La historia la escriben los vencedores. Y, en gran medida, también los hombres.
En 2015, un estudio de 614 libros de historia populares publicados en Estados Unidos concluyó que más de tres cuartas partes (76 %) tenían autores varones, y la brecha de género era solo ligeramente menor (70 %) entre los títulos que figuraron en la lista de libros más vendidos de The New York Times.
Además, los principales protagonistas de los libros de historia suelen ser hombres. El mismo estudio descubrió que el 72 % de las personas biografiadas en relatos históricos eran hombres; la lista estaba dominada por los sospechosos habituales: Richard Nixon, Winston Churchill y Napoleón Bonaparte.
Los libros escolares de historia
Pensemos ahora en cómo se manifiesta ese sesgo de género en las escuelas, donde hay «muchos más hombres que mujeres en el contenido textual y las ilustraciones», según un análisis de 2016 de los libros de texto de historia de secundaria de Estados Unidos.
Las autoras del estudio, Kay A. Chick y Stacey Corle, escribieron: «Las mujeres han representado y siguen representando el 50 % de la población estadounidense, pero solo aparecen en una pequeña fracción del registro histórico… Mientras las editoriales de libros de texto den prioridad a la historia militar y política frente a la historia social, los hombres ocuparán un lugar destacado en los libros de historia de Estados Unidos y el número de mujeres representadas no cambiará de forma significativa».
Beth Olanoff, directora de la iniciativa educativa de Vision 2020, comparte esa opinión. Se trata de una coalición nacional de organizaciones y personas comprometidas con lograr la igualdad económica y social de las mujeres.
Según ella, las mujeres aparecen como meras espectadoras de la historia, y menos del 11 % de las referencias en los libros de texto están dedicadas a ellas: «Esta visión incompleta e inexacta de la historia de Estados Unidos induce a error y perjudica tanto a las niñas como a los niños».
Según el último informe sobre la brecha global de género del Foro Económico Mundial, actualmente harán falta 108 años para alcanzar la paridad de género en todo el mundo, y tergiversar el papel de las mujeres en la historia nacional y mundial no ayudará a cerrar esa brecha.
Una solución innovadora
Para corregir el relato histórico durante el Mes de la Historia de la Mujer, que se conmemora en marzo, una nueva aplicación utiliza la realidad aumentada para «añadir» a las mujeres que faltan en los libros de texto escolares de California.
Lessons In Herstory permite al alumnado escanear cualquier retrato de un hombre del libro A History of US, Book 5: Liberty For All? 1820–1860 y descubrir una historia relacionada sobre una mujer olvidada por la historia.

Por ejemplo, cuando una persona usuaria escanea al presidente Zachary Taylor, ve una ilustración y una historia de Cathay Williams, una mujer afroestadounidense que se alistó para luchar en la Guerra Civil disfrazada y con un seudónimo.
La aplicación fue creada por Daughters of the Evolution, una organización que ayuda a mujeres jóvenes a crear el mundo en el que quieren vivir y que fue cofundada por una agencia de publicidad con sede en San Francisco.
Actualmente presenta una selección diversa de 75 mujeres del siglo XIX, entre ellas Harriet Tubman y Gertrude Stein, elegidas por la escritora e historiadora feminista Kate Schatz.
Ella afirma: «Hay un dicho: “No puedes ser lo que no puedes ver”, y aplicaciones como esta tienen, sin duda, el poder de transformar la cultura. En cuanto al impacto que pueden tener en el aprendizaje del alumnado, te permiten descubrir cosas y acceder a la información cuando la necesitas».
La aplicación llega tras el éxito en el Reino Unido de Goodnight Stories For Rebel Girls, publicado en 2017 después de que sus autoras, Elena Favilli y Francesca Cavallo, recaudaran 1 millón de dólares a través de Kickstarter. Se convirtió en un fenómeno editorial y dio inicio a una tendencia de libros feministas de no ficción para niños, que reescriben la «historia de ellas» para una nueva generación.
