes de secundaria en áreas como matemáticas, física, salud y educación física. Analizamos los requisitos de alfabetización de cada asignatura y la enseñanza de la lectura y la escritura en esos contextos.
Sin embargo, igual de importante es el desarrollo profesional continuo y la mentoría que se ofrecen a los docentes que trabajan en las escuelas. Debemos brindar a todos los docentes oportunidades y herramientas para participar en la enseñanza de la alfabetización, más allá de simplemente reconocer palabras en una página.
El problema es que la investigación educativa rara vez se usa para orientar la política y la práctica educativas. El ciclo aparentemente interminable de revisiones y reformas genera frustración y agotamiento, sobre todo entre los docentes de aula, que están constantemente sometidos a presiones para aplicar este nuevo currículo o aquella nueva estrategia para toda la escuela, mejorar los resultados de NAPLAN, y así sucesivamente.
La situación empeora con las divisiones ideológicas en la investigación, donde se da por sentado que los ensayos controlados aleatorizados a gran escala son la única forma válida de investigación, excluyendo los estudios de caso más pequeños, los proyectos etnográficos, las intervenciones en el aula y otros enfoques más cualitativos. Deberíamos buscar nuevas maneras de explorar cómo aprenden a leer los niños, en lugar de descartar métodos diferentes en favor de un único enfoque probado y comprobado.
Una revisión de 2007 de la investigación sobre alfabetización en Australia sostuvo:
Una comprensión más eficaz y con visión de futuro de la enseñanza de la alfabetización es importante para los investigadores, los docentes, los estudiantes y las sociedades en las que viven.
La mejor manera de avanzar sería que investigadores de diversos campos, como la educación, la psicología y la fonoaudiología, se reunieran y trabajaran de maneras que traspasaran las fronteras arbitrarias. Quizá así, por fin, saldríamos del carrusel de las guerras de la lectura, que en realidad no ayudan a nadie.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lee el artículo original.
La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Stewart Riddle es profesor titular en la University of Southern Queensland
Imagen: Niños leen libros de texto distribuidos por el estado. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

