Tres lecciones de emprendedores sociales para líderes

Tres lecciones de emprendedores sociales para líderes
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Gran parte de la conversación en Davos este año se centró en generar un crecimiento más inclusivo, en particular para quienes se encuentran en la base de la pirámide socioeconómica. La necesidad de adoptar enfoques colaborativos fue una consigna casi universal.

Los emprendedores sociales son fundamentales para el debate mundial sobre el crecimiento inclusivo: son innovadores que aprovechan las fuerzas del mercado y la disciplina empresarial para ofrecer soluciones a problemas locales y mejorar la vida de las personas de bajos ingresos y marginadas.

Durante los últimos 15 años, la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship, cofundada por Klaus y Hilde Schwab, ha apoyado la participación de la delegación de Emprendedores Sociales en la Reunión Anual. Aunque el Davos de este año puso de manifiesto un renovado interés por la desigualdad y la exclusión social, la cruda realidad es que seguimos avanzando en la dirección equivocada. La desigualdad mundial está aumentando de forma tan drástica que pronto el 1 % más rico del mundo poseerá más riqueza neta que el 99 % restante en conjunto. Revertir esta tendencia es la tarea más urgente de nuestro tiempo y requerirá la atención y el compromiso de quienes toman decisiones en todos los niveles.

La delegación de Emprendedores Sociales a la Reunión Anual de 2015 ofrece tres sugerencias prácticas a los líderes empresariales y políticos para ganar impulso y convertir la buena voluntad en acción:

  1. Incluya explícitamente el crecimiento inclusivo en su agenda

    El crecimiento económico por sí solo no conducirá a la prosperidad para todos. La manufactura, la construcción, el procesamiento, el comercio minorista, los servicios y el comercio son factores que generan empleo para millones de jóvenes que se incorporan cada año al mercado laboral. Sin embargo, pese a su enorme contribución a la economía mundial, los trabajadores de una amplia variedad de economías emergentes siguen expuestos a salarios bajos e inciertos, condiciones de trabajo y de vida deplorables, empleos inestables, exclusión financiera y falta de seguridad y protección social.

    «El crecimiento sin empleo —crecimiento sin educación universal, sin acceso al agua potable, al saneamiento ni a la atención primaria de salud— es un crecimiento insostenible», afirmó Anne Githuku-Shongwe, directora ejecutiva de Afroes Transformational Games. «Tanto las empresas privadas como los gobiernos deben estructurar sus inversiones, programas de formación y actividades de responsabilidad social corporativa de manera más deliberada, para garantizar que las competencias que se desarrollan y los empleos que se crean reduzcan la desigualdad de forma mensurable».

  2. Imbuya a sus equipos directivos de una actitud de «sí se puede»

    Un rasgo distintivo de la Reunión Anual de este año fue la disposición de los principales responsables de la toma de decisiones a escuchar y aprender de quienes impulsan el cambio social. «Estuve en Davos hace unos años, y la diferencia entre entonces y ahora es notable», afirmó Asher Hasan, fundador de Naya Jeevan. Todos nos sentimos alentados y empoderados para profundizar en el diálogo con líderes que tienen una influencia enorme, y se perciben su sinceridad y su interés por colaborar con nosotros».

    Los Emprendedores Sociales a menudo pueden lograr más en una reunión de 30 minutos en Davos que en muchos años de su «vida real». Se trata de hablar con directores ejecutivos y responsables de la toma de decisiones que entienden el valor mutuo de la colaboración y tienen la influencia necesaria para hacer que las cosas sucedan. «Por lo general, cuando nos acercamos a las empresas, empezamos desde abajo y luchamos mucho para abrirnos camino hacia arriba», afirmó Tom Szaky, director ejecutivo de TerraCycle, que ha movilizado a más de 29 millones de personas para reciclar 2.600 millones de unidades de residuos. «Pero aquí en Davos todos ocupan puestos de liderazgo. Llegan a la conversación con una actitud completamente distinta. En vez de expresar escepticismo sobre por qué no funcionará, preguntan: “¿Cómo podemos hacer que funcione?”. Y eso derriba muchas barreras y acelera las cosas».

  3. Aporte sus conocimientos y recursos fundamentales

El sector privado puede y debe contribuir de manera decisiva a la creación de sociedades más inclusivas. «Tradicionalmente, hemos confiado en los gobiernos y las organizaciones filantrópicas para abordar los desafíos sociales —afirmó Nick O’Donohoe, director ejecutivo de Big Society Capital en el Reino Unido y presidente del Global Agenda Council on Social Innovation—. Pero, si pensamos en lo que hace falta para avanzar frente a problemas sociales complejos, se trata del capital humano. Del capital tecnológico. De las redes mundiales. De los conocimientos especializados. Y, si pensamos en quién dispone de todo eso, son realmente las empresas».

¿Cómo pueden los líderes empresariales usar con más creatividad los recursos a su disposición para contribuir al crecimiento inclusivo? Tal vez podrían crear un programa de cesión temporal de personal para asesorar a empresas emergentes o ofrecer a los empleados que se jubilan oportunidades significativas para aplicar sus conocimientos especializados en organizaciones del sector social como una carrera de «segunda etapa». También podrían comprometerse a cubrir una parte de los puestos de nivel inicial con jóvenes desempleados que han recibido una preparación rigurosa para incorporarse al mercado laboral por parte de empresas sociales basadas en resultados, como Education for Employment, que opera en seis países de Oriente Medio y el Norte de África.

Las empresas también podrían asociarse con emprendedores sociales para generar impacto social a lo largo de las cadenas de suministro, o proporcionar «bienes y servicios de impacto social» en los puntos de distribución. Podrían aportar conocimientos especializados y sistemas tecnológicos, como hizo Hewlett Packard para ayudar a Martin Burt, emprendedor social de la Schwab Foundation, a digitalizar su herramienta de diagnóstico Poverty Stoplight. Podrían aportar datos para resolver un problema directamente relacionado con un modelo de negocio, como lo está haciendo MasterCard para promover la inclusión financiera. Y, si se sienten verdaderamente audaces, podrían impulsar una reinvención completa de su modelo de negocio, como hizo Pearson al transformarse de editorial a empresa educativa, comprometida con mejorar los resultados de los estudiantes.

Sea cual sea la iniciativa que elija una empresa y la forma en que decida empezar, el momento es ahora. Las oportunidades de mercado aún sin aprovechar son enormes. Las ideas han superado pruebas rigurosas y están listas para ampliarse a escala mundial. Crear un crecimiento verdaderamente inclusivo exige que empresas de todo el mundo se comprometan a actuar, empezando por la suya.

Autora: Katherine Milligan es directora y responsable de la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship.

Imagen: Pasajeros esperan en una parada de autobús temprano por la mañana cerca de Howth, en Dublín, el 19 de noviembre de 2010. REUTERS/Cathal McNaughton

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