¿Qué papel deberían desempeñar las universidades para preparar a los trabajadores del futuro para resolver los problemas más apremiantes del mundo? Y, a medida que nos acercamos a la década de 2020, ¿deberíamos replantearnos la forma en que la educación separa las materias en compartimentos estancos?
Estas preguntas se exploran en un innovador concepto de educación superior que llegará al Reino Unido en 2020.
La London Interdisciplinary School (LIS), la primera nueva universidad del Reino Unido en 40 años, está adoptando un nuevo enfoque de la enseñanza y el aprendizaje, con un énfasis transversal en abordar los problemas más complejos a los que se enfrenta el mundo.
Cofundada por Ed Fidoe, cofundador de School 21 y exdirectivo de McKinsey, la LIS otorgará un título de Bachelor of Arts & Sciences (BASc) (pendiente de aprobación este año), que incluye prácticas remuneradas de 10 semanas cada año para garantizar que los estudiantes estén preparados para el mundo laboral.

En una entrevista, Fidoe explicó al Foro Económico Mundial que la LIS está poniendo patas arriba el aprendizaje académico: «El gran cambio que estamos haciendo consiste en combinar conocimientos de distintas disciplinas para abordar problemas.
«Si se empieza por las disciplinas, enseguida aparecen barreras que hay que superar, así que empezamos por los problemas y luego incorporamos el aprendizaje académico. Intentamos convertir la teoría en acción».
Abordar problemas
La LIS afirma que promoverá el aprendizaje mediante «desafíos del mundo real» e incluye los delitos con arma blanca —un fenómeno que ha aumentado considerablemente en el Reino Unido desde 2014— en su lista de posibles temas.
Rob Jones, superintendente jefe del Servicio de Policía Metropolitana de Londres, forma parte del grupo asesor de la universidad, junto con líderes de empresas como McKinsey, Virgin e Innocent Drinks.
Entre los otros temas que abordará la institución figuran el diseño de una herramienta para que las empresas hagan un seguimiento del suministro de aceite de palma y la ética de editar genes de mosquitos con tecnología CRISPR para erradicar la malaria, combinando el pensamiento probabilístico con las relaciones internacionales, los ecosistemas y la edición del genoma.

La idea de crear la LIS surgió como respuesta a lo que Fidoe consideraba una restrictiva «cultura de una sola materia», dominante en las universidades del Reino Unido y de otros lugares porque están estructuradas en torno a la investigación, organizada en disciplinas individuales.
«El mundo está más conectado y es más complejo que nunca, y eso exige que las personas piensen en sistemas en lugar de limitarse a compartimentos estrechos», afirma Fidoe.
«Sí necesitamos que algunas personas se dediquen a campos muy específicos y se conviertan en expertas, así que no deberíamos prescindir de las asignaturas.
«Pero los estudiantes tienen que entender cómo encajan estas cosas en un sistema, porque cada vez más así funciona el mundo, así se organizan las cadenas de suministro y funcionan los sistemas de comunicación. Si ocurre algo aquí, se producen todas estas consecuencias en otro lugar».
Terreno cambiante
Aunque a algunos estudiantes podría atraerles la oportunidad de combinar los estudios con prácticas en empresas de renombre, la nueva institución competirá por estudiantes y matrículas con algunas de las mejores universidades del mundo, entre ellas Oxford, Cambridge e Imperial College London. Con matrículas de alrededor de 12.000 dólares al año, la LIS tendrá que convencer a los posibles estudiantes de que ofrece una buena relación calidad-precio.
Una crítica publicada en el periódico The Guardian también cuestionó si las empresas u organizaciones como la policía deberían participar en los planes de estudio, y sostuvo que los estudiantes deberían aprender a analizar con lucidez y sentido crítico los intereses en juego.
Los empleadores también contratan cada vez más directamente a recién salidos de la escuela, al reconocer que las competencias académicas no siempre se corresponden con la determinación, la flexibilidad y una sólida ética laboral. La empresa de búsqueda de empleo GlassDoor ha elaborado recientemente una lista de empresas que ya no exigen un título universitario, entre ellas Apple, Google, Hilton y EY.
Y Ginni Rometty, directora ejecutiva de IBM, habló en la Reunión Anual de este año del Foro Económico Mundial en Davos sobre la necesidad de que las empresas adopten una mentalidad distinta a la hora de contratar y procuren desarrollar las competencias en el puesto de trabajo, en lugar de contratar a personas con títulos universitarios.
También se ha producido una caída considerable en el número de solicitantes para ingresar en universidades del Reino Unido durante los últimos dos años, como muestra el gráfico siguiente.
Competencias para el mañana
El informe sobre el futuro del empleo de 2018 del Foro Económico Mundial prevé que, para 2022, además del dominio de las nuevas tecnologías, las competencias «humanas» —como la creatividad, la originalidad y la iniciativa, el pensamiento crítico, la persuasión y la negociación— mantendrán o aumentarán su valor ante el avance de la automatización. También serán clave la atención al detalle, la resiliencia, la flexibilidad y la resolución de problemas complejos.
«La inteligencia emocional, el liderazgo y la influencia social, así como la orientación al servicio, también experimentarán un aumento de la demanda muy superior a su importancia actual», señala el informe.
Además de un plan de estudios basado en problemas, la LIS también enseñará a los estudiantes las competencias clave que necesitan para desenvolverse en el mundo moderno: métodos de investigación, competencias tecnológicas como el análisis de datos y la programación, y competencias «interpersonales» como la entrevista, el análisis crítico, la creatividad y la colaboración.
«La gente comprende la importancia de las materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), pero cada vez más dice que debemos combinarlas con conocimientos de psicología y humanidades, arte y diseño», afirma Fidoe.
«A las máquinas les resultará muy difícil combinar esas cosas, pero los seres humanos tenemos que ser capaces de hacerlo».
Sin duda, se necesita una amplia variedad de competencias para responder a las necesidades del lugar de trabajo del mañana.
Pero aún no está claro si los estudiantes se arriesgarán a elegir un estilo educativo diferente, si seguirán prefiriendo instituciones más tradicionales o si incluso decidirán prescindir por completo de un título universitario.
Y Fidoe admite que la primera promoción, de 120 estudiantes, tendrá que ser audaz y estar dispuesta a embarcarse en una aventura: «No es para pusilánimes: formarán parte de un gran proyecto que estamos poniendo en marcha, esta nueva universidad».

