Hoy vivimos un rápido desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, una revolución digital. Las nuevas tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje profundo, nos dan el poder de utilizar macrodatos, lo que provoca un cambio drástico en la forma en que creamos valor económico.
Muchos países industrializados lograron el crecimiento económico pasando de una economía intensiva en mano de obra a una economía intensiva en capital. En muchos de estos países, la industria manufacturera solía ser el centro de la creación de valor. Sin embargo, hoy el centro de la creación de valor se está desplazando hacia el conocimiento, la información y los servicios basados en una combinación de ambos. Este cambio de paradigma hacia una economía intensiva en conocimiento también está provocando una transformación histórica en la sociedad humana.
El nacimiento de la Sociedad 5.0
En septiembre de 2016, me incorporé al Consejo de Inversiones para el Futuro, organizado por el primer ministro de Japón. Argumentamos que la revolución digital, o Cuarta Revolución Industrial, es una gran oportunidad para utilizar las tecnologías con el fin de resolver difíciles problemas sociales, reducir las desigualdades y crear una sociedad futura mejor para todos. Denominamos a este futuro ideal «Sociedad 5.0».
El eje de la Sociedad 5.0 es crear una sociedad inclusiva, en la que el desarrollo sostenible de la humanidad se logre valorando la diversidad y ofreciendo a todas las personas oportunidades para alcanzar su máximo potencial. La Universidad de Tokio trabaja con empresas en esta línea. Por ejemplo, H-UTokyo Lab, un laboratorio de investigación conjunto con Hitachi, tiene como objetivo trasladar la idea de la Sociedad 5.0 al mundo real. Nuestro objetivo es mejorar nuestro entorno de vida mediante tecnologías inteligentes. Los temas de investigación incluyen la innovación en el hábitat y la energía.
Una sociedad inclusiva es el lado positivo de la revolución digital. Mientras tanto, algunos temen que la revolución digital pueda, por el contrario, aumentar la desigualdad, lo que sugiere que la tecnología por sí sola no basta para lograr un futuro justo. También necesitamos crear nuevos sistemas sociales y mecanismos económicos para que estas tecnologías estén al alcance de todos y podamos utilizarlas para resolver los problemas sociales.
Superar los problemas sociales y el papel del mundo académico
Este proceso requiere gran creatividad, y es un ámbito al que el mundo académico puede contribuir enormemente. La fortaleza del mundo académico reside en crear nuevo conocimiento y formar a las personas que puedan utilizarlo. El mundo académico puede aportar una visión integral y objetiva para diseñar la innovación, los sistemas sociales y los mecanismos económicos.
Naturalmente, para garantizar que todos puedan disfrutar de las ventajas de la revolución digital, es importante implicar a personas de todos los sectores y animarlas a trabajar juntas. Al hacerlo, debemos compartir una visión común del futuro hacia la que podamos avanzar con firme voluntad. También debemos animar a las personas, especialmente a los jóvenes, que están motivadas para contribuir a resolver los problemas sociales. La universidad es el mejor lugar para hacer realidad ambos requisitos.
Los ODS como plataforma de colaboración
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una buena herramienta para compartir una visión común del futuro. Los ODS y la Sociedad 5.0 tienen muchos puntos en común. Ambos buscan crear una sociedad inclusiva, y ambos están impulsados por la ciencia, la tecnología y la innovación.
En julio de 2017, la Universidad de Tokio puso en marcha un programa de alcance universitario, Iniciativa de la Sociedad del Futuro (FSI), para promover la ciencia, la tecnología y la innovación con el fin de alcanzar los ODS. Lo hacemos aprovechando al máximo nuestros recursos académicos en las ciencias, la ingeniería, las humanidades y las ciencias sociales.
WASSHA es un ejemplo de estas actividades. Esta empresa emergente de la Escuela de Ingeniería de la universidad suministra electricidad a aldeas sin conexión a la red en Tanzania, mediante una linterna solar compuesta por una batería y un panel solar. Las nuevas tecnologías de la información y un sistema de pago móvil permiten a WASSHA suministrar electricidad a unas 240.000 personas de la región, contribuyendo a la economía local y a la calidad de vida.
WASSHA es un buen ejemplo de cómo podemos aplicar la tecnología para hacer realidad la Sociedad 5.0. Muestra cómo las empresas que utilizan datos y tecnología pueden contribuir a crear una sociedad inclusiva. Esto se alinea con el concepto de crecimiento inclusivo, uno de los temas principales de la reunión anual de este año en Davos, organizada por el Foro Económico Mundial.
PPAPs – Asociaciones Público-Privadas-Académicas
En Davos, algunos señalaron que utilizar datos es clave para hacer realidad el crecimiento inclusivo en un mundo digitalizado. El primer ministro Shinzō Abe anunció que Japón tomaría la iniciativa para establecer el DFFT (Libre Flujo de Datos con Confianza). Se trata de un nuevo marco mundial para la gestión de datos que permite a las personas utilizar diversos tipos de datos en beneficio de toda la humanidad, garantizando al mismo tiempo que la información personal y otra información que debe gestionarse de forma segura esté bien protegida. Un marco mundial de este tipo resulta útil para promover iniciativas innovadoras como WASSHA, que contribuyen a resolver problemas sociales. Una vez más, las universidades pueden desempeñar un papel clave en este marco, porque ya cuentan con redes académicas mundiales basadas en la confianza y con expertos capaces de manejar grandes cantidades de datos de forma adecuada y eficiente.
En una de las sesiones con los medios de comunicación en Davos, subrayé la importancia de las PPAP, el papel del mundo académico en las Asociaciones Público-Privadas-Académicas. Japón ya se ha comprometido a hacer realidad la Sociedad 5.0 mediante un enfoque de múltiples partes interesadas, y las universidades se están convirtiendo en una gran plataforma para este tipo de actividades.
Mecanismos económicos y ODS
Con la introducción de los Principios para la Inversión Responsable por parte de la ONU en 2006, muchos inversores empezaron a incorporar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones de inversión. Se dice que esto permitirá una mejor gestión del riesgo y generará para los inversores rendimientos sostenibles a largo plazo. Así, se ha vuelto crucial que las empresas trabajen en las cuestiones ESG. Dado que los factores ESG y los ODS tienen muchos puntos en común, las empresas que respaldan los factores ESG podrían beneficiarse enormemente de la colaboración con universidades que persiguen la consecución de los ODS.
En noviembre de 2017, la Federación Empresarial de Japón (Keidanren) adoptó los ODS en su Carta de Conducta Empresarial. El pasado noviembre, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI) puso en marcha el Grupo de Estudio sobre Gestión de los ODS e Inversión ESG, un panel de múltiples partes interesadas del que yo era miembro. Nuestros debates condujeron a la publicación de la Guía para la Gestión Empresarial de los ODS por parte del METI en mayo de 2019, que alienta a las empresas e inversores a incorporar los ODS en sus estrategias de crecimiento. Subraya que las iniciativas para resolver problemas sociales pueden generar nuevos mercados para las empresas, y que la innovación mediante la colaboración entre la industria y el mundo académico es clave. La reunión del G20 y la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África son buenas oportunidades para mostrar este enfoque de múltiples partes interesadas en la consecución de la Sociedad 5.0.

Fomento del espíritu emprendedor
Cabe subrayar que, si las universidades colaboran más con las empresas a través de los objetivos compartidos de los ODS, podrán contribuir de forma más significativa a crear una sociedad mejor.
Entre las numerosas áreas de esta colaboración, la colaboración en la utilización de datos es extremadamente importante en esta era de la revolución digital. En este sentido, Japón tiene una gran ventaja con SINET (la Red de Información Científica), una red de información de ultra alta velocidad y baja latencia que cubre todo el país mediante nodos conectados a universidades y operados por ellas.
SINET fue diseñada originalmente para actividades académicas, pero el Gobierno japonés planea ahora ampliar sus funciones para que pueda utilizarse en la creación de nuevo valor económico, mediante la colaboración entre la industria y el mundo académico.
El mes pasado celebramos en Tokio un concurso de planes de negocio, en la Cumbre de IA Aplicada (AI/SUM), para animar a los emprendedores a presentar ideas para utilizar SINET en la innovación. Diecinueve personas en ocho equipos de todo Japón presentaron sus ideas innovadoras para empresas que utilizan datos e IA para resolver problemas difíciles. La mayoría eran estudiantes universitarios. Esperamos celebrar concursos de planes de negocio de este tipo en todo Japón y animar a más jóvenes.
Quizás el punto más importante para la colaboración entre múltiples partes interesadas es compartir una visión clara de lo que realmente es una sociedad mejor. Sin ella, no podremos crear una fuerte sinergia entre nuestras actividades. Esto requiere una comprensión profunda de las personas de las comunidades locales, incluidos sus antecedentes culturales e históricos y sus características regionales. En otras palabras, necesitamos comprender mejor quiénes somos. Aquí es donde adquiere gran importancia el conocimiento acumulado por las humanidades. Creo firmemente que las universidades, con su variedad de disciplinas, son el mejor lugar para servir de plataforma central que dé forma a un futuro mejor para todos. En este sentido, Tokyo College es nuestro nuevo esfuerzo por impulsar el diálogo público para crear una visión de nuestro futuro común.
El papel de las universidades está cambiando profundamente. En el siglo XX, cuando comenzaron las universidades modernas, su función era servir de plataforma de lanzamiento, formando a los jóvenes y enviándolos a la sociedad. En el siglo XXI, concebimos la universidad como una plataforma para el cambio social, que involucra a todas las generaciones y colabora con todos los sectores para crear nuevos sistemas sociales y económicos que nos conduzcan a un futuro mejor.
Con la reunión del G20 que se celebrará en Japón, espero ver a Japón liderar en diversos ámbitos, incluida la economía digital, basándose en el nuevo papel del mundo académico como plataforma para el cambio social.

