Túnez sigue adelante con una legislación que otorgaría a las mujeres los mismos derechos sucesorios, pese a las críticas de algunos eruditos islámicos.
La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo que la reciente aprobación del proyecto de ley por parte del Gabinete tunecino constituye «un paso significativo hacia la igualdad de género en el país y sienta un ejemplo para la región».
El proyecto de ley, que ahora se remitirá al Parlamento, ha desatado polémica, pues no solo rompe con la tradición, sino que también contradice un versículo del Corán que estipula que los hombres deben recibir una parte igual a la de dos mujeres.
Además de modificar los derechos sucesorios, la nueva ley garantiza a la ciudadanía la posibilidad de elegir entre seguir la Constitución tunecina o la ley islámica. El presidente del país, Beji Caid Essebsi, firme defensor de la legislación sobre igualdad, dijo: «Túnez es un país civil basado en tres elementos: la ciudadanía, la voluntad del pueblo y la supremacía de la ley».
Según Essebsi: «Los derechos y deberes de los hombres y las mujeres tunecinos son iguales, y… el Estado se compromete a defender los derechos de las mujeres y trabaja para apoyarlos y desarrollarlos».
Pero la noticia suscitó debate en toda la región, incluso entre los comentaristas de la Universidad Al-Azhar, una destacada institución religiosa de El Cairo.
Saad al-Deen al-Hilali, profesor de jurisprudencia comparada en la Universidad Al-Azhar, respalda la iniciativa tunecina. Emitió una fatwa, o edicto religioso, en la que afirmaba que la decisión de Túnez «es correcta desde el punto de vista jurisprudencial y no contradice las palabras de Dios». Sin embargo, otros han discrepado.
Según se informó, el Dr. Ahmad Zaria, portavoz de la Universidad Al-Azhar, dijo: «El Dr. Hilali no representa a la Universidad Al-Azhar y sus opiniones son propias. Lo que dijo contradice el texto del Corán y el enfoque de Al-Azhar».
El gran muftí de Egipto, el Dr. Shawki Allam, expresó una opinión similar al decir: «Afirmar que la ley islámica discrimina a las mujeres en materia de herencia es una generalización que demuestra una comprensión insuficiente de las normas de la ley islámica».
El gran muftí de Egipto tiene responsabilidades de gran alcance. Entre ellas figuran revisar y aprobar las sentencias de muerte dictadas por los tribunales del país y anunciar las fechas de los meses principales del calendario musulmán. Su opinión goza de gran respeto en buena parte del mundo árabe musulmán.
Equiparar los derechos sucesorios en Túnez —que se convertiría en el primer país del mundo árabe en hacerlo— eliminaría una de las barreras jurídicas, económicas y sociales que frenan a las mujeres de la región.
Túnez ocupa el puesto 117 de 144 países en el Informe Global sobre la Brecha de Género de 2017 del Foro Económico MundialInforme Global sobre la Brecha de Género. El país ha subido varios puestos en el informe gracias a una mayor paridad de género en los cargos ministeriales y a mejoras en los niveles básicos de alfabetización.

En 2010, estallaron protestas en algunas zonas de Túnez después de que un vendedor ambulante de 26 años llamado Mohamed Bouazizi se prendiera fuego. Este acto fue una respuesta a que las autoridades confiscaran sus mercancías y lo sometieran a violencia. Las protestas pronto se intensificaron y provocaron disturbios civiles en todo el país, que llevaron al fin de los 23 años de régimen autoritario del presidente Zine El Abidine Ben Ali en enero de 2011. Esto, a su vez, dio paso a una ola de protestas revolucionarias en toda la región, que desde entonces se conoce como la Primavera Árabe.


