¿Quieres un trabajo? Todo sigue girando en torno a la educación

FILE PHOTO: Graduating students arrive for Commencement Exercises at Boston College in Boston, Massachusetts, U.S. on May 20, 2013. REUTERS/Brian Snyder/File Photo - RTX38K6H
Technical education in high school could lead to better employment outcomes.Image: REUTERS/Brian Snyder
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Durante el siglo XX, nada podía ayudarte más a alcanzar el éxito en el mercado laboral que una buena educación. Incluso hoy, la educación es uno de los indicadores más sólidos de si alguien tiene empleo y cuánto cobra.

Sin embargo, las reglas han cambiado. En 1950 (y quizá hasta bien entrada la década de 1980), un diploma de secundaria podía darte acceso a un empleo estable de clase media. Hoy, en cambio, un diploma es un requisito mínimo para conseguir casi cualquier trabajo y, para la mayoría, no basta para acceder a la clase media.

Como estudioso de las políticas educativas y, en particular, de la formación profesional y técnica, he presenciado cambios extraordinarios en la tecnología y la fuerza laboral. Y aunque los requisitos de titulación han cambiado, la educación sigue siendo la piedra angular de la preparación laboral y el éxito profesional.

Una fuerza laboral cambiante

¿Qué ha cambiado, entonces? El cambio en el valor económico de la educación se ha debido en gran medida a la creciente demanda de conocimientos y competencias técnicas. Estas demandas responden a la evolución tecnológica y a las tendencias de deslocalización de los empleos rutinarios que requieren competencias intermedias. En resumen, los empleos de clase media que aún existen requieren más conocimientos especializados, que suelen adquirirse con más educación.

El resultado ha sido una brecha cada vez mayor entre quienes perciben salarios altos y bajos. De hecho, la diferencia entre quienes solo tienen un diploma de secundaria o un certificado GED y quienes tienen más estudios se encuentra en su nivel más alto hasta la fecha. Y no hay motivos para esperar que esta tendencia se revierta.

Image: The Conversation

Además, se ha debatido mucho sobre la existencia de una brecha de competencias en la fuerza laboral: la idea de que los jóvenes de hoy simplemente no tienen las competencias que exigen los empleadores. De hecho, en Estados Unidos hay niveles elevados de subempleo entre los trabajadores jóvenes, lo que podría indicar que los empleadores no están satisfechos con lo que ofrecen los jóvenes candidatos.

Antes, los empleadores quizá ofrecían formación en el puesto de trabajo, pero esta práctica parece estar disminuyendo. Puede que las competencias que ahora se requieren sean más técnicas y se adquieran mejor mediante programas de educación formal; o quizá la presión por aumentar los márgenes de beneficio haya reducido la disposición de los empleadores a financiar esos programas. Sea cual sea la causa, se espera que los jóvenes candidatos ya hayan adquirido ciertas competencias antes de ser contratados.

¿Qué te aporta un diploma de secundaria convencional?

La mayoría de los jóvenes que se incorporan a la fuerza laboral llevan consigo las competencias que adquirieron en la escuela. Lo que pueden llegar a conseguir depende en gran medida de su nivel máximo de estudios y de las competencias que los empleadores esperan de quienes tienen esa formación.

En el mercado laboral actual, más o menos se exige tener un diploma de secundaria, pero los salarios medios de quienes tienen ese diploma o menos están bajando, y la cantidad de empleos a los que pueden acceder quienes tienen un diploma de secundaria o menos lleva mucho tiempo disminuyendo.

Aunque en algunos estados puede ser más fácil conseguir trabajo con solo estudios de secundaria que en otros, esto ya no es lo habitual en la mayoría de los lugares.

¿Qué te aporta la formación técnica?

La formación técnica durante la secundaria es uno de los ámbitos en los que las perspectivas de inserción laboral pueden ser más alentadoras. Las investigaciones muestran que el aprendizaje en el trabajo y las competencias técnicas adquiridas en estos programas conducen a mejores resultados laborales y que también aumentan las probabilidades de estar empleado justo al terminar la secundaria.

También hay indicios de que participar en programas de formación profesional y técnica durante la secundaria puede facilitar la transición a la universidad, sobre todo a centros universitarios de dos años.

Aunque quienes reciben formación técnica durante la secundaria quizá obtengan mejores resultados laborales al principio, a algunas personas les preocupa que, a largo plazo, no les vaya mejor que a sus compañeros sin formación técnica. En concreto, aunque los estudios han tenido un alcance limitado, los investigadores han descubierto que carecer de un título universitario y depender de competencias específicas (que pueden quedar obsoletas) podría reducir los ingresos a lo largo de la vida.

¿Qué te aporta un título universitario?

La inserción laboral, el empleo y los salarios siguen siendo mejores para quienes tienen una licenciatura o un título superior, y los beneficios de los másteres son cada vez mayores y siguen creciendo. Sin embargo, pese a los buenos resultados históricos, investigaciones más recientes indican que las ventajas salariales de los títulos universitarios son menores que antes.

La reducción de los beneficios de un título universitario, junto con el aumento de la deuda por préstamos estudiantiles, ha impulsado la demanda de una educación universitaria más alineada con las carreras profesionales que prepare a los graduados para empleos disponibles y bien remunerados.

Hacia dónde vamos

El movimiento obrero, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, provocó un fuerte aumento de la sindicalización en un país cuya economía dependía en gran medida de la industria manufacturera y la producción. A medida que el siglo XX llegaba a su fin, la economía de alta tecnología basada en la información exigía competencias que normalmente no se adquirían en la secundaria.

Los modelos educativos han ido cambiando para responder a estas demandas.

Las escuelas secundarias han incorporado programas de formación técnica que reflejan la creciente demanda de atención sanitaria, tecnologías de la información y manufactura avanzada, mientras que los centros universitarios comunitarios han modificado y ampliado sus programas para ofrecer certificados y títulos de grado asociado más acordes con las cambiantes demandas de mano de obra y competencias técnicas.

En las próximas décadas, el desafío seguirá siendo cómo ayudar mejor a los jóvenes a adquirir las competencias necesarias para ganar un salario digno, tanto al principio como a lo largo de toda su vida laboral. Creo que esto requerirá programas educativos que respondan a la transformación del panorama económico, así como programas innovadores de reciclaje profesional para quienes pierdan su empleo debido a los avances tecnológicos y a la continua deslocalización de puestos de trabajo.

Lo que no cambiará es el papel central de la educación para ayudar a los estadounidenses a salir adelante.

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