Así se puede cambiar la opinión de los hombres sobre las mujeres

Police officers participate in a parade during the celebration of the 183rd anniversary of the Uruguayan Police Force in downtown Montevideo, December 18, 2012. REUTERS/Andres Stapff (URUGUAY - Tags: ANNIVERSARY CRIME LAW)
Integrated work spaces help to break down stereotypes.Image: REUTERS/Andres Stapff
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Una nueva investigación apunta a una forma bastante sencilla de derribar los estereotipos de género: hacer que hombres y mujeres trabajen codo con codo.

Un nuevo documento de trabajo (de pago) publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica explica los resultados de un experimento realizado en las fuerzas armadas de Noruega en 2014. Las mujeres representan solo una pequeña minoría (13 %) de las fuerzas armadas del país. Los investigadores querían averiguar si integrar a mujeres en escuadras que durante un campamento de entrenamiento de ocho semanas solían estar formadas exclusivamente por hombres llevaría a estos a adoptar actitudes más igualitarias.

Para establecer las actitudes de partida, al comienzo del campamento los investigadores pidieron a hombres y mujeres que respondieran una serie de preguntas sobre sus creencias acerca del género. En el experimento, que incluyó a 781 hombres y 119 mujeres, se les pidió que indicaran su grado de acuerdo o desacuerdo con afirmaciones relacionadas con el género, entre ellas las siguientes:

  • «Los equipos rinden mejor cuando están formados por personas del mismo sexo».

  • «Es importante que hombres y mujeres se repartan por igual las tareas domésticas».

  • «Soy una persona femenina». (Esta última afirmación formaba parte de una serie de preguntas sobre rasgos de personalidad.)

Los resultados mostraron claras diferencias entre los géneros. Solo el 10 % de las mujeres dijo creer que los equipos de personas del mismo sexo rendían mejor que los equipos mixtos, frente al 37 % de los hombres. De igual modo, el 88 % de las mujeres afirmó que hombres y mujeres debían repartirse por igual las tareas domésticas, frente a dos tercios de los hombres. Y aunque prácticamente ningún hombre dijo que «femenino» lo describiera bien, el 58 % no descartó por completo que su personalidad pudiera contener algún rasgo femenino. (La mayoría de las mujeres dijo ser femenina en cierta medida.)

Durante las ocho semanas siguientes, las escuadras mixtas vivieron y trabajaron juntas, compartieron los mismos dormitorios y entrenaron en común. ¿El resultado? Los hombres que pasaron mucho tiempo junto a sus compañeras se volvieron significativamente más igualitarios en sus actitudes.

«Nuestro primer resultado es que los hombres a cuyas escuadras se asignan mujeres al azar tienen 14 puntos porcentuales más de probabilidades de pensar que los equipos mixtos rinden igual o mejor que los equipos de un solo sexo», afirmaron los autores. Los hombres que habían formado parte de escuadras mixtas tenían 8 puntos porcentuales más de probabilidades de creer que hombres y mujeres debían repartirse por igual las tareas domésticas, y 14 puntos porcentuales más de probabilidades de no renegar de su lado femenino. «Son cambios considerables que acercan a los hombres a las actitudes de las mujeres», concluyen los autores. «Según el resultado, la intervención reduce entre un 31 % y un 46 % la diferencia entre las actitudes medias de hombres y mujeres».

¿Por qué pasar tiempo en grupos mixtos puede cambiar las actitudes de los hombres hacia las mujeres? Los autores sugieren que una posible explicación es la teoría del contacto, o la «hipótesis del contacto», desarrollada en la década de 1950 como medio para contrarrestar los prejuicios. «Esa teoría predice que mezclar grupos reducirá los estereotipos, sobre todo si tienen el mismo estatus y objetivos comunes», escribe Gordon Dahl, uno de los coautores del estudio y profesor de Economía en la Universidad de California en San Diego. «Al estar en contacto con mujeres, los hombres pueden observar de primera mano las contribuciones positivas que ellas pueden hacer al equipo».

Según Dahl, los resultados del experimento en Noruega respaldan la idea de que integrar a mujeres en otras ocupaciones dominadas por hombres puede contribuir en gran medida a disipar los estereotipos. «Nos referimos a ocupaciones como la policía o las profesiones STEM, donde hay pocas mujeres», escribe. «La exposición a mujeres en estos entornos podría derribar algunas de las barreras de género existentes al cambiar las actitudes de los hombres».

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